VIH: hay nuevas herramientas para prevenirlo y tratarlo, pero falta acceso

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*Las muertes relacionadas con el sida también muestran una brecha de género.

/ Escrito por Leticia Puente /

26.08.2026 /CimacNoticias.com/ La respuesta mundial al VIH enfrenta una paradoja: nunca habían existido tantas herramientas innovadoras para prevenir y tratar el virus, pero el acceso a ellas está amenazado por una crisis de financiamiento sin precedentes.

Esta fue una de las principales alertas de la 26 Conferencia Internacional sobre el Sida (AIDS 2026), realizada del 26 al 31 de julio en Río de Janeiro, Brasil, bajo el lema “Repensar. Reconstruir. Levantarse”.

Durante seis días, especialistas, autoridades, organizaciones comunitarias, investigadores y personas que viven con VIH participaron en más de 150 paneles para analizar el futuro de la respuesta a la epidemia, así como los avances científicos en prevención, tratamiento y búsqueda de una cura.

El encuentro ocurrió en un momento crítico. De acuerdo con ONUSIDA, en 2025 alrededor de 1.2 millones de personas adquirieron el VIH y 570 mil murieron por enfermedades relacionadas con el sida. La organización advirtió que los recortes a programas de prevención y servicios comunitarios podrían provocar un nuevo repunte de la epidemia si no se toman medidas urgentes.

América Latina enfrenta un aumento de nuevas infecciones

La situación es especialmente preocupante en América Latina.

Mientras el Caribe logró reducir en 30 por ciento las nuevas infecciones por VIH entre 2010 y 2025 y disminuyó 65 por ciento las muertes relacionadas con el sida durante el mismo periodo, América Latina registró un aumento de 25 por ciento en las nuevas infecciones desde 2010.

En la región, tres de cada cuatro nuevas infecciones ocurren entre hombres. Entre las personas jóvenes también existen diferencias: las nuevas infecciones disminuyeron 12 por ciento entre mujeres jóvenes, pero aumentaron 16 por ciento entre hombres jóvenes.

Las muertes relacionadas con el sida también muestran una brecha de género. Entre 2010 y 2025 disminuyeron 46 por ciento entre los hombres y 23 por ciento entre las mujeres.

Para ONUSIDA, estos datos muestran la necesidad de acelerar la prevención combinada del VIH, ampliar el acceso a la profilaxis preexposición (PrEP), fortalecer el diagnóstico oportuno y garantizar la continuidad del tratamiento antirretroviral.

Innovación sin acceso no es innovación, es injusticia, advirtió el ministro de Salud de Brasil, Alexandre Padilha, durante la conferencia.

Menos dinero para combatir el VIH

Uno de los principales obstáculos señalados durante AIDS 2026 fue la reducción del financiamiento internacional.

La inversión internacional para la respuesta al VIH pasó de 8 mil 800 millones de dólares en 2024 a 7 mil 300 millones en 2025, una reducción de aproximadamente 18 por ciento y el nivel más bajo registrado en casi dos décadas.

La crisis se produce después de una caída de 23 por ciento en la asistencia oficial para el desarrollo a nivel mundial y ha afectado programas de prevención, servicios comunitarios y atención para poblaciones que enfrentan mayores barreras para acceder al sistema de salud.

La Sociedad Internacional de Sida (IAS) advirtió que la suspensión y reducción de programas de VIH amenaza con ampliar las brechas existentes en prevención y tratamiento.

Para Luisa Cabal, directora regional de ONUSIDA para América Latina y el Caribe, la región necesita voluntad política y presupuestos sostenibles para que los compromisos contra el VIH se traduzcan en programas de prevención y liderazgo comunitario.

“Los países que han progresado nos muestran lo que es posible convirtiendo ese compromiso en acción”, señaló.

La ciencia avanza, pero el acceso sigue siendo el desafío

El contraste fue uno de los temas centrales de la conferencia. Mientras los recursos disminuyen, la investigación científica continúa generando nuevas opciones para prevenir y tratar el VIH.

Uno de los avances destacados fue lenacapavir, una herramienta de prevención de acción prolongada que puede administrarse mediante una inyección dos veces al año. La tecnología representa una alternativa a los esquemas que requieren tomar medicamentos diariamente y podría facilitar la prevención entre personas que enfrentan dificultades para mantener tratamientos orales constantes.

