*NEMESIS.
/Fernando Meraz Mejorado/
El tiempo corre implacable y el mundo parece girar a velocidad de vértigo. Las versiones acerca de los latidos del universo circulan, se multiplican y dejan a su paso hogueras de temores y zozobras. En México no podría ser lo menos. En la cumbre del poder político la lucha es sin tregua y a navajazos.
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La semana política girará en torno a la crisis generada por el gobernador Rubén Rocha Moya, – quien regresó al gobierno de Sinaloa y causó una tromba política, para recular después de 30 horas, ante las presiones de palacio y el Congreso – la defensa de su hijo Andy, la realineación legislativa de cara a septiembre y la preparación del terreno electoral para 2027, Todo bajo el discurso unificador “de defensa de la soberanía” , que está tan gastado que pocos le creen.
Escondido en alguna de sus muchas madrigueras en la Ciudad de México y bajo el fuego de sus enemigos y sus cada vez menos amigos.
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López Obrador despliega los recursos que aún posee. Con uñas y dientes trata de retomar el control de su empresa, Morena, y buscar el camino más llano para rescatar ínsulas y cotos arrebatados por sus propios discípulos y buscar como ponerse a salvo con sus familiares cercanos. Tarea imposible.
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De acuerdo con un reporte de inteligencia entregado a este espacio, Amlo se atiene a un proyecto secreto para desestabilizar a Estados Unidos. Cuenta -o da por seguro que es así- con el apoyo del partido Demócrata de EEUU, a los que suma a unos 600 mil latinos que viven allá. Algo difícil pues los mexicanos en EEUU también viven el desencanto de las mentiras del macuspano.
El mismo reporte considera que, de acuerdo con Washington, de poco serviría detener a Adán Augusto, a Rocha Moya a Félix Salgado Macedonio, si el mal no se extermina de raíz.
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El reporte establece que López Obrador tiene comunicación permanente con los dirigentes, Daniel Ortega Saavedra, de Nicaragua; Luis Inácio “Lula”, da Silva, de Brasil y Miguel Díaz Canel, de Cuba, lo que coloca a México a borde de un abismo.
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Y es que en Washington ya no se conformarían con una figura de peso menor, como sería Rubén Rocha Moya, Alfonso Durazo, Félix Salgado Macedonio, Adán Augusto López o alguno de los hijos de Obrador. No, la situación es tan crítica que para participar en las elecciones de Noviembre de este 2027, el presidente Trump debe mostrar toda su capacidad política. Esto y el hecho de que en la pasada Cumbre de la Seguridad, celebrada en Buenos Aires, Argentina, se alcanzaron acuerdos sustantivos que obligan a Trump a asumir una situación convincente, algo que de verdad sea atractivo para el electorado estadunidense. Y todo coincide para volver los ojos a buscar, al menos una tregua, a la descuidada figura de López. – – oOo–
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