Ciberatacan a la Cumbre Latinoamericana de Defensoras Digitales durante inauguración. “No cederemos”

*Escrito por Arantza Díaz

27.02.2025 /CimacNoticias.com/ Ciudad de México.- La Primera Cumbre Latinoamericana de Defensoras Digitales celebró su inauguración el pasado 25 de febrero con una reunión en el Complejo Cultural Los Pinos en Ciudad de México y una serie de transmisiones de libre acceso en toda la región; durante la emisión del segundo día de actividades, se hackearon las cuentas y se proyectaron imágenes explícitas de pornografía. Un suceso que ha sido condenado por su intento intimidatorio en contra de las defensoras digitales.

Este ciberataque ocurre en un contexto de violencia digital contra las mujeres. En México 9 millones de mujeres mayores de 12 años han sufrido acoso cibernético, las adolescentes y jóvenes son las más expuestas a las insinuaciones y propuestas sexuales, con un 36 por ciento, mientras que otros delitos como el abuso (obligarnos a ver cosas de índole sexual) o el doxeo (divulgación de información personal como fotografías, videos sin el consentimiento de la dueña de la información, también incluye intervenir una computadora sin permiso) también muestran incrementos. Sin embargo, sólo el 11 de las víctimas de la violencia digital denuncian estos hechos ante el ministerio público; lo anterior, de acuerdo a datos compilados por Cimacnoticias en el 2023.

La Secretaría de las Mujeres ha lanzado su posicionamiento, señalando que esto constituye violencia política de género y un claro ejemplo de cómo se ejecerce la violencia sexual digital para perpetuar la misoginia.Asimismo, la Secretaría se comprometió a redoblar esfuerzos entre la sociedad civil, colectivas y el Estado para eliminar las complicidades patriarcales que deterioran la vida pública y atentan contra la dignificación y seguridad de las mujeres.

Sobre estos hechos, se realizarán las investigaciones correspondientes para dar y sancionar a las personas responsables de este hecho, que no sólo atentó contra las participantes de la Cumbre, sino también, representó un acto de violencia que nos recuerda: las mujeres no son bienvenidas en el mundo digital.

Por su parte, la defensora Olimpia Coral, quien presidió la Cumbre, también se ha posicionado por este hecho, señalando que, ante el ataque vivido durante la transmisión de las mesas de discusión, todas las defensoras digitales del movimiento Ley Olimpia no cederán hasta garantizar un entorno seguro en el internet.

«Este tipo de acciones evidencian la violencia patriarcal que busca intimidar y silenciar a las mujeres que nos reunimos para construir agendas globales de defensa de nuestros derechos, Esta agresión es un claro reflejo de rechazo a nuestra presencia» -defensoras digitales del movimiento Ley Olimpia

El posicionamiento concluyó refiriendo que seguirán trabajando y siendo fieles a su lucha hasta que lo digital también sea un territorio de niñas y mujeres; un territorio feminista.

La violencia sexual que intentó mermar y ridiculizar el trabajo realizado en esta reunión de mujeres y para mujeres, recuerda, como ya advertía Olimpia Coral, que las mujeres que se reúnen para reflexionar y denunciar son objeto de una profunda misoginia. Un asunto que nos trae a la memoria a la escritora Carol Hanisch y la serie de violencias que vivió, junto a otras, cada vez que pretendían realizar posicionamientos políticos en la década de los sesenta.

En aquel entonces, los grupos de liberación por la mujer habían comenzado a surgir por todo Estados Unidos, sin embargo, eran cooptados por otros espacios de izquierda que luchaban por los derechos civiles y se posicionaban en contra de la Guerra de Vietnam, mayormente, liderados por hombres «revolucionarios» que pretendían aminorar el trabajo de las feministas radicales, pues había asuntos más preocupantes en la agenda.

Para 1966, las feministas lograron reunirse en una oficina de Nueva York para construir un diálogo horizontal entre mujeres para hablar de sus propias opresiones, sin embargo, esta reunión fue duramente violentada entre los grupos de izquierda, quienes las señalaron de que eso no era político, sino terapia personal entre mujeres, además, de que les exigieron que sólo asumieran las responsabilidades de su vida y que sus iniciativas personales no solucionarían nada.

«Todo está en su mente» fue la principal crítica, una frase que terminaría por tener una poderosa contra respuesta a manos de Carol Hanisch una joven estudiante que detallaría todo un ensayo reconociendo el poder de la reunión entre mujeres y cómo, eso también constituía revolución bajo la bandera: «Lo personal es político».

