*Reivindica su defensa ante los señalamientos de EU y acusa embestida,
26.08.2026., Ciudad de México.— Enrique Inzunza Cázarez decidió separarse del grupo parlamentario de Morena en el Senado y continuar su encargo como legislador independiente, una determinación que hizo pública mediante una carta dirigida al coordinador de la bancada, Ignacio Mier Velazco, en la que defendió su trayectoria, rechazó los señalamientos formulados en su contra desde Estados Unidos y sostuvo que su decisión responde a una “estricta convicción personal”.
El documento, fechado este miércoles 26 de agosto en Culiacán Rosales, Sinaloa, representa la respuesta directa del senador ante la presión que durante los últimos días se había generado dentro de Morena para que solicitara licencia a su cargo mientras se esclarecía su situación.
En lugar de pedir licencia, Inzunza optó por abandonar la bancada y conservar su escaño en el Senado. La salida del grupo parlamentario no significa que renuncie a su cargo de elección popular. El legislador continuará ejerciendo como senador, ahora de manera independiente. La decisión también implica su separación de los espacios internos que corresponden a los integrantes de la fracción morenista.
En su carta, Inzunza construyó una defensa política y jurídica de su decisión a partir de su formación como abogado. Desde el inicio sostuvo que los principios deben mantenerse incluso en circunstancias adversas y afirmó que, como jurista, considera que “es la política la que debe ajustarse a la Constitución y no ésta a la política”.
El senador recurrió además a referentes históricos del liberalismo mexicano y citó a personajes de la Reforma como Benito Juárez, Ignacio Ramírez, Ignacio Manuel Altamirano y Francisco Zarco para argumentar que la soberanía nacional debe colocarse por encima de intereses individuales o partidistas.
En uno de los pasajes más extensos de la misiva, Inzunza evocó al jurista José María Iglesias y su conocida máxima sobre la supremacía constitucional: “Sobre la Constitución, nada. Sobre la Constitución, nadie”.
A partir de esa referencia histórica, el senador comparó los ataques políticos de aquella época contra Benito Juárez con lo que considera una campaña de descalificaciones en su contra. Aclaró que no pretende equipararse con el expresidente mexicano, pero sostuvo que las acusaciones pueden afectar incluso la reputación de personas que consideran haber construido una trayectoria de servicio público basada en la integridad.
“Es la vieja estrategia de la calumnia cuando no mancha, tizna”, escribió.
Inzunza también puso en el centro de su defensa el voto obtenido en Sinaloa. Recordó que fueron las y los ciudadanos de la entidad quienes le otorgaron mediante el voto la responsabilidad de representarlos en el Senado y afirmó que ha ejercido esa encomienda bajo criterios de “seriedad, integridad y compromiso indeclinable con la Constitución y la Ley”.
El senador aseguró que desde hace cuatro meses ha sido objeto de una “feroz campaña de calumnias y diatribas” a partir de señalamientos provenientes de una oficina del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Inzunza calificó esas acusaciones como falsas, dolosas y carentes de sustento. También las vinculó con una disputa política más amplia relacionada, según su versión, con la denuncia que realizó desde la tribuna del Senado sobre una presunta injerencia de agentes de la CIA y autoridades de Chihuahua.
En particular, el legislador mencionó a la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, y afirmó que él encabezó desde el Senado una denuncia para solicitar que se deslindaran responsabilidades por la participación de personas mexicanas y extranjeras en lo que calificó como una vulneración del orden constitucional.
En ese contexto, Inzunza sostuvo que detrás de los ataques en su contra existiría un objetivo político mayor. Sin identificar directamente en ese pasaje a la persona a la que se refiere, escribió que “no se precisa mucha perspicacia para saber que es otro, alguien que posee el mayor liderazgo moral y político de la nación, el objetivo final de esta embestida”.
El senador añadió que permitirlo sería, desde su perspectiva, “una cobardía y un error”, y volvió a recurrir a una referencia histórica de Ignacio Manuel Altamirano para reforzar su postura de no ceder ante lo que considera una ofensiva política.
