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30.07.2026., Ciudad de México.- Casi dos décadas después de que su nombre se convirtiera en uno de los más conocidos de la historia criminal y política reciente de México, Zhenli Ye Gon volvió a ocupar los reflectores. La Fiscalía General de la República informó que obtuvo una sentencia condenatoria de 15 años y un día de prisión contra el empresario de origen chino y nacionalizado mexicano, por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita.
El fallo representa uno de los capítulos judiciales más recientes de un caso que comenzó a hacerse público en 2007, cuando las autoridades localizaron en una residencia de las Lomas de Chapultepec una cantidad extraordinaria de dinero en efectivo y posteriormente siguieron la pista de una red relacionada con la importación de precursores químicos.
La resolución fue obtenida por el Ministerio Público Federal, adscrito a la Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada y a la Fiscalía Federal en la Ciudad de México, con la participación de las áreas de investigación de la FGR.
De acuerdo con la información proporcionada por la Fiscalía, el juez impuso a Zhenli Ye Gon una pena de 15 años y un día de prisión, además de una multa de 140 mil 400 pesos. También determinó que no procedían los sustitutivos de la pena de prisión ni el beneficio de la condena condicional.
La sentencia contempla además la suspensión de sus derechos políticos y civiles y una amonestación.
El expediente tiene una historia judicial extensa. Según la FGR, el 14 de febrero de 2019 elementos de la entonces Policía Federal Ministerial cumplieron por reclusión una orden judicial contra Zhenli Ye Gon, quien posteriormente quedó sujeto a proceso por operaciones con recursos de procedencia ilícita.
La acusación se relacionó con operaciones mediante las cuales, de acuerdo con la investigación ministerial, realizó movimientos de recursos entre México y el extranjero.
La resolución judicial no surgió, por tanto, de un procedimiento iniciado recientemente, sino de un expediente que lleva varios años en tribunales. El 25 de julio de 2019, un magistrado del Tercer Tribunal Unitario en Materia Penal del Primer Circuito confirmó una resolución relacionada con el proceso. Posteriormente, la defensa promovió un juicio de amparo, pero la protección solicitada fue negada y esa determinación también fue confirmada en revisión.
Actualmente, Zhenli Ye Gon permanece internado en el Centro Federal de Readaptación Social número 1, el Altiplano, ubicado en Almoloya de Juárez, Estado de México.
El nombre de Zhenli Ye Gon, sin embargo, trasciende el expediente por lavado de dinero. Su historia quedó marcada por uno de los decomisos de efectivo más espectaculares registrados en México y por una frase que terminó incorporándose al lenguaje político y popular del país: “¿Coopelas o cuello?”.
La expresión apareció públicamente en 2007, después de que Ye Gon huyera a Estados Unidos y acusara a funcionarios mexicanos de haberlo amenazado. En entrevistas con medios estadounidenses sostuvo que un funcionario le había exigido guardar dinero en efectivo bajo la advertencia de “coopelas o cuello”. Aquella declaración provocó un enorme escándalo político y convirtió su nombre en una referencia recurrente durante años.
Incluso la presidenta Claudia Sheinbaum recordó públicamente el episodio en marzo de 2025, cuando mencionó a Ye Gon y su famosa frase durante una conferencia matutina. La mandataria pidió entonces recuperar la historia del empresario para explicar a las nuevas generaciones uno de los episodios más polémicos de aquella época. ([Gobierno de México][1])
Pero antes de convertirse en protagonista de aquella controversia, Ye Gon había construido una actividad empresarial alrededor de la industria farmacéutica. Su nombre quedó ligado a Unimed Pharm Chem México, compañía dedicada a la comercialización e importación de sustancias químicas utilizadas en la fabricación de medicamentos.
El caso dio un vuelco a finales de 2006, cuando autoridades mexicanas aseguraron en el puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, un cargamento de aproximadamente 19 toneladas de pseudoefedrina procedente de Asia. La operación condujo a una investigación sobre las actividades de la empresa y sus responsables.
Meses después, el 15 de marzo de 2007, agentes federales catearon una residencia vinculada con Ye Gon en las Lomas de Chapultepec, en Ciudad de México. Ahí localizaron más de 205 millones de dólares en efectivo, además de millones de pesos y otras divisas.
El hallazgo convirtió el caso en noticia internacional.
