* EU, México, El Salvador y Ecuador ofrecen ayuda
10.08.2026. Colombia.- La tragedia provocada por el terremoto de magnitud 7.4 que golpeó este lunes al occidente de Colombia comenzó a generar una respuesta internacional prácticamente inmediata. Mientras los equipos de emergencia colombianos continúan removiendo escombros y buscando sobrevivientes, gobiernos de América Latina y Estados Unidos expresaron su solidaridad y varios ofrecieron enviar equipos especializados, personal médico y ayuda humanitaria.
El terremoto, registrado durante la mañana del 10 de agosto con epicentro en las inmediaciones de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, se convirtió en una de las mayores emergencias que enfrenta Colombia en los últimos años. El movimiento fue sentido en buena parte del país y también en Ecuador y Panamá. Las autoridades reportaron destrucción en ciudades como Pereira, Cali y Manizales, además de afectaciones en otras localidades del occidente colombiano.
El balance de víctimas ha cambiado rápidamente conforme avanzan las labores de rescate. Los primeros reportes hablaban de 20 fallecidos; posteriormente la cifra aumentó a más de 70. Associated Press reportó al menos 73 muertos, con 40 víctimas en Risaralda y 27 en Valle del Cauca, mientras continúan las labores de búsqueda y evaluación de daños.
Desde Washington llegó uno de los primeros mensajes de respaldo. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que el gobierno estadounidense mantiene una vigilancia cercana sobre la situación y está preparado para respaldar a Colombia.
“Washington está monitoreando de cerca el gran terremoto que golpeó Colombia y está listo para apoyar al pueblo de Colombia”, escribió Rubio en sus redes sociales.
El mensaje estadounidense adquiere especial relevancia debido a que Colombia mantiene una estrecha relación política, económica y de seguridad con Washington. En esta emergencia, sin embargo, el ofrecimiento estadounidense se ha colocado en el terreno humanitario, ante la magnitud de la destrucción y la necesidad de reforzar las labores de rescate.
Estados Unidos también recomendó a sus ciudadanos que se encuentran en Colombia mantenerse informados y adoptar las medidas de seguridad indicadas por las autoridades. La embajada estadounidense en Bogotá mantiene comunicación con sus connacionales ante posibles réplicas y nuevas afectaciones.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum expresó su solidaridad con los colombianos y manifestó que el Gobierno mexicano se encuentra atento a la evolución de la emergencia y dispuesto a brindar el apoyo que sea necesario.
Sheinbaum señaló que México estaba en comunicación con su Embajada en Colombia y que, si las autoridades colombianas requieren asistencia, el país estará dispuesto a colaborar. Su pronunciamiento se produjo pocas horas después del terremoto, cuando todavía comenzaban a conocerse las dimensiones de la tragedia.
La respuesta mexicana se suma a una tradición de cooperación ante desastres naturales en América Latina, particularmente en materia de búsqueda y rescate, atención médica y apoyo logístico.
El Salvador también puso sobre la mesa una oferta concreta. El presidente Nayib Bukele informó que su gobierno está preparado para enviar a Colombia equipos de rescate, médicos, paramédicos e insumos, en caso de que las autoridades colombianas soliciten esa asistencia.
“Nuestras oraciones están con las familias de quienes perdieron la vida, con los heridos y con todos los colombianos que hoy atraviesan momentos difíciles”, expresó el mandatario salvadoreño, quien añadió que El Salvador se encontraba en comunicación y listo para apoyar de inmediato.
La propuesta salvadoreña tiene un componente particularmente práctico: no se limita a un mensaje de condolencias, sino que contempla el traslado de personal especializado para intervenir directamente en las zonas afectadas. El ofrecimiento incluye rescatistas, médicos, paramédicos y suministros de emergencia.
