* Grupos del narcotráfico serían tratados bajo la misma lógica empleada contra organizaciones como el Estado Islámico y Al Qaeda, advirtió.
13.08.2026., Panamá.- Estados Unidos prepara una nueva fase de su campaña contra organizaciones dedicadas al narcotráfico en América Latina, que contempla operaciones “en tierra” con gobiernos aliados, anunció el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, durante su visita a Panamá, donde se reunió con representantes de la coalición regional impulsada por Washington para combatir a los grupos criminales. Foto en X de Pete Hegseth.
La declaración amplía el alcance de la estrategia militar que la administración del presidente Donald Trump comenzó a aplicar en septiembre de 2025 contra presuntas embarcaciones utilizadas para transportar drogas en aguas del Caribe y el Pacífico oriental. De acuerdo con los reportes disponibles, esos ataques han provocado al menos 215 muertes. Reuters señaló que más de 200 personas habían muerto desde el inicio de las operaciones contra las lanchas sospechosas de transportar narcóticos.
Hegseth explicó que la intención de Washington es trasladar a territorio continental las capacidades utilizadas en las operaciones marítimas. Durante una conferencia con periodistas en el Jungle Operations Training Course, en Panamá, afirmó que Estados Unidos busca obtener “el mismo efecto en tierra” que, según su gobierno, han tenido los ataques contra embarcaciones.
“Estamos trabajando con Ecuador, estamos trabajando con Colombia, estamos trabajando con socios para llevar la lucha contra las organizaciones de narcotráfico a tierra”, declaró el funcionario. Añadió que “dondequiera que trafiquen drogas, donde amenacen al pueblo estadounidense o a nuestros socios, son un objetivo, igual que ISIS o Al Qaeda”.
El anuncio coloca a Ecuador, Colombia y Panamá entre los países que Washington identifica como socios para desarrollar esta nueva etapa. Hegseth sostuvo que las operaciones serán desarrolladas con gobiernos de la región y que el objetivo será localizar y atacar las estructuras de las organizaciones criminales que participan en las rutas de producción, traslado y distribución de drogas.
La nueva estrategia también incorpora de manera explícita a México en el discurso de seguridad estadounidense. Hegseth afirmó que Washington pretende utilizar las capacidades desarrolladas durante décadas para localizar y atacar redes criminales en distintos puntos del hemisferio y mencionó de manera directa el tráfico de cocaína y el fentanilo.
“Pasamos 25 años perfeccionando la cadena de ataque para diagnosticar y atacar redes a medio mundo de distancia. ¿Qué tal si tomamos esas capacidades y las aplicamos aquí?”, dijo. En la misma intervención sostuvo que el combate contra los cárteles será una operación coordinada entre el Comando Sur y el Comando Norte de Estados Unidos.
El funcionario utilizó además una comparación con las campañas militares estadounidenses contra organizaciones consideradas terroristas. Al explicar el alcance de las nuevas operaciones, sostuvo que los grupos del narcotráfico serían tratados bajo la misma lógica empleada contra organizaciones como el Estado Islámico y Al Qaeda.
“No vamos a atraparlos y liberarlos, ni a llevarlos a un proceso judicial donde sabemos que serán liberados. Vamos a cerrar sobre estas redes y destruirlas con todas las capacidades del gobierno estadounidense”, declaró Hegseth.
La declaración se produjo durante la reunión de la Americas Counter-Cartel Coalition, conocida como A3C, una alianza promovida por la administración Trump que reúne a 19 países del continente. El Departamento de Defensa estadounidense informó que la coalición fue creada en marzo y que tiene como propósito combatir a los cárteles transnacionales de drogas, reducir la migración irregular y limitar la influencia geopolítica extranjera en el hemisferio.
Durante las reuniones celebradas en Panamá se acordó avanzar hacia un plan operativo común. El comandante del Comando Sur, general Francis L. Donovan, señaló que entre agosto y noviembre se elaborará un plan de campaña de la coalición, con participación de los países integrantes, definición de responsabilidades y establecimiento de objetivos y mecanismos para evaluar los resultados.
“Entre ahora y noviembre, vamos a redactar un plan de campaña de la A3C”, explicó Donovan. También informó que algunos países se ofrecieron para asumir el liderazgo de operaciones en determinadas regiones y para enfrentar redes criminales específicas.
