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21.05 2026. ciudad de México.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, afirmó este jueves 21 de mayo que hasta el momento su gobierno no observa un riesgo mayor para el envío de remesas a México, luego de la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de endurecer la supervisión sobre transferencias internacionales y operaciones financieras relacionadas con personas sin documentos migratorios.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria fue cuestionada sobre la disposición emitida por la administración estadounidense, la cual busca reforzar la vigilancia bancaria y los mecanismos de identificación para quienes realizan transferencias de dinero desde territorio estadounidense hacia otros países, entre ellos México.
“Hasta ahora no vemos mayor riesgo”, señaló Sheinbaum al referirse a los posibles efectos que esta medida podría tener sobre las remesas enviadas por migrantes mexicanos desde Estados Unidos, uno de los principales ingresos de divisas para el país.
La presidenta explicó que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ya analiza los alcances de la decisión anunciada por Washington y adelantó que el tema también será revisado por la representación diplomática mexicana en Estados Unidos. Indicó que el próximo embajador de México en ese país, Roberto Lazzeri, quien recientemente recibió el beneplácito oficial del gobierno estadounidense, participará en las conversaciones correspondientes con autoridades del Departamento del Tesoro.
Sheinbaum detalló que la disposición estadounidense se enfoca principalmente en mecanismos de identificación financiera utilizados por personas sin documentos migratorios para abrir cuentas bancarias o realizar envíos de dinero.
“¿Qué es lo que plantea? Que tiene que investigarse un número a través del cual las personas que no tienen documentos en Estados Unidos puedan abrir una cuenta o tener un envío”, explicó.
No obstante, sostuvo que la mayoría de los mexicanos que viven y trabajan en Estados Unidos cuentan con algún tipo de condición migratoria regular o mecanismos legales de identificación financiera, por lo que consideró que no habría un impacto directo generalizado sobre el flujo de remesas hacia México.
La postura de la mandataria ocurre en medio de crecientes tensiones en materia migratoria y financiera entre ambos países, tras el retorno de Donald Trump a la presidencia estadounidense y el endurecimiento de diversas políticas relacionadas con migración, seguridad fronteriza y control financiero.
Las remesas representan actualmente uno de los principales pilares de la economía mexicana. De acuerdo con cifras del Banco de México, durante 2025 el país recibió más de 63 mil millones de dólares por este concepto, cifra histórica impulsada principalmente por trabajadores mexicanos radicados en Estados Unidos.
Estados como Michoacán, Guanajuato, Jalisco, Puebla y Oaxaca se mantienen entre las entidades que más dependen de estos recursos enviados desde el extranjero.
Especialistas han advertido que cualquier restricción financiera o endurecimiento de requisitos bancarios en Estados Unidos podría generar mayores obstáculos para migrantes indocumentados que utilizan servicios de transferencias internacionales o cuentas vinculadas a identificaciones alternativas, como matrículas consulares o números fiscales individuales.
La orden anunciada por Trump forma parte de una estrategia de supervisión financiera enfocada en detectar posibles operaciones ilícitas y reforzar controles sobre movimientos internacionales de dinero.
Sin embargo, organizaciones migrantes y defensores de derechos civiles han expresado preocupación por posibles afectaciones a comunidades extranjeras que dependen del envío de recursos a sus países de origen.
El gobierno mexicano señaló que continuará revisando los alcances jurídicos y financieros de la medida antes de emitir una posición definitiva ante las autoridades estadounidenses.


