*NEMESIS.
/ Fernando Meraz Mejorado /
La vida en México transcurre como un río de cauce incierto: a veces corre sereno entre riberas de abundancia; otras, se estrecha y se agita entre remolinos de escasez y desigualdad. No es una sola realidad, sino un mosaico donde cada pieza cuenta una historia distinta, tejida con hilos de esperanza y de fatiga.
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Para muchos, el día a día es batalla silenciosa contra la marea, el costo de vida sube como llama que devora el ahorro, mientras los salarios permanecen anclados, estancados, como barcas en marea baja. La canasta básica se convierte en rompecabezas cotidiano, donde cada peso debe rendir más de lo que puede. El trabajo, precario, exige jornadas largas como caminos sin fin, y la seguridad social aparece como un horizonte lejano, inalcanzable para millones.
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Las calles mismas reflejan el estado de las cosas: en algunas zonas, muy pocas, servicios dignos, luz, agua y orden; en otras, la infraestructura se desgasta como zapato viejo, el transporte público se satura y la movilidad se vuelve prueba de paciencia y resistencia. El acceso a salud y educación de calidad sigue siendo, para un mayoría, una puerta entreabierta pero difícil de cruzar, como un templo al que se llega tras senderos empinados.
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Sin embargo, México no se rinde ante el gris. La vida florece con la fuerza de la hierba que brota entre las grietas de cemento, la solidaridad vecinal, el calor de la familia como refugio inquebrantable, la fiesta que rompe la rutina, el sabor de la mesa compartida. Son los pulmones que oxigenan la existencia, una cultura de resistencia alegre, donde el ingenio se afila como cuchillo ante la necesidad.
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Así, el nivel de vida en el país no es un dato frío ni una cifra única, es el contraste entre la penuria que aprieta y la dignidad que resiste; entre el sistema que falla y la gente que se inventa caminos nuevos. Es una balanza inestable, donde el peso de la realidad se equilibra apenas con la tenacidad de quienes siguen caminando, sabiendo que vivir aquí es, sobre todo, un acto de persistencia y de fe en el mañana.


