Estados Unidos lanza nuevos ataques contra Irán tras presuntas agresiones en el estrecho de Ormuz

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07.07.2026 Estados Unidos lanzó el martes una nueva ofensiva militar contra objetivos estratégicos en Irán, en respuesta a los ataques atribuidos a la Guardia Revolucionaria iraní contra tres embarcaciones comerciales que transitaban por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo. La operación representa la escalada más grave desde el alto al fuego temporal alcanzado entre Washington y Teherán hace apenas unas semanas y vuelve a colocar a Medio Oriente al borde de un conflicto de mayores proporciones.

El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que la ofensiva tuvo como objetivo más de 80 blancos militares iraníes, entre ellos sistemas de defensa antiaérea, radares costeros, centros de mando y control, plataformas de lanzamiento de drones y misiles antibuque, así como más de 60 embarcaciones rápidas pertenecientes a la Guardia Revolucionaria Islámica. De acuerdo con las autoridades estadounidenses, los ataques buscan impedir nuevas agresiones contra la navegación internacional en el estrecho de Ormuz y “hacer pagar un alto costo” a Irán por sus acciones contra buques civiles.

La nueva ofensiva se produjo después de que tres buques mercantes fueran atacados mientras navegaban por el estrecho de Ormuz, paso marítimo por el que circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo. Washington responsabilizó directamente a la Guardia Revolucionaria de lanzar misiles y drones contra las embarcaciones, entre ellas un petrolero de bandera saudita, otro registrado en Liberia y un tercero con bandera de las Islas Marshall. Los ataques provocaron incendios y daños materiales, además de elevar la preocupación internacional por la seguridad de una de las rutas comerciales más sensibles del planeta.

Horas antes de ordenar la ofensiva, la administración del presidente Donald Trump anunció también la revocación de una licencia que permitía a Irán exportar petróleo bajo condiciones excepcionales, argumentando que Teherán violó los compromisos asumidos en el memorando de entendimiento que había servido como base para el cese de hostilidades alcanzado en junio. La medida endurece nuevamente las sanciones económicas contra la República Islámica y busca incrementar la presión sobre su economía.

El gobierno iraní condenó los bombardeos estadounidenses, calificándolos como un acto de agresión y una violación del derecho internacional. Funcionarios de Teherán advirtieron que responderán “con todas las medidas que consideren necesarias” para defender su territorio y acusaron a Washington de romper los compromisos alcanzados tras las negociaciones que habían permitido una tregua temporal en el conflicto.

Las explosiones fueron reportadas en distintos puntos del sur de Irán, incluidos los alrededores de Bandar Abbas, Sirik y la estratégica isla de Kharg, donde se ubica una de las principales terminales petroleras del país. Aunque las autoridades iraníes aseguraron que los daños a la infraestructura civil fueron limitados, medios internacionales reportaron afectaciones en instalaciones militares y sistemas defensivos.

La nueva escalada también tuvo repercusiones inmediatas en los mercados internacionales. El precio del petróleo registró un incremento superior al 3 por ciento debido al temor de que las hostilidades afecten el tránsito de hidrocarburos por el estrecho de Ormuz, un corredor marítimo por el que diariamente pasan millones de barriles de crudo con destino a Asia, Europa y América. Analistas advierten que un eventual cierre de esta vía tendría consecuencias directas sobre el suministro energético mundial y la inflación global.

El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, constituye uno de los puntos geoestratégicos más importantes del planeta. Desde hace décadas ha sido escenario de constantes tensiones entre Irán y Estados Unidos, especialmente por la presencia de la Quinta Flota estadounidense en la región y por las amenazas periódicas de Teherán de restringir la navegación como respuesta a las sanciones occidentales. La guerra iniciada meses atrás entre ambas naciones incrementó aún más la importancia militar del corredor marítimo y convirtió cualquier incidente en un potencial detonante de una confrontación regional de gran escala.

Hasta el cierre de esta edición no existía un reporte oficial sobre víctimas derivadas de los bombardeos estadounidenses, mientras continúan los llamados de la comunidad internacional para evitar una nueva espiral de violencia que comprometa la estabilidad de Medio Oriente y el comercio marítimo internacional. Entretanto, la reanudación de las hostilidades pone en entredicho el futuro de las negociaciones diplomáticas entre Washington y Teherán y mantiene al mundo atento a una posible respuesta militar iraní.