Ecuador, país vecino de Colombia, también reaccionó ante la tragedia. El presidente Daniel Noboa expresó su solidaridad y puso a disposición equipos especializados para colaborar con las tareas de rescate. Entre la ayuda ofrecida figura un equipo USAR, especializado en búsqueda y rescate urbano, integrado por decenas de rescatistas, perros entrenados y equipo con autonomía operativa.
La cercanía geográfica hizo que el terremoto también fuera percibido en territorio ecuatoriano. Aunque los daños más graves se concentraron en Colombia, el movimiento generó evacuaciones y alarma en zonas del vecino país.
Otros gobiernos centroamericanos también expresaron solidaridad. Guatemala, Costa Rica y Honduras se sumaron a los mensajes de apoyo a Colombia mientras las autoridades colombianas intentaban establecer el verdadero alcance de la emergencia.
Brasil también manifestó su disposición para colaborar. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva lamentó el impacto del terremoto y expresó la voluntad brasileña de apoyar a Colombia ante la emergencia. Venezuela, que todavía se recupera de los devastadores terremotos registrados en junio, igualmente ofreció ayuda y personal especializado.
La reacción internacional ocurre mientras Colombia enfrenta una emergencia de enormes dimensiones. El terremoto provocó el colapso o daño severo de edificaciones, afectaciones en hospitales e infraestructura pública y problemas en aeropuertos de varias ciudades. En Cali se reportó el colapso de al menos una veintena de edificios, mientras Pereira y otras localidades del Eje Cafetero registraron algunas de las cifras más elevadas de víctimas.
En Manizales también se registraron daños importantes, incluida la afectación de una de las torres de la catedral, además de viviendas y otros inmuebles. Las autoridades han pedido a la población mantenerse alejada de estructuras que hayan sufrido daños y permanecer atenta ante posibles réplicas.
La magnitud del desastre llevó además a suspender operaciones en varios aeropuertos de la región. La autoridad aeronáutica colombiana informó de afectaciones en terminales de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura, lo que complicó todavía más el traslado de ayuda y personal de emergencia
En ONU alistan la estructura internacional de respuesta preparada para este tipo de emergencias. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, OCHA, administra el sistema UNDAC, diseñado para responder ante desastres repentinos como terremotos y apoyar a los gobiernos afectados durante las primeras etapas de una crisis. Su objetivo es facilitar una respuesta internacional coordinada y eficaz.
Colombia, además, cuenta con presencia permanente de organismos humanitarios de Naciones Unidas. OCHA mantiene actividades de coordinación en el país y existe un equipo humanitario integrado por distintas agencias internacionales que trabaja con las autoridades colombianas en situaciones de emergencia.
La dimensión internacional de la tragedia también se explica por la rapidez con que las primeras horas de un terremoto pueden determinar la posibilidad de encontrar sobrevivientes. En ese contexto, los equipos USAR, los binomios caninos, médicos de emergencia, ingenieros estructurales y especialistas en manejo de escombros pueden resultar decisivos.
La prioridad de Colombia, mientras llegan o se concretan las ofertas de asistencia, continúa siendo localizar a personas atrapadas, atender a los heridos y determinar cuáles edificios pueden ser habitados y cuáles representan un peligro.
La tragedia también ha puesto bajo presión al recién instalado gobierno del presidente Abelardo de la Espriella. El mandatario, quien asumió el cargo apenas unos días antes del terremoto, activó un Puesto de Mando Unificado y anunció que encabezará la respuesta frente a la emergencia
La comunidad internacional observa ahora la evolución del desastre mientras el número de víctimas continúa modificándose. Lo que comenzó como un sismo de 7.4 grados se transformó en una emergencia nacional que ha movilizado a gobiernos de América y ha provocado una inusual cadena de ofrecimientos de ayuda.
En medio de la devastación, la respuesta internacional comienza a tomar forma: rescate, atención médica, suministros y apoyo logístico son ahora las necesidades más urgentes de un país que todavía no conoce la dimensión definitiva de la tragedia.