También se presentaron avances de MK-8527, un medicamento oral de administración mensual que se encuentra en investigación como PrEP. Los estudios actuales buscan determinar su seguridad y eficacia como herramienta de prevención del VIH.

Otro de los resultados presentados correspondió a los ensayos de fase 3 ISLEND-1 e ISLEND-2, que evaluaron una combinación de islatravir y lenacapavir administrada una vez por semana.

Los resultados mostraron que el tratamiento semanal logró mantener la supresión viral en personas con VIH que ya se encontraban bajo control, con resultados comparables a los tratamientos diarios estudiados. La combinación todavía es experimental y requiere la evaluación de las autoridades regulatorias antes de su posible aprobación.

Nuevos casos de remisión alimentan la búsqueda de una cura

La conferencia también presentó nuevos avances en la investigación para lograr una remisión prolongada del VIH mediante trasplantes de células madre.

La IAS destacó el caso de una persona que alcanzó una aparente remisión después de recibir un trasplante de células madre con una mutación CCR5Δ32/Δ32, relacionada con una resistencia natural a la infección por VIH. El caso se suma al reducido número de personas que han alcanzado una remisión prolongada después de este tipo de procedimiento.

Sin embargo, estos procedimientos no representan actualmente una cura disponible para la población general. Los trasplantes de células madre son tratamientos complejos y de alto riesgo que se utilizan principalmente en personas que requieren este procedimiento por enfermedades graves como determinados tipos de cáncer.

Por ello, los casos son considerados evidencia científica importante para comprender cómo eliminar los reservorios del VIH, pero no constituyen una alternativa general al tratamiento antirretroviral.

También avanzan las investigaciones para una vacuna

Otro de los trabajos presentados se concentró en el desarrollo de una vacuna contra el VIH.

La investigación busca modificar un segmento de una proteína externa del virus para provocar una respuesta inmunitaria capaz de reconocerlo de manera más eficaz. Los primeros resultados obtenidos en modelos animales fueron considerados prometedores y el diseño será evaluado posteriormente en estudios con seres humanos.

Estos avances se suman a una transformación científica que, durante las últimas décadas, convirtió al VIH en una condición controlable mediante tratamiento para quienes tienen acceso continuo a medicamentos.

El problema, sin embargo, sigue siendo quién puede acceder a esos avances.

Mujeres y jóvenes, entre las brechas que persisten

La desigualdad de género también estuvo presente en las discusiones sobre la respuesta al VIH.

Aunque las nuevas infecciones disminuyeron entre las mujeres jóvenes de América Latina, las muertes relacionadas con el sida han descendido a un ritmo menor entre las mujeres que entre los hombres.

ONUSIDA ha advertido que el acceso desigual a los servicios de salud, el estigma, la discriminación, la violencia y las desigualdades de género siguen funcionando como barreras para la prevención y el tratamiento.

Por ello, la organización plantea que la respuesta al VIH debe incorporar de manera central los derechos humanos, la igualdad de género y el liderazgo de las comunidades.

Luisa Cabal sostuvo que, además de garantizar la sostenibilidad financiera de los programas, es necesario ampliar el acceso equitativo a las innovaciones, apoyar a las organizaciones comunitarias y combatir el estigma y la discriminación.

El compromiso para 2030

En junio de 2026, 149 Estados miembros de Naciones Unidas aprobaron una nueva Declaración Política sobre el VIH y el sida, con compromisos vinculados a la Estrategia Mundial contra el Sida 2026-2031.

Entre las metas planteadas para 2030 se encuentra alcanzar 40 millones de personas en tratamiento y 20 millones con acceso a prevención basada en antirretrovirales.

También se busca que menos de 10 por ciento de las personas que viven con VIH o están en riesgo de adquirirlo enfrenten estigma y discriminación, y que menos de 10 por ciento de las mujeres y niñas y de las personas que viven con VIH o están en riesgo experimenten desigualdad de género y violencia.

De cumplirse plenamente estos compromisos, ONUSIDA estima que podrían evitarse 3.2 millones de nuevas infecciones por VIH y 1.3 millones de muertes relacionadas con el sida adicionales de aquí a 2030.

La conferencia dejó así una advertencia y, al mismo tiempo, una oportunidad: la ciencia está desarrollando nuevas herramientas para acercar el fin de la epidemia, pero los recortes de financiamiento pueden impedir que esas innovaciones lleguen a las personas que más las necesitan.