“Esto apenas comienza”: Terry Cole endurece el discurso de la DEA contra México y vuelve a señalar presuntos vínculos entre el narco y el poder

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14.07.2026 EUA.- El director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole, volvió a colocar a México en el centro del debate bilateral en materia de seguridad al lanzar este 14 de julio una de sus declaraciones más severas desde que asumió el cargo.

El funcionario sostuvo que la infiltración del crimen organizado en las estructuras de poder mexicanas no es un fenómeno reciente y advirtió que las investigaciones de las autoridades estadounidenses continuarán.

Durante declaraciones difundidas este martes, Cole afirmó que “altos funcionarios mexicanos y los cárteles han estado en la misma cama durante años”, una expresión con la que insistió en que, a juicio de la DEA, la corrupción institucional ha permitido la expansión de las organizaciones criminales dedicadas principalmente al tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos.

El jefe de la agencia antidrogas también lanzó una advertencia que ha generado una intensa reacción política: “Esto es sólo el comienzo de lo que está por venir en México”, frase que ha sido interpretada como un anuncio de que Washington mantendrá e incluso incrementará la presión sobre redes criminales y sobre cualquier funcionario que sea investigado por presuntos vínculos con ellas.

Las declaraciones llegan en un contexto particularmente delicado para la relación bilateral. Durante los últimos meses, la administración estadounidense ha endurecido su estrategia contra los cárteles mexicanos, a los que considera organizaciones responsables de la crisis del fentanilo que afecta a miles de familias estadounidenses.

Desde su llegada a la dirección de la DEA, Terry Cole ha sostenido que la prioridad absoluta de la agencia es combatir al Cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), organizaciones que identifica como los principales responsables del tráfico de fentanilo hacia territorio estadounidense. Apenas el pasado 24 de junio reiteró que ambos grupos criminales constituyen el objetivo número uno de la DEA y aseguró que la institución nunca había estado tan enfocada en esta misión.

Cole ha señalado además que la DEA ha decomisado miles de kilogramos de fentanilo y decenas de millones de pastillas desde el inicio de la actual administración estadounidense, asegurando que esas acciones han evitado la distribución de cientos de millones de dosis potencialmente letales.

El endurecimiento del discurso coincide con una etapa de creciente cooperación y también de fricción entre ambos gobiernos. Mientras las autoridades estadounidenses insisten en ampliar la colaboración para combatir a los grupos criminales, el gobierno mexicano ha reiterado que cualquier acción conjunta debe realizarse con pleno respeto a la soberanía nacional.

Las palabras de Cole también se producen en momentos en que Estados Unidos mantiene abiertas diversas investigaciones relacionadas con presuntas redes de corrupción vinculadas al narcotráfico, situación que ha elevado la tensión política entre ambos países.

El funcionario ha construido buena parte de su discurso alrededor de su experiencia operativa en distintos escenarios internacionales. En mensajes recientes recordó que trabajó en México durante su carrera como agente especial y aseguró que esa experiencia le permitió conocer de primera mano el funcionamiento de las organizaciones criminales transnacionales y la necesidad de combatirlas mediante una estrategia integral.

Aunque Cole no presentó nuevas pruebas públicas que respaldaran sus afirmaciones sobre funcionarios mexicanos, sus declaraciones reavivan un debate que ha marcado la relación bilateral durante los últimos años: el alcance de la corrupción institucional, la cooperación entre ambos países y el papel de las agencias estadounidenses en las investigaciones relacionadas con el narcotráfico.

Las palabras de Terry Cole anticipan que la presión política, judicial y operativa sobre los cárteles mexicanos —y sobre quienes sean señalados por colaborar con ellos— continuará ocupando un lugar prioritario en la relación entre México y Estados Unidos.