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29.04.2026 Ciudad de México.-Para propiciar una movilidad segura para las mujeres en las ciudades es fundamental realizar diagnósticos participativos, políticas integrales con perspectiva de género, evaluaciones constantes y una colaboración transversal entre instituciones y comunidades; estas acciones son fundamentales para que las ciudades latinoamericanas avancen hacia entornos inclusivos, seguros y equitativos para todas y todos, expresaron Maite Rodríguez Blandón y Paula Soto Villagrán.
En el marco del seminario “Ciudades para todas las personas” del Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC), se discutieron iniciativas para la movilidad libre y segura. Ambas expertas coincidieron en la importancia de realizar diagnósticos territoriales localizados y considerar enfoques interseccionales para detectar las necesidades de las mujeres en diferentes contextos. Las panelistas expresaron algunas de las estrategias para abordar los desafíos de la movilidad segura: mejorar la infraestructura, capacitación continua del personal de transporte y de seguridad, campañas de sensibilización y protocolos de actuación policial.
Maite Rodríguez Blandón, coordinadora regional de la Red Mujer y Hábitat América Latina y Caribe (RMyH), presentó “Ciudades seguras para las mujeres, Ciudades seguras para todas y todos”, un programa insignia de la Red que inició en 2006, sobre las violencias contra las mujeres en espacios públicos y que logró incidencia en políticas de seguridad ciudadana con perspectiva de género. Este programa se ha implementado en varios países de Latinoamérica y ha logrado un vínculo importante con todos los actores que están en el territorio. La también coordinadora de Fundación Guatemala destacó la conexión entre ciudades seguras y ciudades cuidadoras, subrayando que el cuidado fue reconocido como un derecho humano por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 2025.
La metodología desarrollada para la región para crear espacios seguros para la movilidad de las jóvenes y mujeres, incluye trabajo territorial con: policías, entidades de derechos humanos, gobiernos municipales, estatales, agrupaciones colegiadas, mapas de percepción de inseguridad y propuestas de intervención.
“Accesibilidad y proximidad son dos claves que no podemos obviar en nuestras ciudades para movernos”. Rodríguez Blandón recalcó la importancia de promover la operativización de los procesos de movilidad segura, destacando que “las jóvenes tienen arraigo a la ciudad y sus comunidades, y quieren intervenir, construir y repensar como moverse libres en la ciudad”.
Asimismo, es necesario promover la adaptación y uso de instrumentos digitales para la exploración territorial y auditorías de seguridad; fortalecer la colaboración con universidades, organizaciones internacionales y colectivos locales para el intercambio de experiencias y metodologías sobre movilidad segura y ciudades feministas.
Subrayó la importancia de continuar impulsando que los resultados de investigaciones y experiencias se traduzcan en reglamentos municipales y políticas públicas de movilidad segura.
La investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa, Dra. Paula Carolina Soto Villagrán, subrayó que el transporte público juega un papel fundamental en la movilidad segura en los entornos urbanos. “El miedo es una forma de violencia, de las más brutales que viven las mujeres, porque es en función de esas formas de violencia que ocupan, usan y se desapropian del espacio público”.
La planificación urbana, en particular la planificación del transporte, opone a los espacios públicos con los privados, sin embargo, hay múltiples formas de violencia, y muchas veces repercuten las violencias domésticas en el espacio público, pero también las violencias en el transporte y de movilidad afectan la vida personal de las mujeres.
Paula Soto compartió los resultados de una investigación sobre la seguridad en los espacios de transporte público desde una perspectiva de género, realizado en ocho ciudades latinoamericanas. El estudio revela que la violencia de género es una barrera persistente para la movilidad de las mujeres, con altas tasas de inseguridad y acoso en diferentes ciudades como Buenos Aires, Bogotá, Quito y Ciudad de México.
El diagnóstico mostró que en Buenos Aires 72% de las mujeres se sintieron inseguras en el espacio público y 40% sufrieron acoso sexual; en Bogotá también 7 de cada 10 tuvo percepción de inseguridad en las calles y 83% sufrió acoso sexual; y en Ciudad de México cerca de la mitad de las mujeres temen una agresión sexual en el transporte público y la mitad de ellas sufrió agresión sexual alguna vez en el transporte.
Las medidas de seguridad en infraestructura y las iniciativas de transporte seguro para mujeres en urbes de América Latina incluyen mejoras en iluminación, videovigilancia, botones de pánico, paradas seguras, espacios exclusivos y el diseño universal para accesibilidad para personas con discapacidad y movilidad del cuidado, sin embargo, a pesar de que existen diversas iniciativas, la evaluación de su efectividad aún es limitada.
También la creación de puntos violetas, líneas de emergencia y campañas de prevención en diferentes ciudades. Destacó la participación de las mujeres en el sector del transporte como una de las estrategias más innovadoras en la región con diversos casos de éxito.
Finalmente, la académica recalcó que la violencia en el transporte es un problema estructural que requiere mejor coordinación entre los sistemas de transporte y las políticas públicas urbanas.
Gaceta UNAM












