*SIPINNA lanza la estrategia nacional “Niñas Sí, Madres No”.
/Escrito por Georgina Monroy Vázquez/
12.10.2026 /CimacNoticias.com/ En México, 7 mil 887 niñas de entre 10 y 14 años fueron madres durante 2025, un promedio de 22 cada día, de acuerdo con datos del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA).
Ante esta realidad, considerada una emergencia, el organismo puso en marcha la estrategia nacional “Niñas Sí, Madres No. Por una vida libre de violencia y un futuro pleno”, con el objetivo de fortalecer la prevención y atención de la violencia sexual contra niñas, así como avanzar hacia la erradicación del embarazo infantil.
La estrategia fue presentada en Iztapalapa, Ciudad de México, donde la titular del SIPINNA, Lorena Villavicencio Ayala, llamó a dejar de normalizar los embarazos en niñas menores de 15 años.
“No podemos normalizar este tipo de situaciones”, señaló, al advertir que cuando una niña de entre 10 y 14 años queda embarazada, esto no debe entenderse como resultado de una relación amorosa, sino como una situación vinculada con violencia, desigualdad o falta de protección por parte de las personas adultas y las instituciones.
Embarazo infantil, una forma de fecundidad forzada
El SIPINNA considera que los embarazos en niñas menores de 15 años deben abordarse como fecundidad forzada, debido a las condiciones de violencia y desigualdad que pueden estar detrás de estos casos.
Aunque entre 2018 y 2025 los nacimientos registrados en niñas de 10 a 14 años disminuyeron 24.9 por ciento, las autoridades consideran que el número continúa siendo una emergencia y que alcanzar la meta de erradicarlos requiere reforzar las acciones de prevención, detección y atención.
El problema tampoco se limita a las comunidades rurales. Datos presentados por el organismo muestran que en 2024, 53.8 por ciento de las niñas que tuvieron un nacimiento vivía en zonas urbanas, mientras que casi la mitad contaba únicamente con estudios de primaria.
La situación también revela profundas desigualdades entre entidades. La razón de fecundidad forzada se ubicó entre 0.66 y 3.19 por cada mil niñas, dependiendo del estado donde vivían.
La escuela como espacio de protección
La maternidad durante la infancia tiene consecuencias que van más allá de la salud. Puede interrumpir las trayectorias educativas, reducir las oportunidades laborales y profundizar condiciones de dependencia económica y desigualdad.
Durante la presentación de la estrategia, Villavicencio señaló que 80 por ciento de las niñas de 10 a 14 años que fueron madres no estaba estudiando, por lo que mantenerlas en la escuela constituye una medida fundamental de protección.
“Queremos niñas estudiando y decidiendo con libertad sus vidas”, planteó la titular del SIPINNA.
Para Liliana Chopitea, jefa de Política Económica y Social de UNICEF, el embarazo adolescente no es únicamente un asunto de salud, sino también un desafío de desarrollo y justicia social, debido a su impacto en las oportunidades educativas, laborales y en la autonomía económica de niñas y adolescentes.
Una estrategia que busca llegar a los municipios
“Niñas Sí, Madres No” plantea llevar las acciones de prevención y atención a los municipios del país mediante la coordinación de autoridades federales, estatales y municipales.
Entre sus objetivos se encuentra fortalecer la detección de casos de violencia sexual, garantizar atención integral y evitar que la maternidad o el embarazo oculten posibles delitos cometidos contra las niñas.
La estrategia también contempla la implementación de la Ruta NAME, mecanismo diseñado para coordinar la atención de niñas y adolescentes menores de 15 años embarazadas o madres entre instituciones de salud, educación, fiscalías y sistemas DIF.
El SIPINNA ha planteado que la respuesta institucional debe incluir no sólo la prevención de nuevos embarazos, sino también la identificación de las violencias que los originaron, la investigación de los posibles agresores, la atención sin revictimización y la restitución integral de derechos.

