*A través de performances, videos, fotografías y objetos, la exposición revisa casi tres décadas de la obra de la creadora, quien ha hecho de su cuerpo un instrumento para confrontar las huellas de la guerra civil de Guatemala.
La guerra civil de Guatemala, conflicto en el que murieron miles de personas y que transformó de manera definitiva a su sociedad, es parte de la materia artística con la que Regina José Galindo (Ciudad de Guatemala, 1974) ha trabajado a lo largo de casi tres décadas.
El Museo Universitario del Chopo inaugura la muestra Los peores tiempos posibles con un conversatorio, el sábado 15 de agosto, a las 12 horas, en el Foro del Dinosaurio. La exposición revisa la trayectoria de la artista guatemalteca, quien ha recibido el León de Oro en Venecia 2005, el Premio Príncipe Claus 2011 y es presencia habitual en Documenta y en más de una decena de bienales internacionales.
Curada por Maya Juracán y Regina de Con Cossío, con el acompañamiento de Miguel A. López, curador en jefe del recinto, la muestra reúne 33 piezas producidas entre 1999 y la actualidad (performances, videos, fotografías, objetos), que documentan la manera en que Galindo ha convertido su propio cuerpo en territorio de disputa política. “El hecho de haber nacido en Guatemala, en una familia de clase media, en 1974, determina la formación que tengo, mi pensamiento, mi postura política y como ser humano, así como mi lugar en el mundo”, dijo la artista. La guerra civil guatemalteca, que ella sitúa entre 1954 y 1996, atravesó primero a la intelectualidad del país (poetas, filósofos, maestros desaparecidos y torturados), antes de desplazarse hacia el interior, donde se cometió el genocidio contra los pueblos indígenas.
“Yo me entero de esta realidad muy tarde –habré tenido 24 años– a través del libro Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia, de Elizabeth Burgos”, recordó Galindo. A ese hallazgo tardío se sumaron los suplementos que el diario guatemalteco El Periódico dedicó al informe REMHI, que contiene cientos de testimonios sobre la violencia sexual sufrida por las poblaciones mayas durante el conflicto armado. Esa doble revelación (el silencio en el que creció y la crudeza de lo que después leyó) se volvió el motor de una obra que, desde el performance, ha hecho del cuerpo un instrumento de denuncia.
En Los peores tiempos posibles no organiza esas casi tres décadas de manera cronológica. Cada pieza se asocia con un “tiempo” que nombra una condición específica –de guerra, de genocidio, de migración, de racismo, de ser mujer–, de modo que la exposición articula temporalidades entrelazadas en lugar de una línea histórica. Y deja ver cómo los hechos siguen operando sobre el presente, en una mediación entre el recuerdo y la repetición que interpela al espectador y lo obliga a reconocer su vínculo con los futuros que aún se construyen de forma colectiva.
“Es una muestra pesimista, realista, dura”, resumió Galindo, quien reconoce en cada pieza una metáfora sobre uno de esos tiempos de violencia, muerte, represión, silencio o genocidio. Para la artista, cada trabajo funciona como una pequeña carga que espera hacer detonar, en la cabeza del público, las mismas preguntas que ella misma se plantea.
“Y que nuevamente aborda la violencia de género, que es un tema que he tocado desde mi primer performance a lo largo de infinidad de veces”, explicó Galindo sobre Maquillando la muerte, el performance inédito creado especialmente para esta exposición, que se presentará el mismo día de la inauguración, entre las 14 y las 15 horas, en la Sala Elena Urrutia, con entrada libre. La pieza, apuntó la artista, resulta “sumamente oportuna” porque toca “un punto en común” entre México y Guatemala: la violencia contra las mujeres como fenómeno estructural que atraviesa ambos países.
“Es un tema muy vigente en Guatemala”, advirtió Galindo sobre el contexto político de su país, a año y medio de que concluya el gobierno progresista de Bernardo Arévalo, surgido de una movilización ciudadana, que unió a mestizos e indígenas.
Aunque la salida de la fiscal general y los cambios en el Ministerio de Cultura abren “la posibilidad de una nueva historia en el país”, sostuvo que la permanencia de fuerzas corruptas en el Congreso y la reciente toma de la Universidad de San Carlos mantienen la incertidumbre.
Esa tensión entre esperanza y desconfianza (entre la memoria de la guerra y la incertidumbre del presente) es, precisamente, el terreno que Los peores tiempos posibles viene a cartografiar en México.
Puente con Centroamérica
La exposición se inserta en un programa que el Chopo inició en 2025 para tender puentes con las prácticas artísticas contemporáneas de Centroamérica, del que ya formaron parte las muestras Un solo latido, de Rosa Elena Curruchich y Angélica Serech, y Corpodivinidades, de Elyla. Con Galindo, el museo amplía esa conversación para dialogar con una de las voces más contundentes del arte latinoamericano reciente.
Fuente: Gaceta UNAM