Las imágenes de paquetes y fajos de billetes acomodados en distintas habitaciones de la residencia recorrieron los medios de comunicación y alimentaron una de las mayores controversias financieras y políticas de aquellos años.
El origen del dinero se convirtió entonces en el centro de una disputa. Las autoridades mexicanas sostuvieron que los recursos estaban relacionados con actividades ilícitas, mientras que Ye Gon negó que todo el efectivo proviniera del narcotráfico y presentó diferentes explicaciones sobre su procedencia.
La investigación también alcanzó a otras personas vinculadas con su entorno. Su esposa, Tomoiyi Marx Yu, fue detenida y posteriormente sentenciada a 15 años de prisión por delitos relacionados con delincuencia organizada, lavado de dinero y posesión de armas y cartuchos de uso exclusivo del Ejército. En 2022 recuperó su libertad después de cumplir su condena.
El expediente de Ye Gon tuvo además una dimensión internacional. Tras escapar de México, fue detenido en Estados Unidos en julio de 2007, en Maryland. México inició posteriormente el procedimiento para conseguir su extradición.
El empresario permaneció varios años bajo custodia estadounidense y finalmente fue entregado a las autoridades mexicanas en 2016.
Su llegada a México abrió una nueva etapa de procesos judiciales que se han prolongado durante años. De hecho, en 2025 todavía promovía recursos legales para cuestionar su permanencia en prisión y reclamaba que se resolvieran asuntos relacionados con sus procesos pendientes.
La situación jurídica del empresario también ha sido objeto de distintos recursos de amparo. En noviembre de 2025, por ejemplo, un juez federal rechazó concederle protección para modificar su situación penitenciaria, por lo que continuó recluido en el Altiplano mientras se agotaban los procedimientos correspondientes.
El caso adquirió además una dimensión política debido a las acusaciones que Ye Gon lanzó contra funcionarios del gobierno de Felipe Calderón. El empresario afirmó en 2007 que parte del dinero localizado en su residencia había sido entregado para fines políticos, acusaciones que provocaron un intenso debate público y fueron rechazadas por integrantes de aquella administración.
Aquellas declaraciones nunca modificaron el curso fundamental de las investigaciones penales en su contra, aunque sí convirtieron el expediente en uno de los mayores escándalos políticos de 2007.
Con el paso del tiempo, algunos de los señalamientos que rodearon el caso fueron objeto de diferentes investigaciones y procesos independientes. La propia dimensión del expediente provocó que el nombre de Ye Gon apareciera durante años en investigaciones periodísticas, debates legislativos y resoluciones judiciales.
Uno de los elementos que permanece como referencia histórica es precisamente el gigantesco decomiso de efectivo. En documentos legislativos de la época se hizo referencia al aseguramiento de más de 205 millones de dólares en la residencia del empresario.
La historia judicial de Ye Gon también se ha extendido a integrantes de su círculo familiar. En agosto de 2025, la Suprema Corte de Justicia de la Nación confirmó la sentencia de 25 años de prisión contra Ye Yong Qing, primo del empresario, por delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita, entre otros.
Ahora, con la nueva sentencia dictada contra Zhenli Ye Gon, la justicia federal coloca otro punto relevante en un expediente que comenzó hace casi 20 años.
La FGR destacó que la resolución fue posible a partir de las pruebas presentadas por el Ministerio Público Federal y que el fallo contempla no sólo la pena de prisión, sino también restricciones adicionales derivadas de la condena.
La sentencia de 15 años y un día se suma así a una larga trayectoria de procesos, recursos de amparo, extradición y litigios que han mantenido al empresario en prisión desde su entrega a México.
Aquel personaje que en 2007 apareció en las primeras planas por una fortuna millonaria almacenada en efectivo y por una frase que se volvió parte del vocabulario político mexicano enfrenta ahora una nueva definición judicial: una condena federal por operaciones con recursos de procedencia ilícita que lo mantendrá privado de la libertad en el penal de máxima seguridad del Altiplano.
El caso que comenzó con un cargamento de precursores químicos, continuó con uno de los mayores aseguramientos de efectivo en la historia del país y atravesó una extradición desde Estados Unidos llega así a otro de sus capítulos decisivos, aunque los distintos recursos jurídicos que corresponden a la defensa forman parte todavía del entramado legal que rodea al empresario chino-mexicano.


