- Astrolabio Político .
/ Por: Luis Ramírez Baqueiro /
“La lealtad no depende de las circunstancias porque es la permanencia de los principios”. – Francisco Garzón Céspedes.
En política, como en la vida, existen amistades que no se desgastan con el tiempo ni se quiebran ante la tentación del poder. Ese es el caso de la estrecha relación entre la nueva presidenta de la Mesa Directiva del Senado de la República, Laura Itzel Castillo, y la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García.
Ambas comparten más de dos décadas de compañerismo, complicidad profesional y respaldo mutuo, una historia que trasciende coyunturas y demuestra que hay afectos genuinos en medio de la arena pública.
No todos lo saben, pero conviene recordarlo: cuando Laura Itzel fue diputada federal por el PRD (2009-2012) e integró la Comisión de Energía, tuvo a su lado a Rocío Nahle como asesora externa en los trabajos legislativos relacionados con petróleo y petroquímica.
Fue ahí donde ambas comenzaron a tejer una relación sólida, elaborando iniciativas y propuestas que marcaron pauta en el debate energético. Desde entonces, las dos caminaron de la mano en temas que hoy siguen siendo estratégicos para México.
La historia continuó en la llamada Cuarta Transformación. Como secretaria de Energía, Nahle fue quien tomó la protesta a Laura Itzel Castillo cuando asumió como consejera de Pemex. Un episodio que, más allá del protocolo, reflejó el respeto y la confianza acumulados a lo largo de veinte años. No se trataba de un simple nombramiento, sino del reconocimiento de una trayectoria compartida.
La amistad permanece intacta. Apenas en días recientes, durante la visita de la senadora a Coatzintla, ambas conversaron telefónicamente. Nahle, ocupada en el Festival del Mar en Coatzacoalcos, le dio la bienvenida a Veracruz y lamentó no poder recibirla personalmente. Un gesto sincero que ratifica la cercanía entre dos mujeres que se reconocen como compañeras de lucha y amigas entrañables.
Por eso resultan risibles —por no decir patéticos— los intentos del también senador Manuel Huerta por colgarse de la figura de Laura Itzel Castillo, pretendiendo presentarla como su “súper aliada”. Después de que sus respaldos políticos se desmoronaron —de Adán Augusto López a Miguel Ángel Yunes—, ahora busca reposicionarse inventando cercanías que no existen. Pero como bien dice el dicho: caras vemos, corazones no sabemos.
Lo cierto es que las verdaderas lealtades no se improvisan ni se negocian. Rocío Nahle y Laura Itzel Castillo lo han demostrado con hechos, con trabajo conjunto y con una amistad que ha resistido el paso del tiempo. Una relación auténtica que hoy no solo tiene peso en Veracruz, sino que se proyecta con fuerza en la política nacional.
Al tiempo.
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