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16.08.2026 Cuitlahuác; Veracruz.- La última imagen que la familia de Zarahí Chávez Morales conserva de sus movimientos corresponde al 3 de agosto, cuando la mujer de 42 años salió de su domicilio en Cuitláhuac, Veracruz. Después de pasar por un puesto de antojitos, abordó un taxi y desde ese momento dejó de responder a sus familiares.
Durante los días siguientes comenzó una búsqueda que terminó con un hallazgo a varios kilómetros de distancia. El 10 de agosto fueron encontradas bolsas negras con restos humanos a un costado de la carretera federal Córdoba-Veracruz, en el tramo comprendido entre Cuitláhuac y La Tinaja. Siete días después de su desaparición, el caso dio un giro al establecerse que los restos correspondían a Zarahí.
La mujer había sido reportada como desaparecida luego de que sus familiares perdieran comunicación con ella. Entre los datos incorporados a su ficha de búsqueda se encontraba un tatuaje con el nombre “Benito”, localizado en la parte superior izquierda del pecho, una característica que posteriormente adquirió relevancia para el proceso de identificación.
La información disponible señala que Zarahí tenía previsto trasladarse hacia Puebla. Antes de perderse su rastro, fue vista en un establecimiento de comida y posteriormente tomó un taxi. No se han difundido públicamente todos los detalles de ese traslado ni se ha establecido, a partir de información oficial, cuál fue el recorrido que siguió la unidad después de recogerla.
El hallazgo ocurrió en una zona ubicada entre los kilómetros 36 y 37 de la carretera federal, cerca del rancho Garma. La presencia de bolsas que contenían restos humanos movilizó a elementos de la Policía Estatal, Policía Ministerial y Guardia Nacional, quienes resguardaron el área para permitir el trabajo de los peritos.
Los restos fueron trasladados al Servicio Médico Forense para realizar los estudios necesarios. Las condiciones en las que fueron localizados hicieron necesario recurrir a procedimientos forenses para determinar su identidad.
La confirmación se obtuvo mediante pruebas de ADN y la revisión de características físicas que coincidían con la información proporcionada por sus familiares. Entre ellas estuvo el tatuaje con el nombre “Benito”, registrado como una de las señas particulares de Zarahí. ([El Financiero][3])
Con la identificación, los familiares acudieron ante las autoridades ministeriales para realizar el reconocimiento formal. Una vez terminadas las diligencias correspondientes, solicitaron la entrega de los restos para llevar a cabo los servicios funerarios. ([IMAGEN DEL GOLFO][4])
La confirmación de la identidad no ha resuelto las circunstancias que rodearon la muerte de la mujer. Uno de los principales puntos pendientes es reconstruir qué ocurrió después de que Zarahí abordó el taxi y establecer cómo terminó en el punto donde fueron encontrados sus restos.
Lo que todavía no tiene una explicación pública es lo ocurrido entre esos dos momentos. Es precisamente ese periodo el que deberá esclarecer la investigación ministerial.
También permanece sin esclarecer públicamente quién conducía el vehículo que tomó aquella tarde, si la unidad fue localizada y qué información pudieron aportar cámaras de vigilancia, registros de movilidad o posibles testigos sobre el recorrido.
La Fiscalía General del Estado de Veracruz no ha presentado públicamente, hasta ahora, una explicación detallada sobre el avance de las investigaciones. Tampoco se ha informado de manera oficial sobre personas detenidas, posibles responsables o un móvil establecido para el crimen.
La ausencia de esos datos mantiene abiertas las interrogantes sobre la última etapa de la vida de Zarahí. La investigación deberá establecer dónde ocurrió el ataque, en qué momento fue asesinada, quiénes participaron y bajo qué circunstancias sus restos fueron trasladados hasta la carretera.
Otro elemento que deberá determinarse es la clasificación jurídica del caso. Aunque algunos reportes periodísticos lo han referido como feminicidio, la determinación legal corresponde a la Fiscalía a partir de los indicios y las circunstancias que se incorporen a la carpeta de investigación. Hasta el momento, no se ha difundido públicamente una resolución ministerial que detalle esa clasificación.
El caso comenzó como una desaparición y durante varios días sus familiares mantuvieron la búsqueda con la expectativa de encontrarla. La ficha difundida para solicitar ayuda incluía sus características físicas y señas particulares, entre ellas el tatuaje que posteriormente ayudó a establecer la identidad de los restos.
El hallazgo en la carretera modificó el rumbo de la investigación. Las autoridades pasaron de buscar el paradero de una mujer cuyo último contacto se había registrado el 3 de agosto a procesar una escena donde fueron localizados restos humanos y tratar de establecer si correspondían a la persona reportada como desaparecida.
La ubicación también será un elemento relevante para las indagatorias. El tramo Cuitláhuac-La Tinaja forma parte de la carretera federal Córdoba-Veracruz y es utilizado como vía de comunicación entre municipios de la región. El lugar exacto donde fueron abandonados los restos puede aportar información sobre los movimientos realizados antes del hallazgo, aunque por sí mismo no permite determinar dónde ocurrió el asesinato.
Los peritajes, los indicios recuperados en el sitio, los testimonios y cualquier registro que permita reconstruir los desplazamientos de Zarahí serán fundamentales para establecer la secuencia de hechos. De igual manera, la investigación deberá determinar si existen elementos que relacionen el taxi que abordó con los acontecimientos posteriores.
La familia ya recibió la confirmación que durante días esperaba evitar: los restos encontrados correspondían a Zarahí Chávez Morales. Ahora el expediente deberá avanzar hacia la reconstrucción de sus últimos movimientos y la identificación de quienes pudieran estar relacionados con su muerte.

