*Con el respaldo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del PACMyC, la iniciativa fortalece una tradición reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad
20.10.2026 México.- La primera vez que René Mejía Jacobo dirigió una orquesta infantil, descubrió que la música transforma. Al interpretar una melodía, observó cómo niñas, niños y jóvenes fortalecen su confianza, encuentran espacios de convivencia y construyen vínculos más allá del escenario. La experiencia lo llevó a crear Viva el Mariachi: un encuentro/festival que difunde dicho género como tradición y herramienta formativa y generadora del sentido de comunidad.
Con el respaldo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), se alista una nueva edición: del 6 al 8 de noviembre de 2026 en Ciudad Guzmán, Jalisco, con actividades abiertas al público.
Durante tres días, se reúnen participantes de distintos municipios y estados del país en clases magistrales con músicos de agrupaciones emblemáticas como el Mariachi Vargas de Tecalitlán, el Nuevo Tecalitlán y Los Camperos, además de conferencias, ensayos colectivos y presentaciones públicas.
“Invitamos a músicos de gran trayectoria porque queremos que los niños reciban ese conocimiento desde el inicio. Existen muchos festivales para músicos profesionales, pero muy pocos pensados para quienes apenas comienzan. Aquí buscamos motivarlos desde la raíz y que aprendan correctamente desde sus primeros pasos”, comenta Mejía en entrevista.
El cierre de actividades es especial ya que las agrupaciones recorren las calles de Ciudad Guzmán en un desfile, lo cual convierte un evento de formación en una celebración para toda la comunidad. Las y los músicos se unen en un mariachi monumental que interpreta el repertorio que se trabajó en las jornadas.
La historia
Originario de Guadalajara y radicado desde hace años en Zapotitlán, Jalisco, René Mejía Jacobo es licenciado en Música Popular y ha dedicado más de 5 lustros a la enseñanza musical con infancias y juventudes. Su experiencia en orquestas le permitió identificar tanto el potencial formativo de la música como las dificultades que enfrentan muchas comunidades para sostener proyectos de educación artística.
Tras impulsar dos orquestas infantiles, comprendió que reunir los instrumentos y recursos necesarios para una agrupación sinfónica resultaba complejo en comunidades pequeñas. Entonces, encontró en el mariachi una alternativa accesible que conservaba el mismo potencial educativo y, al mismo tiempo, acerca a las nuevas generaciones a una de las expresiones musicales que mejor representan a México.
“Surge de la necesidad de tener un espacio donde niñas, niños y jóvenes pudieran estudiar la música de mariachi con grandes músicos de trayectoria. Pero el objetivo principal no es solamente hacer música: buscamos formar mejores personas a través de la música de mariachi y recuperar una historia musical que nos ha dado identidad en el mundo”, comenta Mejía Jacobo.
Lo anterior le llevó a crear una metodología para la enseñanza de dicho género musical dirigida a niñas, niños y jóvenes de niveles inicial e intermedio, la cual combina lectura musical, interpretación instrumental y trabajo colectivo: proceso que ya se replica en distintos espacios de formación dentro y fuera de México.
Con el encuentro Viva el Mariachi —afirma— se ofrece un entorno de acompañamiento durante una etapa decisiva en la vida de las y los participantes: “Es un círculo de protección para niñas, niños, jóvenes y también para sus familias. Un instrumento musical los sensibiliza, ocupa su tiempo después de la escuela y les ayuda a tomar mejores decisiones. En todos estos años he comprobado que la música sí transforma la vida de las personas”, afirma el entrevistado.
En su quinta edición, convoca a cerca de 300 músicos y recibe a agrupaciones de distintas regiones del país y de Estados Unidos. René Mejía considera que el crecimiento confirma que la música también fortalece los vínculos entre comunidades.
El mariachi ocupa un lugar central, dentro del proyecto, como expresión artística y patrimonio vivo. Desde que la UNESCO lo inscribió en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (en 2011), René Mejía asumió el compromiso de contribuir a su preservación mediante la formación de nuevas generaciones.
René Mejía espera que Viva el Mariachi continúe y que cada participante regrese a su comunidad con nuevas herramientas musicales, pero también con la convicción de compartir lo aprendido.
“Queremos ver mejores personas en las comunidades: que las niñas, los niños y los jóvenes sean ejemplo para otros; que convivan, que trabajen juntos y que la música siga siendo el camino para fortalecer nuestras comunidades”, afirma.

