Violencia sexual: estudio explora el dibujo como herramienta terapéutica para sobrevivientes

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*Una investigación realizada con mujeres jóvenes sobrevivientes de violencia sexual encontró que el dibujo puede facilitar la expresión de emociones difíciles.

Foto: Canva / Especialistas analizaron dibujos realizados por mujeres sobrevivientes de violencia sexual para comprender cómo el trauma se expresa más allá de las palabras.

/ Escrito por Georgina Monroy Vázquez /

23.08.2026 /CimacNoticias.com/ SEMLAC/ Las secuelas de la violencia sexual no siempre pueden narrarse con palabras. Para muchas mujeres sobrevivientes, el miedo, la culpa, la vergüenza o el trauma dificultan hablar de lo ocurrido incluso años después de la agresión. Ante ello, distintas estrategias terapéuticas buscan abrir espacios seguros para expresar esas experiencias, entre ellas el dibujo.

Una investigación publicada por el Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe (SEMLAC) plantea que las técnicas proyectivas basadas en el dibujo pueden convertirse en un recurso que acompañe los procesos psicológicos de mujeres sobrevivientes de violencia sexual, al facilitar la expresión de emociones y recuerdos que permanecen silenciados.

El estudio fue desarrollado por las investigadoras Claudia Cancio-BelloTali Izquierdo Yordan Hernández con ocho mujeres cubanas de entre 19 y 23 años que vivieron abuso o violación durante la infancia o adolescencia y que actualmente reciben atención psicológica.

Las autoras explican que el objetivo no fue utilizar el dibujo para diagnosticar violencia sexual, sino explorar cómo esta herramienta puede contribuir a comprender el impacto emocional del trauma y fortalecer las intervenciones terapéuticas.

La violencia sexual deja secuelas que trascienden la agresión

La violencia sexual constituye una de las expresiones más graves de la violencia de género y representa una violación a los derechos humanos de mujeres y niñas. Además de las afectaciones físicas, puede generar consecuencias psicológicas de largo plazo como depresión, ansiedad, trastorno por estrés postraumático, trastornos de la conducta alimentaria, dificultades para establecer relaciones afectivas y una disminución de la autoestima.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), alrededor de 736 millones de mujeres han experimentado violencia física o sexual ejercida por una pareja o por otras personas durante su vida.

Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada cinco niñas ha sufrido abuso sexual antes de cumplir la mayoría de edad.

Para las investigadoras, estas cifras muestran la necesidad de fortalecer los servicios de atención psicológica dirigidos a las sobrevivientes, incorporando herramientas que permitan abordar el trauma desde diferentes formas de expresión

¿Qué observaron las investigadoras?

Como parte del estudio, las participantes realizaron dibujos que posteriormente fueron analizados mediante técnicas proyectivas, un recurso utilizado en psicología para explorar emociones, conflictos internos y experiencias difíciles de verbalizar.

Entre los elementos identificados por las autoras destaca el predominio de colores como el grafito, el rojo y el marrón, que, desde este enfoque psicológico, podrían relacionarse con inhibición emocional, violencia internalizada y angustia vinculada con la experiencia traumática.

También encontraron figuras de pequeño tamaño, reforzamiento de algunos trazos y la ausencia de rostros tanto en las representaciones de las propias participantes como, en algunos casos, de los agresores.

Las investigadoras interpretan estos elementos como posibles manifestaciones de retraimiento, sentimientos de vulnerabilidad, culpa, dificultades para elaborar el trauma y una fuerte presencia de experiencias pasadas que continúan impactando la vida cotidiana de las participantes.

En términos generales, el estudio señala que los dibujos reflejan un proceso emocional en el que gran parte de la energía psíquica permanece orientada hacia la gestión de la experiencia traumática.

El dibujo no sustituye la atención especializada

Aunque la investigación muestra el potencial terapéutico del dibujo, las autoras subrayan que esta herramienta no permite determinar si una persona vivió violencia sexual ni sustituye una evaluación clínica.

Las técnicas proyectivas forman parte de recursos complementarios que pueden utilizar profesionales de la salud mental dentro de procesos de atención más amplios, junto con entrevistas clínicas, evaluación psicológica y acompañamiento especializado.

Además, el estudio reconoce que sus hallazgos corresponden a una investigación cualitativa realizada con una muestra reducida de ocho mujeres residentes en La Habana, por lo que sus resultados no pueden generalizarse a todas las sobrevivientes.

Atención integral con perspectiva de género

Más allá de los hallazgos, la investigación pone sobre la mesa la importancia de garantizar servicios de salud mental accesibles, especializados y con perspectiva de género para mujeres y niñas que han sobrevivido a violencia sexual.

El acceso a una atención psicológica libre de estigmas constituye parte del derecho a la reparación integral reconocido en diversos instrumentos internacionales de derechos humanos. En ese contexto, las investigadoras sostienen que herramientas como el dibujo pueden contribuir a generar espacios donde las sobrevivientes encuentren formas seguras de expresar aquello que el trauma aún les impide decir.

Si bien ninguna técnica terapéutica sustituye la obligación de los Estados de prevenir la violencia sexual, investigar los delitos y garantizar justicia, ampliar las estrategias de atención psicológica representa un paso para colocar en el centro las necesidades de quienes enfrentan las secuelas de estas violencias.

Atención integral con perspectiva de género: una recomendación internacional

La violencia sexual no sólo constituye una violación a los derechos humanos de las mujeres; también representa un problema de salud pública que exige respuestas especializadas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual a lo largo de su vida, una situación que incrementa el riesgo de depresión, ansiedad, trastorno por estrés postraumático, consumo de sustancias, intentos de suicidio y otros problemas de salud física y mental.

Ante este panorama, la OMS advierte que la atención a las sobrevivientes no debe limitarse al tratamiento de lesiones físicas ni a la recolección de evidencia forense. Sus directrices internacionales establecen que los servicios de salud deben ofrecer atención centrada en la sobreviviente, con apoyo psicológico inmediato, evaluación de riesgos, acompañamiento continuo y canales de referencia hacia servicios especializados, siempre desde un enfoque de género y derechos humanos.

El organismo internacional también señala que muchas mujeres buscan atención médica por las consecuencias del trauma sin revelar inicialmente que han vivido violencia. Por ello, recomienda que el personal sanitario reciba capacitación para identificar posibles casos, brindar una primera respuesta basada en la escucha, la validación y el respeto a las decisiones de las sobrevivientes, evitando prácticas que puedan revictimizarlas.