Coinciden en impulsar la participación de jóvenes frente a problemas del país

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*Del 68 a los desaparecidos de hoy: plantean abrir nuevos espacios a los jóvenes.

Tláhuac, Ciudad de México, 5 de octubre de 2026.- A 58 años del movimiento estudiantil de 1968, académicos y actores sociales coincidieron en la necesidad de recuperar la participación de las nuevas generaciones frente a los problemas que enfrenta el país, durante el conversatorio “Del 68 a los desaparecidos de hoy. Memoria, violencia y búsqueda en el México contemporáneo”, realizado con estudiantes del Tecnológico de Tláhuac II.

Durante el encuentro, el Dr. Edgar Emilio Pereyra Ramírez señaló que el movimiento estudiantil de 1968 no puede entenderse como un acontecimiento aislado, sino como parte de un proceso precedido por distintas expresiones de movilización social, entre ellas las luchas de los ferrocarrileros y el movimiento de los médicos, en un contexto caracterizado por la hegemonía del PRI y por la forma en que operaba el sistema político mexicano.

Pereyra destacó que la participación y la lucha estudiantil continúan siendo necesarias para que las nuevas generaciones se hagan visibles en la vida pública. Al dirigirse a los estudiantes, los llamó también a analizar críticamente las etiquetas utilizadas para desacreditar distintas expresiones de protesta social y puso como ejemplo la caracterización de “vándalas” que suele atribuirse a mujeres feministas durante algunas manifestaciones.

Por su parte, el maestro Luis Tovar vinculó la memoria del movimiento estudiantil de 1968 con el caso Ayotzinapa y sostuvo que, aun cuando exista voluntad institucional para avanzar hacia el esclarecimiento de los hechos, ello no elimina la responsabilidad del Estado. En ese sentido, señaló que debe mantenerse la exigencia para que éste asuma y atienda su responsabilidad histórica en la búsqueda de verdad y justicia.

Tovar reconoció además la disposición de los estudiantes para participar en un espacio de reflexión sobre memoria, desapariciones, violencia y derechos humanos, al considerar que el solo hecho de que existan jóvenes interesados en discutir estos problemas constituye una expresión de participación que debe ser reconocida.

“Hoy, estudiar ya es un acto revolucionario”, afirmó Tovar, al reivindicar la educación, el conocimiento y el pensamiento crítico como herramientas para comprender la realidad y participar en su transformación.

A su vez, el licenciado Kanek Zacarías señaló que, si bien en 1968 los estudiantes se enfrentaron a un Estado represor, actualmente las nuevas generaciones viven una realidad que se agrava por la crisis de inseguridad. Advirtió sobre la necesidad de evitar que los jóvenes sean vistos únicamente como mano de obra y reivindicó su papel como actores fundamentales en la construcción del futuro del país.

En el mismo sentido, Hugo Andrés Flores, joven político cuya agenda se ha enfocado en la construcción de paz, hizo hincapié en la necesidad de que las nuevas generaciones se incorporen como sujetos activos en la transformación de la realidad de inseguridad que vive el país. Señaló que la construcción de paz requiere de la participación de los jóvenes y de espacios en los que puedan expresar sus preocupaciones, formular propuestas e involucrarse directamente en los asuntos de sus comunidades.

La participación estudiantil durante el encuentro se inscribe, además, en una visión más amplia sobre la necesidad de abrir espacios para que los jóvenes intervengan en la discusión de los asuntos públicos. Para PAZ, uno de los retos es construir mecanismos que permitan una participación juvenil significativa, particularmente entre las comunidades de preparatorias y universidades, a partir de temas que formen parte de las preocupaciones de la sociedad y de los propios estudiantes.

Desde esta perspectiva, el acercamiento con las nuevas generaciones no debe reducirse a convocarlas durante los procesos electorales ni a considerarlas únicamente como destinatarias de mensajes políticos. Se busca propiciar espacios de diálogo y reflexión en los que puedan discutirse asuntos como desapariciones, violencia, medio ambiente, derechos humanos, educación, oportunidades para los jóvenes y construcción de paz, con la participación de académicos, especialistas, organizaciones y actores sociales.

El conversatorio “Del 68 a los desaparecidos de hoy” constituye un ejercicio de este enfoque: llevar a los espacios educativos la discusión sobre problemas relevantes para la sociedad, aportar elementos para comprenderlos y, fundamentalmente, permitir que sean los propios estudiantes quienes formulen preguntas, expresen posiciones y participen en la conversación.

Durante el encuentro se estableció un diálogo entre los acontecimientos de 1968 y problemáticas contemporáneas como Ayotzinapa, la desaparición de personas, la inseguridad y la violencia, no para plantear que se trate de fenómenos idénticos, sino para recuperar la memoria histórica como una herramienta que permita interrogar y comprender el presente.

A través de una proyección audiovisual, preguntas detonadoras y la participación directa de los estudiantes, se buscó superar una conmemoración exclusivamente histórica del 2 de octubre y abrir una reflexión sobre el papel que corresponde a las nuevas generaciones frente a los problemas públicos del México contemporáneo.

El encuentro, realizado en el Tecnológico de Tláhuac II, contó con la participación del Dr. Edgar Emilio Pereyra Ramírez, el licenciado Kanek Zacarías, el maestro Luis Tovar y Hugo Andrés Flores, quienes dialogaron directamente con los estudiantes sobre memoria histórica, desapariciones, inseguridad, derechos humanos, participación juvenil y construcción de paz.

El ejercicio abre, además, la posibilidad de desarrollar nuevos encuentros con comunidades estudiantiles de preparatorias y universidades y de llevar este formato a otras entidades del país, abordando problemáticas vinculadas con las distintas realidades locales y colocando a los jóvenes no sólo como destinatarios de las políticas públicas, sino como participantes de la discusión sobre los asuntos que afectan su presente y su futuro.