*Astrolabio Político
/ Por: Luis Ramírez Baqueiro /
“La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.” — Miguel de Cervantes Saavedra.
Veracruz, es por mucho el lugar favorito de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.
La relación política entre la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y Veracruz comienza a adquirir un significado que difícilmente puede explicarse únicamente desde la agenda institucional. Este fin de semana concretó su visita número 17 a la entidad en sus primeros dos años de gobierno, de acuerdo con el recuento dado a conocer previo a la gira.
Veracruz se ha convertido, sin duda, en uno de los territorios con mayor presencia presidencial. Y cada regreso deja la impresión de que Claudia Sheinbaum se siente aquí como en casa.
La gira del 3 y 4 de octubre volvió a mostrarlo.
El sábado inauguró junto con la gobernadora Rocío Nahle García el nuevo Distribuidor Vial de Acceso al Puerto de Veracruz, una obra largamente demandada que permitirá separar el tránsito urbano del transporte de largo itinerario y portuario. Son alrededor de dos kilómetros de infraestructura, con una inversión final de 861 millones de pesos, por una zona donde circulan diariamente más de 34 mil vehículos.
Después vino uno de los eventos socialmente más significativos: la entrega de 900 viviendas en Infonavit Tejería, dentro de un desarrollo que contempla 7 mil 504 hogares. Veracruz tiene una meta de 107 mil nuevas viviendas dentro del programa Vivienda para el Bienestar y, según Sedatu, 63 mil 896 ya están comprometidas.
Los números ayudan a entender la dimensión de la relación Federación-Estado.
Pero existe otro elemento imposible de soslayar: la respuesta ciudadana.
La gente salió, saludó, agradeció, entregó peticiones y buscó acercarse a la Presidenta. También hubo ciudadanos que aprovecharon su presencia para plantearle problemas concretos, desde escrituración hasta inundaciones y asuntos judiciales. Es decir, una recepción popular que no estuvo exenta de demandas, como corresponde a cualquier visita presidencial.
Ahí está precisamente la lectura política importante.
Veracruz se está moviendo.
Hay avances en carreteras e infraestructura; vivienda; movilidad; atención al campo; programas sociales y, particularmente, un esfuerzo extraordinario en materia de salud. Apenas esta semana Nahle supervisó hospitales de San Andrés y Santiago Tuxtla, mientras que Veracruz se incorporó al proyecto federal del Servicio Universal de Salud.
En las finanzas estatales también se ha construido una narrativa gubernamental basada en ordenamiento, reducción de pasivos y disciplina presupuestaria que deberá seguir siendo evaluada con datos públicos y fiscalización independiente.
Porque gobernar no significa administrar percepciones: significa producir resultados.
Y eso parece entenderlo Rocío Nahle.
La gobernadora mantiene un ritmo intenso de recorridos, supervisiones, inauguraciones y entrega de programas. Lo mismo aparece en la Huasteca supervisando carreteras y entregando apoyos que en Coatzacoalcos impulsando programas para pequeños emprendedores.
Es, en términos políticos, la construcción cotidiana del llamado segundo piso de la Cuarta Transformación en Veracruz.
Naturalmente habrá quienes cuestionen estos resultados. La crítica es indispensable en democracia y ningún gobierno debería sentirse incómodo frente al escrutinio periodístico serio. Otra cosa muy distinta es negar sistemáticamente cualquier avance porque reconocerlo contradice una narrativa política previamente construida.
Y aquí aparece un dato que este columnista pudo conocer de una fuente del más alto nivel, aunque debe señalarse que se trata de información que no ha sido hecha pública oficialmente.
Durante esta visita, Rocío Nahle habría mostrado personalmente a Claudia Sheinbaum fotografías de cómo quedó el Estadio Xalapeño Heriberto Jara Corona después de su remodelación.
La reacción presidencial, según la fuente consultada, fue de auténtica sorpresa.
A Sheinbaum le habría gustado particularmente el resultado y habría reconocido ante la gobernadora el trabajo realizado y el esfuerzo destinado a recuperar uno de los espacios históricos y deportivos más emblemáticos de la capital veracruzana.
El episodio parecería menor.
Políticamente no lo es.
Porque habla de comunicación, cercanía y coordinación entre ambas mandatarias.
Hace apenas unas semanas, el 10 de septiembre, Sheinbaum estuvo nuevamente en Veracruz y públicamente llamó a Nahle “una gran gobernadora y compañera de lucha”, durante un evento en Boca del Río.
Ese antecedente y esta nueva gira contrastan frontalmente con las versiones que periódicamente pretenden construir un supuesto distanciamiento entre Palacio Nacional y Palacio de Gobierno.
Los hechos disponibles no acreditan ese rompimiento.
Por el contrario, muestran coordinación institucional, obras compartidas, inversión federal y presencia presidencial recurrente.
Por eso resulta saludable separar crítica de ficción.
En los últimos meses hemos escuchado versiones políticas que van desde supuestas rupturas internas hasta escenarios extraordinarios sobre una eventual renuncia presidencial, sin elementos públicos sólidos que los sustenten.
Una cosa es cuestionar al poder —obligación esencial del periodismo— y otra convertir deseos políticos en noticias.
Esta visita presidencial deja entonces varias fotografías.
La del nuevo acceso al Puerto.
La de 900 familias recibiendo vivienda.
La de una Presidenta nuevamente caminando Veracruz.
Y la de Rocío Nahle acompañándola, trabajando y gestionando recursos para una entidad que durante demasiado tiempo pagó costos enormes por corrupción, endeudamiento y malas administraciones.
La discusión sobre Veracruz debe continuar y la crítica también.
Pero tendrá que hacerse frente a los hechos.
Porque después de 17 visitas presidenciales, sostener que existe un divorcio político entre Claudia Sheinbaum y Rocío Nahle resulta cada vez más difícil de conciliar con la evidencia pública.
O, dicho en lenguaje muy veracruzano:
Ese supuesto distanciamiento parece más falso que un billete de tres pesos.
Al tiempo.
“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx

