El Estadio Azteca se prepara para una postal histórica. En cada uno de los lugares se ha colocado una bandera de México, de modo que las 80 mil piezas ondean al mismo tiempo y tiñen las gradas con los colores verde, blanco y rojo.
La imagen convierte al coloso de Santa Úrsula en un auténtico mosaico tricolor, símbolo de unidad y respaldo a la Selección Nacional. El gesto busca transmitir fuerza y orgullo colectivo, al tiempo que envuelve a jugadores y aficionados en un ambiente de identidad y pertenencia.
La escena promete quedar grabada como uno de los momentos más emotivos del torneo, con el estadio convertido en un mar de banderas mexicanas que acompañan cada jugada.


