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06.06.2026 París, Francia.- El periodista y escritor británico-brasileño Alan Riding, uno de los corresponsales internacionales más influyentes de las últimas décadas y profundo conocedor de América Latina, falleció este sábado en París a los 82 años a causa de cáncer, según informó The New York Times, medio en el que desarrolló buena parte de su trayectoria profesional.
Reconocido por su cobertura de los principales acontecimientos políticos y sociales del continente americano durante los años setenta y ochenta, Riding dejó una huella perdurable en el periodismo internacional gracias a su capacidad para explicar los complejos procesos políticos de la región a las audiencias globales. Su trabajo fue especialmente valorado por la profundidad de sus análisis y por su conocimiento de la realidad latinoamericana.
Nacido en Río de Janeiro en 1943, hijo de padres británicos, poseía doble nacionalidad brasileña y británica. Aunque estudió Derecho en el Reino Unido e incluso fue admitido en el colegio de abogados, decidió orientar su vida profesional hacia el periodismo. Inició su carrera en la agencia Reuters y posteriormente se estableció en México como reportero independiente antes de incorporarse a The New York Times.
Su nombre quedó estrechamente ligado a México tras la publicación, en 1984, del libro “Vecinos distantes: un retrato de los mexicanos” (Distant Neighbors: A Portrait of the Mexicans), una obra considerada referencia obligada para comprender la historia contemporánea, la cultura política y la relación entre México y Estados Unidos. Décadas después de su publicación original, el texto continuó siendo citado en universidades y centros de investigación por la vigencia de muchas de sus observaciones.
Como corresponsal en América Latina, Riding documentó algunos de los episodios más convulsos de la región. Cubrió las guerras civiles en Centroamérica, la revolución sandinista en Nicaragua, el conflicto armado en Guatemala, la violencia política en Perú asociada a Sendero Luminoso y el impacto del narcotráfico en Colombia. Sus reportajes ayudaron a que lectores de distintas partes del mundo comprendieran fenómenos que marcaron el rumbo político del continente durante la Guerra Fría.
Tras su etapa latinoamericana fue designado corresponsal en Europa. Desde Roma y posteriormente desde París informó sobre acontecimientos que transformaron el escenario internacional, entre ellos la caída del Muro de Berlín, el derrumbe de la Unión Soviética, la reconfiguración política europea y el cierre de la Guerra Fría. Más adelante se desempeñó como corresponsal cultural para Europa de The New York Times, ampliando su campo de cobertura hacia las artes, la literatura y el patrimonio cultural.
Su prestigio profesional fue reconocido con diversos galardones internacionales. En 1981 recibió el Premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia por su cobertura de América Latina. Años después obtuvo una mención especial de la Asociación de Estudios Latinoamericanos y, en 2003, el gobierno mexicano le otorgó la Orden del Águila Azteca, una de las más altas distinciones concedidas a extranjeros por sus aportaciones al conocimiento y fortalecimiento de los vínculos con México.
Luego de retirarse de la cobertura cotidiana, Riding continuó escribiendo libros de investigación histórica. Entre ellos destacó “And The Show Went On”, una obra ampliamente reconocida por examinar la vida cultural en París durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial, trabajo que fue elogiado por historiadores y críticos por su rigor documental.
Colegas y académicos lo describieron durante años como un periodista meticuloso, equilibrado y profundamente interesado en los efectos humanos de los procesos políticos. Su trabajo evitó los estereotipos frecuentes sobre América Latina y privilegió la explicación contextual de los fenómenos sociales, una característica que le ganó respeto tanto en el ámbito periodístico como en el académico.
Alan Riding deja una obra periodística y bibliográfica que abarca más de medio siglo de historia contemporánea. Su legado permanece ligado a la cobertura de América Latina, región que ayudó a interpretar para generaciones de lectores y que convirtió en el eje central de una carrera reconocida entre las más destacadas del periodismo internacional.


