Alfonso Durazo exige rectificación al New York Times por lo que califica señalamientos sin sustento

*
28.06.2026 Sonora.- El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, envió una carta formal a los directivos del diario The New York Times para rechazar las afirmaciones publicadas en un reportaje del 27 de junio de 2026 que lo vinculaba con presuntas investigaciones de autoridades estadounidenses.

En el documento, dirigido al editor ejecutivo Joseph Kahn y al presidente A. G. Sulzberger, Durazo subrayó que no existe notificación oficial ni procedimiento en su contra, ni en México ni en Estados Unidos, y calificó de especulativa la decisión editorial de reproducir versiones difundidas previamente por Los Angeles Times sin aportar pruebas verificables.

El mandatario solicitó que el periódico publique una aclaración con la misma relevancia que la nota original, en la que se establezca la inexistencia de información oficial confirmada sobre alguna investigación en su contra.

Argumentó que rectificar publicaciones sin sustento verificable constituye una obligación ética inherente al ejercicio periodístico y no una concesión editorial. Añadió que su petición no busca limitar la libertad de prensa, sino restablecer el equilibrio alterado por una imputación pública carente de respaldo.

El reportaje del Times se inscribe en un contexto de crecientes tensiones entre autoridades mexicanas y estadounidenses por investigaciones relacionadas con corrupción y narcotráfico.

En semanas recientes, medios norteamericanos han señalado a otros gobernadores de Morena, como Américo Villarreal en Tamaulipas y Rubén Rocha Moya en Sinaloa, como presuntos objetivos de agencias federales, aunque ninguno ha reconocido notificación oficial.

En el caso de Durazo, incluso se mencionó la supuesta revocación de su visa, extremo que él ha negado públicamente.

La controversia refleja la disputa sobre la responsabilidad de los medios internacionales al difundir acusaciones sin corroboración oficial y el impacto que ello tiene en la reputación de figuras públicas. Durazo insiste en que la rectificación es indispensable para preservar la credibilidad periodística y evitar que la especulación se convierta en un hecho consumado en la opinión pública.

Comunicado

Sr. A. G. Sulzberger
Editor y Presidente
The New York Times

Sr. Joseph Kahn
Editor Ejecutivo
The New York Times

En relación con las referencias a mi persona contenidas en la nota “Funcionarios mexicanos se han convertido en informantes para la administración Trump”, bajo la firma de Steve Fisher, Jack Nicas y Alan Feuer en su edición del 27 de junio.

La decisión editorial de The New York Times de publicar y presentar como un hecho afirmaciones previamente difundidas por Los Angeles Times, sin aportar una sola evidencia adicional, objetiva, verificable o susceptible de corroboración, conlleva un alto componente especulativo.

Reitero: no he recibido notificación alguna por parte de autoridad competente, en México o en el extranjero, sobre la existencia de investigación alguna en mi contra. Tampoco existe actuación oficial conocida que respalde las afirmaciones publicadas.

Publicarla como un hecho sin ese respaldo compromete más la reputación de su medio que la mía, aunque, como diría atinadamente el expresidente López Obrador, “la mentira, cuando no mancha, tizna”.

Rectificar una publicación que carece de sustento verificable no constituye una concesión editorial, constituye una obligación ética inherente al ejercicio.

responsable del periodismo. En consecuencia, solicitamos que The New York Times aclare expresamente que en este momento no cuenta con información oficial públicamente confirmada que permita sostener que un servidor haya sido notificado, requerido, imputado o acusado dentro de investigación alguna.

Solicito también otorgarle una relevancia razonablemente equiparable a la publicación que originó el agravio, de modo que toda consulta posterior permita conocer la inexistencia de información oficial confirmada.

Esta medida no pretende restringir la libertad de prensa, sino restablecer, en la medida de lo posible, el equilibrio alterado por una imputación pública que no tiene sustento verificable.

Atentamente

Alfonso Durazo