«Siempre tenemos que estar superando los límites, aun cuando el movimiento de liberación de la mujer está en marea alta,
porque nuestra opresión se lleva a cabo, la mayoría de las veces, en circunstancias de aislamiento como en el hogar, incluso se requiere la acción individual para poner en práctica lo que el movimiento defiende. Pero la lucha individual es siempre limitada; vamos a necesitar de un movimiento más fuerte que cualquiera de los que hemos visto hasta ahora para poner fin a la supremacía masculina.» -Carol Hanisch, escritora

Setenta años después de que Hanisch nombrara la necesidad de luchar de manera conjunta y de la reunión entre mujeres, resulta objeto de reflexión saber hasta cuándo, estas discusiones feministas continuarán resultando incómodas para algunos; los imperios digitales persiguen la misma lógica patriarcal que otras estructuras.

Entre pornografía, acoso digital, inteligencia artificial creada exclusivamente para hacer imágenes sexuales explicitas y algoritmos violentos, un espacio como la primera Cumbre de Defensoras Digitales es punta de lanza para evidenciar que este fenómeno que se ha considerado de la esfera privada es algo todavía más grande, es una vulneración verdadera a la vida de las mujeres y niñas; una continuación a la violencia sexual e incluso, al suicidio de miles de mujeres alrededor del mundo.

En México 9 millones de mujeres mayores de 12 años han sufrido acoso cibernético, siendo las adolescentes y jóvenes las más vulnerables a insinuaciones y propuestas sexuales, representando un 36 por ciento de las víctimas, mientras que otros delitos como el abuso (forzar a ver pornografía o hostigar para enviar contenido sexual) o el doxeo (divulgación de información personal sin consentimiento, también incluye intervenir una computadora sin permiso), muestran serios incrementos con el avance de la tecnología, como la Inteligencia Artificial. A pesar de estas cifras preocupantes, sólo el 11 por ciento de las víctimas de la violencia digital denuncian estos hechos ante el ministerio público, según el informe “Ciberviolencia y Ciberacoso contra las mujeres y niñas”.

La violencia digital sexual no es la única, hay otras de tipo patrimonial que afectan de igual manera la vida de las personas, como el fraude (pishing), la usurpación de identidad o la extorsión, que si bien, también se viven en el espacio físico, en los últimos años son más frecuentes y rápidas en el espacio digital.

¿Qué se discutió en la Primera Cumbre de Defensoras Digitales?

Bajo la bandera «lo virtual es real», la Cumbre inició con Paulina Zepeda, quien rememoró cómo el movimiento de la Ley Olimpia nació desde el seno feminista; una construcción desde el amor. Brevemente, celebró ocupar los espacios después de más de una década de lucha.

Sucintamente, desde Uruguay, María Noel Vaeza, Directora Regional para las Américas y el Caribe, ONU Mujeres tomó micrófono celebrando la lucha de las mujeres latinoamericanas y recordó: “Ningún político, ni ningún presidente nos va a apagar, eso es lo caracteriza a las defensoras latinoamericanas que luchamos por lo que nos merecemos.”

Vaeza hizo hincapié en la brecha digital; las mujeres en la región continúan sin tener acceso a internet. Por lo que convergen dos asuntos; la exclusión del mundo digital, y también, la violencia que atraviesa una vez que las mujeres ocupan el espacio. Concretamente, el mundo digital golpetea desde distintos frentes y urge que las empresas digitales tomen partida, pues no sólo como responsables, sino también, solapan territorios extremadamente violentos como la pornografía.

Olimpia Coral rememoró una de las primeras barreras a tirar; borrar por completo la idea del “porn revenge” y nombrarla por lo que es: violencia. Asimismo, señaló los algoritmos patriarcales y a todos aquellos hombres como Elon Musk que pretende solapar la misoginia y abrir la permisibilidad a los discursos de odio y la pornografía que intenta que los cuerpos femeninos sean entretenimiento digital.

Actualmente, la Ley Olimpia se aprobó en todo el territorio mexicano, y se ha extendido en América Latina logrando su aprobación en Argentina y en Panamá, además ha avanzado en Colombia, Honduras y Guatemala como la primera ley en materia de violencia digital en el mundo hecha por las sobrevivientes.

“Fueron decenas de voces que nos juzgaron, muchas quisimos morir cuando nos enfrentamos al sistema y nos dijeron que no podían hacer nada porque lo digital, no es real. Solaparon las voces de los agresores digitales, pero se equivocaron; nosotras teníamos razón y ¿qué creen?, ya no tenemos miedo» -defensoras digitales del movimiento Ley Olimpia.