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18.07.2026.- El gobierno de China respondió con firmeza a las acusaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que Pekín intervino en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020. A través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, el gobierno chino calificó los señalamientos como “acusaciones infundadas” y “completamente fabricadas”, además de insistir en que nunca ha interferido en procesos electorales de otros países.
Durante una conferencia de prensa en Pekín, el portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, rechazó categóricamente las declaraciones del mandatario estadounidense y sostuvo que China mantiene una política de no injerencia en los asuntos internos de otras naciones.
“Las acusaciones de Estados Unidos son completamente inventadas y tienen como objetivo desacreditar a China. No tenemos ningún interés en intervenir en las elecciones estadounidenses y nunca lo hemos hecho”, afirmó el vocero. Asimismo, pidió a Washington dejar de utilizar a China como tema de confrontación política interna y adoptar acciones que favorezcan una relación bilateral más estable.
La respuesta llegó después de que Donald Trump pronunciara un mensaje televisado en horario estelar, en el que volvió a poner en duda la limpieza de las elecciones de 2020 y aseguró que documentos recientemente desclasificados demostrarían que el gobierno chino obtuvo ilegalmente información de aproximadamente 220 millones de votantes estadounidenses. Según el presidente, esos archivos contendrían datos personales utilizados en los registros electorales, aunque no presentó pruebas públicas que respaldaran esas afirmaciones.
Trump sostuvo además que Pekín buscó perjudicar su reelección debido a su política comercial y arancelaria hacia China, una narrativa que ha mantenido desde hace varios años y que retomó en el contexto previo a las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos.
Las declaraciones también reavivaron el debate sobre las conclusiones alcanzadas por la comunidad de inteligencia estadounidense tras los comicios de 2020. Una evaluación publicada en 2021 concluyó que, aunque diversos países intentaron influir en la opinión pública estadounidense mediante campañas de información e influencia, no existían evidencias de que China hubiera intentado alterar directamente el resultado de la elección presidencial.
El intercambio de declaraciones ocurre en un momento particularmente delicado para la relación entre las dos principales economías del mundo. Apenas en mayo pasado, Trump y el presidente chino, Xi Jinping, sostuvieron una reunión en Pekín en la que ambos gobiernos anunciaron un nuevo marco para estabilizar la relación bilateral tras varios años de tensiones comerciales y geopolíticas. Además, está prevista una visita oficial de Xi Jinping a Estados Unidos en septiembre, invitación que ya fue aceptada por el mandatario chino.
Al ser cuestionado sobre si las declaraciones de Trump podrían afectar esa visita, Lin Jian evitó confrontar directamente al mandatario estadounidense, aunque reiteró que el gobierno de Washington debería dejar de convertir a China en un tema de debate electoral y concentrarse en fortalecer la cooperación entre ambos países.
Analistas internacionales consideran que el nuevo intercambio de acusaciones podría añadir presión a una relación bilateral que continúa marcada por disputas comerciales, tecnológicas y de seguridad, pese a los recientes esfuerzos diplomáticos por reducir las tensiones. Aunque por ahora ninguno de los dos gobiernos ha anunciado cambios en la agenda de reuniones de alto nivel, el episodio refleja que la rivalidad estratégica entre Washington y Pekín sigue trasladándose también al terreno político y electoral.