La carta adquiere especial relevancia porque Inzunza no anunció solamente su separación de Morena, sino que explicó por qué decidió no solicitar licencia. Su argumento central es que considera que no debe apartarse de la representación que recibió de los electores de Sinaloa a partir de acusaciones que, afirma, no han sido sustentadas con pruebas.
“Soy abogado de mí mismo”, escribió, retomando una expresión que ya había utilizado públicamente en mayo, cuando negó tener contacto con autoridades estadounidenses y rechazó versiones sobre una posible entrega a ese país. En aquella ocasión también afirmó que no tenía ni contrataría abogados porque, según dijo, le bastaba su probidad.
La posición de Inzunza frente a las acusaciones no es nueva. Desde que comenzaron a difundirse los señalamientos, el senador ha sostenido que son “mendaces y carentes de todo sustento” y ha negado haber tenido contacto con autoridades extranjeras. También afirmó entonces que, si las autoridades mexicanas le formularan algún requerimiento dentro de sus atribuciones constitucionales, lo atendería personalmente.
El trasfondo político de la decisión se encuentra en la presión ejercida desde el propio Morena. Durante los últimos días, integrantes de la bancada habían planteado que Inzunza debía solicitar licencia ante la controversia generada por los señalamientos que lo relacionan con presuntos vínculos con el crimen organizado. Finalmente, la bancada determinó apartarlo del grupo parlamentario después de que el senador no aceptó separarse del cargo.
Con su decisión, Inzunza evitó abandonar el Senado, pero dejó de formar parte de la estructura parlamentaria de Morena. Esto tendrá consecuencias dentro de la Cámara Alta, entre ellas su salida de espacios que corresponden al grupo parlamentario. Hasta ahora, el senador había ocupado la presidencia de la Comisión de Estudios Legislativos, posición que quedaría en manos de otro integrante de la bancada.
El movimiento ocurre además en un momento particularmente complicado para el grupo político de Sinaloa vinculado con Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia y antiguo jefe de Inzunza cuando éste se desempeñó como secretario general de Gobierno del estado.
El nombre del senador apareció entre los funcionarios y exfuncionarios sinaloenses señalados por autoridades estadounidenses por presuntos vínculos con el crimen organizado. Inzunza ha rechazado esas imputaciones y, hasta ahora, una acusación o señalamiento no equivale por sí mismo a una sentencia condenatoria ni permite afirmar judicialmente que el legislador sea responsable de los delitos que se le atribuyen.
En su carta, el senador también cuestionó lo que considera una utilización política de los señalamientos y afirmó que no pretende proporcionar argumentos para que la oposición cuestione al movimiento de transformación que representa Morena.
“No daré elementos a la derecha conservadora ni a nadie”, escribió, al sostener que busca evitar que la controversia sea utilizada para afectar al proyecto político al que pertenece.
Sin embargo, paradójicamente, su decisión de separarse de Morena abre una nueva etapa en su relación con el partido. Inzunza ya no formará parte formalmente de la bancada, aunque conservará el escaño que obtuvo mediante el voto popular.
El desenlace también modifica la posición que había mantenido Morena frente a su caso. Hasta hace poco, la discusión se centraba en si el senador debía solicitar licencia o permanecer en funciones. Ahora, la salida de la bancada permite que el partido se distancie políticamente de él sin que Inzunza tenga que renunciar a su representación legislativa.
La carta termina con una definición contundente de su postura. Inzunza afirma que tomó la decisión “por estricta convicción personal” y que, a partir de ella, ejercerá su cargo como senador independiente, guiado, según sus propias palabras, por la “rectitud” de sus deberes.
Así, el senador sinaloense no abandona la Cámara Alta ni acepta separarse temporalmente de su cargo. Rompe con la bancada de Morena, conserva su representación y anuncia que enfrentará desde una posición independiente los señalamientos que durante meses ha calificado como falsos y carentes de pruebas.
Su salida de Morena, por tanto, no cierra la controversia que pesa sobre su nombre. Por el contrario, coloca a Enrique Inzunza en una nueva posición política: seguirá siendo senador de la República, pero ya no lo hará desde las filas de la bancada que lo llevó al Congreso, mientras mantiene su defensa de que las acusaciones en su contra carecen de sustento.



