Este no es un gobierno de poner la primera piedra

*La política en rosa

/ Elsbeth Lenz /

Hay gobiernos que llegan a inaugurar, a cortar listones, a posar para la fotografía, en tanto que hay otros que llegan a recoger los fierros viejos que nadie quiso mover durante años, ahí es donde suele comenzar la verdadera administración pública, porque gobernar no siempre consiste en comprar, muchas veces consiste en deshacerse de lo inútil como ahora que hay que salir de ese montón de fierros viejos que dejaron las pasadas administraciones, para dar paso a la adquisición de nuevos equipos de movilidad de acuerdo al momento que vivimos hoy en día.

Ese parece ser el punto de partida de la gobernadora Rocío Nahle García, quien ha repetido hasta el cansancio aquello de “llegamos a ordenar” y no conforme con eso todavía insistente “orden, orden, orden”. La sola frase podría sonar a eslogan si no estuviera acompañada de la firme voluntad Que caracteriza a la gobernadora veracruzana.

Todo esto viene a posta de la vendimia que llevará a cabo el gobierno estatal, de todo ese viaje de unidades abandonadas, que tiene años que dejaron de ser un patrimonio y hoy en día son una carga silenciosa que lleva el estado a cuestas, así que finalmente hoy gracias a la disposición que ha tenido el gobierno de hacerlo se van a vender, porque gobiernos llegaron y gobiernos se fueron y los patios olvidados, las bodegas y corralones llenas de chatarra como el dinosaurio, siguen ahí.

Lo recaudado en esa vendimia irá para la incorporación de helicópteros, ambulancias, pipas y equipo especializado para seguridad y atención de emergencias, porque lector, lectora querida no estás para saberlo pero aunque esos vehículos ya no funcionen, el gobierno sigue pagando seguros, tenencias y obligaciones administrativas por ellos, hasta ahora fueron dinero público destinado a sostener fierros oxidados.

En términos políticos, el tema no vende, nadie aplaude anunciar la baja de vehículos inservibles, tampoco genera encabezados espectaculares ordenar inventarios, sin embargo en términos administrativos, ahí está la diferencia entre un gobierno que acumula y otro que gestiona.

La decisión de dar de baja estos bienes, solicitar autorización al Congreso y llevarlos a subasta, no es solamente una medida de limpieza burocrática; es una forma de liberar recursos atrapados en el abandono, es convertir pasivos muertos en margen financiero, además es entender que la disciplina financiera no se presume: se ejecuta, porque el problema de muchos gobiernos no es únicamente cuánto gastan, sino cuánto desperdician sosteniendo estructuras que ya no sirven para nada.

Y acaso por eso el mensaje de fondo resulta más interesante que la propia subasta: En Veracruz comienza a instalarse una lógica distinta, una donde gobernar también implica atender aquello que durante años se escondió debajo del escritorio, también significa ordenar para invertir.

Ordenar para dejar de pagar lo inútil, ordenar para que el dinero alcance donde sí se necesita, porque a veces la transformación de un gobierno no empieza comprando más, sino atreviéndose, por fin, a limpiar el cochinero heredado.

Cosas de la vida y menudencias

Y luego de quedar atrapado en su propio tsunami, Mario Delgado quedó exhibido como un secretario de estado que no compone, ni donde se acuesta y es que luego de las declaraciones de la presidenta Sheinbaum, la Secretaría de Educación Pública reculó y mantuvo impoluto el calendario oficial, hasta el 15 de julio.

Caso contrario el de doña Claudia Tello, quien luego de su mesura y equilibrio salió fortalecida y el magisterio veracruzano, se volvió en memes favorables a la funcionaria veracruzana ¡Ya era hora! Porque la doctora Tello ha sido de las funcionarias veracruzanas, mas vapuleadas.

En fin lector, lectora querida, así las cosas, nos leemos mañana.

 

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