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14.07.2026. Dallas, EUA.- España volvió a demostrar por qué es una de las selecciones más sólidas del planeta. Con un futbol de posesión, inteligencia táctica y una defensa prácticamente infranqueable, la escuadra dirigida por Luis de la Fuente derrotó 2-0 a Francia en las semifinales de la Copa del Mundo 2026 y se convirtió en el primer finalista del torneo, dejando sin respuesta a un equipo francés que llegó como uno de los grandes favoritos al título.
El duelo disputado en el AT&T Stadium de Arlington, Texas, prometía enfrentar a dos de las plantillas con mayor talento del campeonato. De un lado aparecía una Francia encabezada por Kylian Mbappé, máximo referente ofensivo de los galos; del otro, una generación española que ha encontrado en el juego colectivo su principal fortaleza y que continúa ampliando una racha de partidos sin conocer la derrota.
Desde los primeros minutos quedó claro que España tenía un plan definido. Presionó alto, monopolizó la posesión del balón y evitó que Francia pudiera desplegar la velocidad de sus atacantes. Rodri volvió a convertirse en el eje del mediocampo, mientras Fabián Ruiz y Dani Olmo encontraron espacios entre líneas para romper el equilibrio defensivo francés. Lamine Yamal, una vez más, fue un dolor de cabeza constante para la zaga rival.
La insistencia española encontró recompensa poco antes de la mitad del primer tiempo. Una incursión de Lamine Yamal terminó con una infracción dentro del área y el árbitro señaló la pena máxima. Mikel Oyarzabal tomó el balón y definió con autoridad para abrir el marcador y premiar el dominio de La Roja. El gol terminó por alterar el libreto de Didier Deschamps, cuya selección nunca encontró la forma de recuperar el control del encuentro.
Francia intentó responder antes del descanso, pero cada aproximación terminaba estrellándose contra una defensa española perfectamente organizada. Mbappé, Dembélé y Michael Olise fueron neutralizados por el trabajo defensivo encabezado por Marc Cucurella y Robin Le Normand, mientras Unai Simón respondió con seguridad en las pocas ocasiones en las que fue exigido.
La segunda mitad confirmó la superioridad española. Cuando Francia comenzaba a adelantar líneas en busca del empate, una rápida combinación iniciada por Dani Olmo terminó en los botines de Pedro Porro, quien definió con precisión para firmar el 2-0 definitivo. El tanto desató la celebración de los aficionados españoles y dejó prácticamente sentenciado el pase a la final.
Con la ventaja de dos goles, España administró el partido con paciencia, moviendo el balón de un lado a otro y obligando a los franceses a correr detrás de la pelota. La desesperación comenzó a apoderarse de los subcampeones del mundo, incapaces de generar oportunidades claras pese a la calidad individual de sus futbolistas. El conjunto galo apenas logró inquietar en un par de ocasiones la portería defendida por Unai Simón.
Al finalizar el encuentro, el propio Didier Deschamps reconoció que España fue superior tanto en el aspecto técnico como en el control del juego. El seleccionador francés admitió que su equipo perdió demasiados balones, careció de precisión y nunca encontró la energía necesaria para competir de igual a igual frente al conjunto ibérico.
La clasificación representa un nuevo capítulo dorado para el futbol español. Después de conquistar la Eurocopa y consolidar un relevo generacional encabezado por jóvenes como Lamine Yamal, Nico Williams y otros talentos, España vuelve a disputar una final mundialista 16 años después de haber levantado su único título en Sudáfrica 2010.
En contraste, Francia vio terminar una racha histórica que la había llevado a disputar las dos finales mundialistas anteriores. El equipo de Mbappé, que había mostrado un poder ofensivo notable durante el torneo, fue completamente desactivado por una selección española que privilegió el orden táctico sobre las individualidades y convirtió el control del balón en su mejor defensa.
Ahora, España aguardará al vencedor de la segunda semifinal entre Inglaterra y Argentina, encuentro que definirá al rival con el que disputará la gran final del Mundial el próximo 19 de julio.
Mientras tanto, Francia deberá conformarse con disputar el partido por el tercer lugar, un desenlace inesperado para una selección que llegó al torneo con la etiqueta de favorita, pero que fue superada de principio a fin por una España que confirmó, una vez más, que atraviesa uno de los mejores momentos de su historia futbolustica.


