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20.07.2026 EUA.- La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) rectificó este domingo uno de los principales hallazgos de la investigación sobre el brote de ciclosporiasis que ha afectado a miles de personas en ese país, al reconocer que la prueba de laboratorio que apuntaba a una muestra de lechuga iceberg procedente de México como portadora del parásito Cyclospora cayetanensis fue un “falso positivo”.
La corrección representa un giro importante en una investigación que durante los últimos días generó preocupación entre productores agrícolas mexicanos y consumidores estadounidenses, luego de que las autoridades sanitarias identificaran inicialmente a una lechuga distribuida por Taylor Farms de México como presunta fuente de contaminación.
En una actualización oficial, la FDA explicó que, tras una revisión técnica de los análisis realizados por sus especialistas, se determinó que el resultado inicial no podía considerarse válido.
“Debido a la complejidad en la detección de Cyclospora, los expertos de laboratorio de la FDA revisaron nuevamente los resultados de la muestra y concluyeron que el hallazgo no representa una amplificación real y debe considerarse un falso positivo”, informó la agencia sanitaria estadounidense.
Como consecuencia de esta nueva evaluación, la dependencia eliminó de su informe la referencia a una muestra positiva de lechuga mexicana, aunque aclaró que la investigación epidemiológica continúa abierta para determinar con precisión el origen del brote.
La FDA subrayó que, pese a la rectificación, mantiene las recomendaciones de no consumir la lechuga retirada del mercado mientras concluyen las investigaciones, debido a que existen otros elementos obtenidos mediante el rastreo de distribución y entrevistas epidemiológicas que siguen siendo analizados.
La empresa Taylor Farms celebró la rectificación y reveló que la propia autoridad sanitaria estadounidense reconoció el error.
“Hoy la FDA nos ofreció una disculpa. Ayer nos informó que uno de nuestros productos había dado positivo a Cyclospora; hoy nos comunicó que se trató de un falso positivo”, señaló la compañía en un posicionamiento difundido tras el anuncio de la agencia federal.
No obstante, la empresa informó que mantendrá el retiro voluntario de toda la lechuga iceberg proveniente del centro de México que había distribuido en Estados Unidos, mientras continúa colaborando con las autoridades sanitarias para esclarecer el origen del brote.
La investigación permanece enfocada en una serie de contagios registrados principalmente entre personas que consumieron lechuga rallada servida en restaurantes Taco Bell de Indiana, Kentucky, Michigan, Ohio y Virginia Occidental. Aunque la muestra inicialmente señalada quedó descartada como evidencia microbiológica, la FDA sostiene que el análisis de la cadena de suministro aún ubica a ese proveedor dentro de la investigación.
La ciclosporiasis es una enfermedad intestinal provocada por el parásito Cyclospora cayetanensis. Entre sus síntomas destacan diarrea intensa y prolongada, cólicos abdominales, náuseas, pérdida del apetito, fatiga y deshidratación. En algunos pacientes los episodios diarreicos pueden reaparecer durante semanas si no reciben tratamiento médico oportuno.
El brote registrado este verano ha sido considerado uno de los más amplios de los últimos años en Estados Unidos. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) mantienen bajo investigación miles de casos sospechosos y más de un millar de contagios confirmados, además de decenas de hospitalizaciones, aunque hasta el momento no se han reportado fallecimientos asociados a la enfermedad.
Especialistas en inocuidad alimentaria explican que detectar Cyclospora en alimentos representa uno de los mayores retos para los laboratorios, ya que el parásito suele encontrarse en cantidades muy pequeñas y su identificación molecular puede generar resultados erróneos si no se confirman mediante análisis adicionales. Esa complejidad técnica fue precisamente la razón que llevó a la FDA a revisar nuevamente la muestra y retirar el resultado inicialmente reportado.
Para el sector agroalimentario mexicano, la rectificación evita que exista, hasta ahora, una prueba científica que confirme la contaminación de la lechuga producida en México. Sin embargo, la investigación permanece abierta y las autoridades estadounidenses continúan analizando muestras, reconstruyendo la ruta de distribución del producto y recopilando información epidemiológica para identificar con certeza el origen del brote. La FDA insistió en que seguirá trabajando junto con los CDC, autoridades estatales y la empresa involucrada hasta determinar la fuente definitiva de la contaminación.


