*El Ágora
/ Octavio Campos Ortiz /
El INEGI dio a conocer su Encuesta intercensal 2026 y hay datos interesantes que inciden en la vida cotidiana y en el proceso electoral 2027. Cayó el mito de que México contaba con poco más de 134 millones de habitantes, en realidad solo somos 130 millones 911 mil 314, lo que modifica el padrón electoral del próximo año. Hay más mujeres que hombres, 51.9 por ciento contra 48.1 por ciento. En la Encuesta trimestral sobre percepción de seguridad del propio Instituto, se ha hecho histórico el porcentaje de la población femenil que se siente mucho más insegura que el género masculino. De persistir esa tendencia, el humor social puede definir tendencias a la hora de votar.
Envejecemos como país, se incrementó la población con más de 65 años, la tasa de fecundidad bajó de 2.1 a 1.9. La tasa de crecimiento pasó de 1 por ciento a 0.7 por ciento en una década. Será interesante conocer las estrategias electorales partidistas para ganar el sufragio de la gente de la tercera edad. El gobierno tiene los dados cargados a favor de su movimiento con las pensiones a los viejitos, las ayudas económicas a madres trabajadoras y las becas a los “ninis”, jóvenes que ni estudian ni trabajan, pero votan. La Encuesta intercensal revela que el 41.4 por ciento de los hogares reciben ingresos por algún tipo de programa asistencialista.
¿Qué harán los institutos políticos para convencer al electorado de que los programas sociales son -erróneamente desde mi punto de vista-, derechos constitucionales que nos les pueden quitar por un eventual cambio de gobierno, y que no son dádivas gubernamentales creadas por el tlatoani tabasqueño, sino partidas presupuestales alimentadas con los impuestos o la extinción de fondos y programas prioritarios? Los viejitos se sienten felices con los seis mil pesos bimestrales, aunque gasten más en sus medicamentos porque hay desabasto en el sector salud; prefieren abstenerse de sus medicinas y postergar su salud, porque ese dinero ya está considerado como parte del gasto familiar. Las madres trabajadoras ven incrementado su ingreso, aunque hayan cerrado las guarderías gratuitas y las escuelas de tiempo completo.
Los “ninis” serán esenciales en el proceso electoral 2027 porque creció el segmento poblacional entre 18 y 35 años. Nadie les ha explicado que con las becas perdieron lo más por lo menos. Serán una generación perdida, gente sin preparación académica ni oportunidades de empleo, salvo en la informalidad o el sicariato. Durante la pandemia se incrementó la deserción escolar en todos los niveles y no se ha recuperado la matricula pre COVID 19. Los padres de familia prefieren unos pesos y mantener a sus hijos en escuelas oficiales -aunque no aprendan nada-, que hacer el sacrificio de costear la educación particular. Mientras el mundo globalizado demanda profesionistas, técnicos o científicos mejor preparados y más competitivos, la nueva escuela mexicana (sic) masifica e ideologiza la instrucción, abandona la educación de calidad y elimina la excelencia académica y la justa competencia entre alumnos al prohibir calificaciones reprobatorias o cancelar los exámenes de admisión. La cereza del pastel es la proliferación de bachilleratos y universidades públicas sin instalaciones adecuadas ni claustro de profesores capacitados. Pocos son los egresados y menos los titulados.
La compra de conciencia de esos jóvenes solo es un paliativo a su mediocridad y pobreza. No saldrá de ninguna de ellas, porque no les interesan ofertas políticas que prometan educación de calidad, excelencia académica y exámenes de admisión para seleccionar a las mejores mentes y premiar el buen desempeño escolar.
Ese es el mercado y el reto que tienen que conquistar los candidatos y partidos que compitan en los comicios del próximo año. El bono demográfico se agota y, a mediano plazo, seremos un país de ancianos conformistas sin una clase política o empresarial que pueda sacar adelante un proyecto de nación viable y sustentable. Es la oportunidad de los jóvenes para definir el país que quieren. Ser mediocres y mantenidos u optar por un gobierno que cuente con políticas públicas que garanticen el futuro aspiracional de esos mexicanos, quienes pueden ser el motor que active el verdadero desarrollo nacional. ¿los partidos estarán a la altura de ese reto?