Colombia ocupa un lugar central en esta nueva etapa. El país se convirtió en el integrante número 19 de la coalición después de la llegada al poder del presidente Abelardo de la Espriella, cuyo gobierno ha planteado una política de seguridad basada en una ofensiva contra los grupos armados y las organizaciones vinculadas al narcotráfico.
Reuters informó que Hegseth aseguró que Colombia autorizó “operaciones militares conjuntas para destruir terroristas y redes terroristas”. El funcionario también respondió afirmativamente cuando fue cuestionado sobre si había conversado con autoridades colombianas acerca de posibles ataques conjuntos contra organizaciones armadas como el Ejército de Liberación Nacional y remanentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
“Las organizaciones terroristas designadas, con gobiernos asociados, serán objetivos legítimos del gobierno de Estados Unidos”, afirmó Hegseth al referirse a la posibilidad de este tipo de operaciones.
La incorporación colombiana ocurre en un momento de acercamiento entre Washington y el nuevo gobierno de Bogotá. La administración Trump anunció un paquete de mil millones de dólares en asistencia de seguridad para Colombia, mientras el presidente De la Espriella se comprometió a combatir los cultivos ilícitos y a incorporarse al programa Escudo de las Américas, también impulsado por Trump.
El ministro colombiano de Defensa, Jorge Eduardo Mora, sostuvo que su país puede desempeñar un papel relevante debido a su posición frente al Caribe y el Pacífico. “Creo que ha llegado el momento de que los cárteles narcoterroristas se enfrenten al poder y las capacidades de todo el hemisferio, liderado por Estados Unidos”, declaró durante el encuentro en Panamá.
La nueva fase anunciada por Washington se suma a una campaña militar que ya ha generado cuestionamientos internacionales por el número de personas fallecidas en los ataques contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas. Desde septiembre de 2025, fuerzas estadounidenses han realizado ataques contra lanchas en aguas internacionales del Caribe y del Pacífico oriental bajo el argumento de combatir redes de narcotráfico.
Reuters reportó que más de 200 personas habían muerto desde el inicio de esos ataques. Organizaciones y críticos de la política estadounidense han cuestionado la legalidad de las operaciones y han señalado que algunos de los ataques podrían constituir violaciones al derecho internacional. Hegseth, por su parte, ha defendido la campaña y ha rechazado las críticas dirigidas contra el gobierno de Trump.
La ofensiva también está vinculada con la política hemisférica que la administración Trump ha definido como una nueva interpretación de la Doctrina Monroe. Hegseth la denomina “Donroe Doctrine”, en referencia al apellido del presidente estadounidense, y sostiene que Washington debe impedir que organizaciones criminales y actores externos tengan control o influencia sobre territorios considerados estratégicos para la seguridad del hemisferio.
En Panamá, el secretario de Defensa estadounidense afirmó que la estrategia no se limitará a las aguas internacionales ni a un solo país. “Dondequiera” que operen las redes dedicadas al tráfico de drogas y representen una amenaza para Estados Unidos o sus aliados, dijo, podrán convertirse en objetivos de la campaña.
Hegseth también presentó la cooperación militar como un mecanismo para ampliar las capacidades de los gobiernos latinoamericanos. En su intervención ante los integrantes de la coalición aseguró que Washington pretende trabajar “hombro con hombro” con los países participantes y sostuvo que la prioridad es encontrar, identificar y neutralizar las estructuras del narcotráfico.
El Departamento de Defensa estadounidense informó que durante los dos días de reuniones en Panamá los 19 integrantes de la A3C discutieron las siguientes etapas de la cooperación, incluidas las campañas contra redes criminales prioritarias, la distribución de responsabilidades y la creación de grupos de trabajo con objetivos y plazos determinados.
El nuevo planteamiento representa un cambio respecto de una estrategia concentrada principalmente en la interdicción marítima. Ahora, Washington pretende trasladar parte de esas operaciones al territorio de países aliados, mediante acciones coordinadas con fuerzas locales y el empleo de capacidades militares estadounidenses.
El alcance exacto de los despliegues terrestres, los países donde comenzarían y las reglas operativas para su ejecución todavía no han sido detallados públicamente. Sin embargo, Hegseth dejó establecido que el objetivo de la administración Trump es ampliar la campaña contra las organizaciones criminales desde las rutas marítimas hacia las estructuras que operan en tierra.
La reunión de Panamá concluyó así con un esquema de cooperación que contempla la elaboración de un plan regional antes de noviembre, la incorporación de Colombia a la coalición y una mayor participación militar estadounidense en operaciones contra organizaciones de narcotráfico en América Latina.

