* Rescatistas y familias siguen buscando a sus seres queridos.
*Más de 16 mil 500 personas resultaron heridas, según el gobierno.
04.07.2026 Caracas, Venezuela.- La tragedia provocada por los dos terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio continúa agravándose. El balance oficial de víctimas mortales ascendió este sábado a 2 mil 954 personas, mientras que el número de heridos llegó a 16 mil 592, informó el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, quien diariamente ha encabezado la actualización de las cifras desde que ocurrió el desastre natural.
Durante un mensaje dirigido a los medios de comunicación, Rodríguez explicó que los equipos de rescate y recuperación continúan trabajando en las zonas más devastadas por los sismos de magnitud 7.2 y 7.5, ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia y considerados los más destructivos registrados en Venezuela en más de un siglo. El funcionario advirtió que el número de víctimas podría seguir aumentando conforme avanzan las labores entre los edificios colapsados.
El nuevo reporte oficial también señala que 6 mil 462 personas han sido rescatadas desde el inicio de la emergencia, mientras que 16 mil 309 habitantes perdieron sus viviendas a consecuencia del colapso de edificios y casas, por lo que el gobierno mantiene habilitados 80 campamentos temporales para albergar a las familias damnificadas.
Asimismo, las autoridades contabilizan 856 inmuebles con distintos niveles de afectación estructural, de los cuales 190 colapsaron por completo, principalmente en el estado costero de La Guaira, una de las entidades más golpeadas por el doble movimiento telúrico junto con sectores de Caracas, Miranda, Aragua y Carabobo.
Jorge Rodríguez informó además que en las tareas de emergencia participan 26 mil 984 voluntarios registrados, cerca de 30 mil funcionarios de distintas dependencias del Estado y 3 mil 281 rescatistas internacionales enviados por diversos países para apoyar las labores de búsqueda, atención médica y remoción de escombros. Las brigadas continúan utilizando maquinaria pesada, drones, equipos de detección térmica y perros especializados con la esperanza de localizar sobrevivientes, aunque las probabilidades disminuyen conforme transcurren los días.
Las autoridades no actualizaron el número de personas desaparecidas, aunque mantienen habilitados una plataforma digital y líneas telefónicas para que familiares reporten a personas cuyo paradero aún se desconoce. Diversas organizaciones humanitarias consideran que todavía podrían existir miles de casos sin confirmar debido a la magnitud de la devastación y a las dificultades para acceder a algunas comunidades afectadas.
Los terremotos ocurrieron la tarde del 24 de junio sobre el sistema de fallas que marca el límite entre las placas del Caribe y Sudamérica. El primer movimiento alcanzó una magnitud de 7.2 y, menos de un minuto después, un segundo sismo de magnitud 7.5 sacudió nuevamente la región, provocando el colapso de edificios de departamentos, hospitales, hoteles, escuelas y otras construcciones en varias ciudades del centro y norte del país. Desde entonces se han registrado cientos de réplicas, lo que ha complicado las tareas de rescate y obligado a miles de personas a permanecer en refugios o espacios abiertos por temor a nuevos derrumbes.
La Guaira continúa siendo el epicentro de la tragedia. En municipios como Caraballeda, Catia La Mar y Macuto permanecen cuadrillas retirando toneladas de concreto y acero, mientras familiares esperan noticias sobre personas que siguen desaparecidas. En varios sectores las labores han sido apoyadas por voluntarios ante la insuficiencia de maquinaria especializada durante los primeros días de la emergencia, situación que ha generado críticas por parte de habitantes y organizaciones civiles.
Equipos médicos nacionales e internacionales mantienen hospitales de campaña para atender a cientos de lesionados, muchos de ellos con fracturas, traumatismos y heridas provocadas por el derrumbe de estructuras. Paralelamente, autoridades sanitarias vigilan posibles brotes epidemiológicos derivados de la acumulación de escombros, la escasez de agua potable y el hacinamiento en refugios temporales.
La catástrofe ha despertado una amplia movilización internacional. Gobiernos, agencias de Naciones Unidas y organizaciones humanitarias han enviado personal especializado, medicamentos, plantas potabilizadoras, alimentos, hospitales móviles y equipo de rescate para apoyar a las autoridades venezolanas en la atención de una emergencia considerada entre las peores registradas en América Latina durante las últimas décadas.
A once días del desastre, Venezuela enfrenta ahora el enorme desafío de avanzar de las labores de rescate hacia la recuperación y reconstrucción. Miles de familias permanecen sin hogar, decenas de comunidades siguen parcialmente incomunicadas y las autoridades reconocen que el proceso para restablecer los servicios básicos, reconstruir la infraestructura dañada y atender a la población afectada tomará meses e incluso años, mientras el número de víctimas continúa incrementándose conforme avanzan las labores entre los escombros.


