*Escala la polémica; ONU, Macron y figuras del deporte condenan a senadora paraguaya
08.07.2026 La controversia provocada por las declaraciones de la senadora paraguaya Celeste Amarilla contra el futbolista francés Kylian Mbappé ha trascendido el ámbito deportivo y se ha convertido en un caso de repercusión internacional.
A las críticas de aficionados, jugadores, dirigentes y organizaciones civiles se sumaron el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que condenaron el contenido racista y deshumanizante de los comentarios realizados por la legisladora.
La polémica estalló después de que Amarilla publicara en sus redes sociales una serie de mensajes dirigidos contra Mbappé tras la clasificación de Francia en la Copa Mundial de la FIFA 2026.
En sus publicaciones, la legisladora utilizó expresiones consideradas racistas al referirse al delantero francés por el color de su piel y cuestionar su identidad nacional, pese a que el futbolista nació en París y representa a Francia desde las categorías juveniles.
Las declaraciones provocaron una inmediata ola de rechazo dentro y fuera de Paraguay. Organizaciones defensoras de derechos humanos, dirigentes deportivos, legisladores de distintos países y miles de usuarios en redes sociales calificaron los mensajes como discriminatorios, xenófobos e incompatibles con la responsabilidad que implica ejercer un cargo público.
El mimo periodista agredido Kylia Mbappée respondió con un mensaje en redes: “Madame Celeste Amarilla, Usted es una mujer despreciable e indigna de su cargo. Usted no representa al Paraguay, ese país que ha exudado pasión y honor a lo largo de toda la competición. Por su inconsciencia y su racismo sin complejos, el mundo entero ya ha olvidado el recorrido y el esfuerzo histórico que sus jugadoras lograron durante esta copa del mundo, dejando paso a una dama incompetente que ofrece la peor imagen posible de su país.
Nunca permitiré que personas como ella tengan la libertad de propagar su odio y su racismo por todo el mundo”.
Otra respuesta llegó desde Francia. El presidente Emmanuel Macron manifestó su respaldo al capitán de la selección francesa y condenó cualquier expresión basada en el racismo o el odio. El mandatario recordó que Mbappé representa los valores de diversidad e inclusión de la sociedad francesa y subrayó que los ataques contra una persona por su origen o color de piel son inaceptables en cualquier democracia.
“El racismo nunca será una opinión; es un delito contra la dignidad humana”, expresó el mandatario francés al ser cuestionado sobre la controversia durante una conferencia de prensa, al tiempo que destacó la trayectoria deportiva y el compromiso social del delantero del Real Madrid y de la selección francesa.
Las críticas también alcanzaron a la propia clase política paraguaya. Diversos legisladores, académicos y organizaciones civiles reprocharon que una representante popular recurriera a estereotipos raciales para atacar a un deportista, señalando que ese tipo de discursos afectan la imagen internacional del país y alimentan la discriminación.
La Federación Francesa de Futbol expresó igualmente su solidaridad con Mbappé y reiteró que el racismo continúa siendo uno de los principales desafíos que enfrenta el deporte mundial, especialmente en competiciones de alta exposición como la Copa Mundial.
El debate escaló hasta las Naciones Unidas. Desde Ginebra, el portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Thameen Al-Kheetan, calificó las declaraciones de la senadora como “racistas y deshumanizantes”.
“Las declaraciones racistas y deshumanizantes contra el futbolista francés Kylian Mbappé por parte de la senadora paraguaya Celeste Amarilla son despreciables y, lamentablemente, no un caso aislado”, afirmó el portavoz durante una conferencia de prensa celebrada este 8 de julio.
Al-Kheetan advirtió que los numerosos incidentes de discriminación registrados durante la Copa Mundial de la FIFA 2026 reflejan un problema mucho más profundo que trasciende un caso individual.
“Los informes de incidentes racistas durante la Copa Mundial de la FIFA 2026 reflejan un fenómeno más amplio en el fútbol y el deporte en general”, señaló.
El funcionario recordó que quienes ocupan cargos públicos tienen una responsabilidad especial de combatir los discursos discriminatorios y no de alimentarlos.
“Los funcionarios públicos tienen una responsabilidad mayor de oponerse al racismo, la discriminación y el discurso de odio en sus alocuciones”, sostuvo.
Asimismo, hizo un llamado a los gobiernos y a las organizaciones deportivas para fortalecer los mecanismos de prevención y sanción frente a este tipo de conductas.
“Los Estados y las organizaciones deportivas deben trabajar activamente para prevenir actos de racismo y cualquier otra forma de discriminación. También deben garantizar que existan mecanismos de rendición de cuentas independientes y efectivos”, añadió.
El portavoz también dirigió un mensaje a las plataformas digitales, donde se multiplicaron los mensajes ofensivos contra Mbappé tras las publicaciones de la legisladora paraguaya.
“Las empresas de redes sociales también tienen la responsabilidad de prevenir y abordar la discriminación racial y los abusos xenófobos en sus plataformas, de acuerdo con los estándares internacionales de derechos humanos”, enfatizó.
Hasta el momento, Celeste Amarilla no ha ofrecido una disculpa pública por sus declaraciones. Por el contrario, ha defendido sus publicaciones argumentando que ejerció su libertad de expresión, postura que ha sido cuestionada por especialistas en derechos humanos, quienes recuerdan que ese derecho no ampara expresiones que inciten al odio o promuevan la discriminación racial.
La controversia vuelve a poner en evidencia un problema persistente en el fútbol internacional. Durante la Copa Mundial de 2026 se han documentado múltiples episodios de insultos racistas dirigidos contra futbolistas de distintas selecciones, lo que ha llevado a la FIFA, federaciones nacionales y organismos internacionales a reforzar campañas de sensibilización y protocolos disciplinarios para combatir la discriminación dentro y fuera de los estadios.
El caso de Kylian Mbappé ha trascendido el ámbito deportivo para convertirse en un nuevo símbolo de la lucha contra el racismo. Las condenas provenientes de gobiernos, organismos internacionales y figuras del deporte reflejan un consenso creciente sobre la necesidad de erradicar los discursos de odio y recordar que el respeto a la dignidad humana debe prevalecer por encima de cualquier rivalidad política o futbolística.


