*“El dolor no es el mismo”, les dice la madre de la joven Ana María en una carta dirigida a padres del acusado.
*Llama a familiares a sumarse a la prevención de la violencia de género.
08.06.2026 Ciudad de México.- María Ximena Céspedes Arboleda, madre de Ana María Serrano Céspedes, difundió una carta pública dirigida a los padres del joven acusado del feminicidio de su hija, en la que expresa empatía por el dolor que enfrentan, pero subraya que la pérdida de una hija asesinada es irreparable y plantea la necesidad de asumir responsabilidades para evitar que otros jóvenes vivan situaciones similares.
La presidenta de la Fundación Naná publicó el mensaje en medio del proceso judicial que se sigue por el feminicidio de Ana María, ocurrido en septiembre de 2023 en el Estado de México. En el texto, Céspedes parte de una reflexión inspirada en una escena de la serie británica Accused, donde una madre que perdió a su hijo confronta a la madre de uno de los responsables del crimen.
A partir de esa referencia, la activista señala que comprende el sufrimiento de los padres del acusado por tener a su hijo en prisión, pero sostiene que la dimensión de ambos dolores es distinta debido a que su hija ya no podrá regresar.
“Nos duele todos los días la ausencia de Ana María. Solo podemos hablar con ella en nuestro corazón, sin poder verla, abrazarla, besarla u oírla reír”, expresa en la carta. En contraste, señala que los familiares del acusado todavía pueden verlo y mantener contacto con él, aunque sea de manera limitada.
Lejos de responsabilizar a los padres por los hechos atribuidos a su hijo, Céspedes afirma que no pretende juzgarlos ni culparlos. Considera que muchas familias carecen de información suficiente para identificar señales de violencia de género durante las relaciones de noviazgo entre adolescentes y jóvenes, una problemática que en los últimos años ha cobrado relevancia en México debido al incremento de casos de violencia feminicida.
La madre de Ana María sostiene que la labor de los padres consiste en orientar a sus hijos y ayudarlos a asumir las consecuencias de sus actos. Por ello, les pide que contribuyan a que el proceso judicial avance y cuestiona los recursos legales que han prolongado el litigio.
En el documento también critica el papel que, a su juicio, desempeñan algunos abogados al promover impugnaciones y amparos que retrasan la resolución de los casos. Según señala, estas estrategias terminan prolongando el sufrimiento de las familias involucradas y benefician principalmente a quienes participan profesionalmente en la defensa jurídica.
No obstante, el mensaje se aleja de un tono exclusivamente confrontativo y concluye con una invitación a construir acciones de prevención. Céspedes propone que los padres del acusado e incluso el propio joven participen, en el futuro, en iniciativas de concientización sobre violencia de género impulsadas por la Fundación Naná.
La organización fue creada tras el asesinato de Ana María Serrano con el objetivo de desarrollar programas educativos, campañas de sensibilización y herramientas de prevención dirigidas principalmente a adolescentes y jóvenes. La fundación busca visibilizar conductas de riesgo en las relaciones afectivas y promover mecanismos de atención temprana para evitar que la violencia escale a consecuencias irreversibles.
“Les pido que sean parte de la solución para muchos jóvenes que necesitan la información que no tuvimos en su momento”, expresa la madre de la víctima en la parte final de la carta.
Asimismo, plantea que la experiencia de ambas familias podría servir para generar conciencia entre personas que ejercen violencia, con el fin de que busquen ayuda antes de cometer actos que afecten de manera permanente sus vidas y las de quienes los rodean.
El caso de Ana María Serrano se convirtió en uno de los más emblemáticos en la discusión sobre la violencia de género entre adolescentes en México. La joven, de 18 años, fue asesinada presuntamente por quien había sido su pareja sentimental, un hecho que provocó una amplia movilización social y reavivó el debate sobre la detección temprana de conductas violentas en relaciones juveniles.
Desde entonces, su madre ha impulsado diversas iniciativas de prevención y acompañamiento a familias, además de participar activamente en campañas para visibilizar los riesgos de la violencia en el noviazgo.
La carta difundida esta semana se suma a esos esfuerzos y coloca nuevamente el foco en la necesidad de fortalecer la educación, la prevención y la atención temprana de la violencia de género entre jóvenes, un fenómeno que especialistas consideran clave para combatir los feminicidios y otras formas de violencia contra las mujeres.
