EU inicia ofensiva económica contra Irán con sanciones a petróleo, ciberataques y redes militares

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24.08.2026 Estados Unidos puso en marcha este lunes 24 de agosto la llamada Operación Economic Outcast, que puede traducirse como “Operación Marginado Económico”, una nueva campaña de presión financiera contra Irán y las redes que, según Washington, permiten al gobierno de Teherán financiar actividades militares, adquirir tecnología sensible, realizar operaciones cibernéticas y mantener sus exportaciones clandestinas de petróleo.

El Departamento del Tesoro estadounidense informó que la operación fue iniciada por instrucciones del presidente Donald Trump y la presentó como una campaña de alcance gubernamental destinada a cortar las fuentes de ingresos que mantienen al régimen iraní y a la Guardia Revolucionaria Islámica. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que el objetivo es interrumpir las conexiones financieras de Irán alrededor del mundo.

La nueva estrategia contempla sanciones contra personas, empresas y embarcaciones relacionadas con las actividades que Estados Unidos atribuye al gobierno iraní. En la primera fase, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) sancionó a cerca de 60 individuos, compañías y barcos ubicados en distintas jurisdicciones, vinculados por Washington con redes de tecnología nuclear y de misiles, operaciones cibernéticas y generación de ingresos mediante la venta de petróleo.

El Departamento del Tesoro también amplió el riesgo de sanciones secundarias para empresas extranjeras que mantengan determinadas operaciones con Irán. Las nuevas determinaciones abarcan cinco sectores: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo.

La medida significa que personas o compañías ubicadas fuera de Estados Unidos también pueden quedar expuestas a sanciones estadounidenses si participan en actividades que Washington considere que sostienen sectores de la economía iraní sujetos a las nuevas disposiciones. El Tesoro señaló que las autoridades estadounidenses están contactando a gobiernos de distintos países para exigir que interrumpan las actividades iraníes identificadas por Washington.

Uno de los principales objetivos es la infraestructura que permite a Irán comercializar petróleo mediante redes que las autoridades estadounidenses denominan “flota fantasma”. Se trata de embarcaciones, intermediarios, compañías navieras y operadores financieros utilizados para transportar crudo y productos petrolíferos y evitar las sanciones.

El Tesoro señaló que estas redes operan a través de varios países y regiones, entre ellos Emiratos Árabes Unidos, Hong Kong, China, Singapur, Suiza y países europeos. De acuerdo con Washington, parte de los recursos obtenidos mediante esas operaciones termina en organizaciones vinculadas con la Guardia Revolucionaria Islámica, incluida su Fuerza Quds.

Entre las acciones anunciadas se encuentran sanciones contra intermediarios que, según la investigación estadounidense, han facilitado el traslado de petróleo iraní. El gobierno de Estados Unidos también señaló a embarcaciones que habrían transportado millones de barriles de crudo y productos petrolíferos iraníes hacia mercados asiáticos, particularmente China.

La ofensiva también alcanza las actividades militares iraníes. Estados Unidos sancionó una red integrada por más de 20 personas y entidades que, de acuerdo con el Tesoro, habría facilitado la adquisición de tecnología de uso sensible para programas de investigación nuclear y desarrollo de misiles vinculados con instituciones subordinadas al Ministerio de Defensa y Logística de las Fuerzas Armadas de Irán.

En materia de ciberseguridad, Washington señaló a integrantes de un grupo dirigido por el Ministerio de Inteligencia y Seguridad de Irán. El Departamento del Tesoro los responsabiliza de operaciones de intrusión contra redes estadounidenses, incluida infraestructura considerada crítica, así como de la extracción de información y robos relacionados con activos digitales.

Según la información estadounidense, integrantes de esta estructura habrían comprometido desde finales de 2023 sistemas pertenecientes a empresas de sectores como energía, defensa, salud, tecnologías de la información y servicios financieros. También se identificaron ataques contra oficinas gubernamentales locales, estatales y federales de Estados Unidos.

La operación está coordinada con otras dependencias del gobierno estadounidense. El Tesoro indicó que los Departamentos de Estado y de Guerra participan en los contactos con gobiernos extranjeros y en la aplicación de las medidas, mientras que algunas de las acciones contra operadores cibernéticos fueron coordinadas con el Buró Federal de Investigaciones (FBI).

El Departamento de Estado, además, anunció sanciones contra siete integrantes de la estructura de defensa iraní y dos entidades relacionadas con las operaciones militares de Teherán contra fuerzas estadounidenses y países aliados en la región. También incluyó a actores relacionados con el comercio de petróleo, productos derivados y petroquímicos iraníes.

Otro punto de la operación es el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el comercio de petróleo. El Tesoro emitió nuevas orientaciones sobre los riesgos de sanciones para quienes atiendan determinadas exigencias iraníes relacionadas con el transporte marítimo en esa zona.

La Casa Blanca ha presentado la campaña como una ofensiva económica de gran alcance contra Teherán. Bessent comparó el inicio de la operación con el Día D de la Segunda Guerra Mundial y sostuvo que la estrategia busca cortar las vías financieras utilizadas por el gobierno iraní.

La operación representa una ampliación de la política de presión económica de Washington contra Irán, al incorporar no solamente al sector petrolero, sino también empresas extranjeras, transporte marítimo, activos digitales, tecnología, oro y aviación. El gobierno estadounidense advirtió que continuará utilizando las sanciones contra quienes, desde terceros países, participen en redes que considere vinculadas con el financiamiento del régimen iraní.

Con estas medidas, Estados Unidos busca reducir los ingresos que, según su gobierno, permiten a Teherán sostener sus programas militares, adquirir tecnología para misiles y actividades nucleares, financiar operaciones de sus fuerzas y mantener sus redes de influencia regional, además de dificultar las operaciones cibernéticas atribuidas a organismos iraníes. (