Carta a los padres del presunto feminicida de mi hija Ana María,
Hoy vi un video de una escena de una serie británica de 2012, Accused, en la que la madre de un hijo muerto enfrenta a la madre de uno de los asesinos al que le habían dado 12 años de cárcel.
La madre del condenado había dicho en la corte que el día del suceso ella había perdido a su hijo y ella le responde: “Dame lo que tienes ahora, un hijo al que sólo puedes ver una vez al mes, un hijo al que solo podrás abrazar una vez al mes (…) frente al lugar que tengo yo ahora, un hijo que nunca volveré a ver, un hijo al que nunca volveré a abrazar, un hijo pudriéndose en su tumba. No hay comparación entre el dolor por el que estás pasando con el dolor por el que yo estoy atravesando. No hay ninguna comparación, ¿cierto?”.
El video es muy fuerte y ella habla como yo nunca lo haría – con groserías – pero puso en palabras lo que muchas veces he pensado e incluso dicho, y que ahora quiero poner en voz alta.
Si pudiera hablar con los papás del presunto feminicida de mi hija Ana María, les diría que empatizo con el dolor por el que atraviesan con su hijo en la cárcel; que yo no juzgo ni juzgaré nunca lo que hizo.
Que como el hubiera no existe, tampoco puedo culpabilizarlos por lo que pasó. Ni ellos ni nosotros teníamos la información sobre la violencia de género en las relaciones de noviazgo ni sobre sus consecuencias.
Que el trabajo cómo padres es educar a nuestros hijos y guiarlos por el mejor camino, aunque ese camino muchas veces no sea el que nosotros hubiéramos elegido ni para ellos ni para nosotros.
Pero por lo mismo, el trabajo de unos padres es ayudar a sus hijos a asumir su responsabilidad y ser mejor persona para sí mismos y para su entorno, no importa la edad que tengan.
Les diría que no ganan nada con tratar de sacarlo de la cárcel; que solo alargan un proceso doloroso para su hijo, para ellos, para nosotros y para la sociedad. Que puede tener una vida por delante, estudiando desde la cárcel, para que cuando salga, tenga el futuro que seguramente soñaron para él – y si es a través de un proceso abreviado, en menor tiempo -.
Les diría que los únicos que ganan en todo esto son sus abogados, que cobran millones de pesos, casi que por kilo de papelería. Por “promesas futuras”, dilatando el proceso, poniendo recursos y amparos por cada respiración del funcionario de turno, solo para justificar su trabajo.
Que a ellos no les importa la salud mental del acusado y menos la de las víctimas. Si pierden dirán que fue el sistema y si ganan, aún sabiendo que la persona a la que defienden es responsable, lo que habrán hecho es aprovecharse de ustedes y de ese mismo sistema
Les diría que a mi, a mi familia y a los amigos, que lo fueron tanto de Ana María como de su hijo, nos duele todos los días la ausencia de Ana María. Que solo podemos hablar con ella en nuestro corazón, sin poder verla, abrazarla, besarla, oírla reír; mientras que ustedes pueden verlo, abrazarlo, besarlo, hablar con él, verlo reír, así sea en contadas ocasiones.
Que no se confundan, que el dolor no es el mismo pero que en sus manos está la responsabilidad de hacer lo correcto.
Que los invito a unirse a la Fundación que cree por mi hija, con el objetivo de concientizar, educar y dar herramientas de prevención y atención a toda la sociedad sobre la violencia de género desde etapas jóvenes – cómo eran nuestros hijos -.
Y precisamente aquí es donde pueden entrar ustedes y su hijo: logrando ser referentes para que las personas que cometen violencia puedan buscar ayuda a tiempo y no lleguen a actos de los cuales se pueden arrepentir en el futuro.
Por Ana María, por su hijo, por ustedes, por nosotros, les pido que sean parte de la solución para muchos jóvenes que necesitan de la información que no tuvimos en su momento. Y que podamos salvar muchas vidas, para que tengan el futuro brillante que seguramente mi hija habría tenido y que su hijo, desde donde está, confío que todavía pueda lograrlo.
Maria Ximena Céspedes Arboleda
Presidenta de la Fundación Naná y Madre de Ana María Serrano Céspedes
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