Finca del crimen en Jalisco funcionaba como centro de recuperación y cautiverio”: Omar García Harfuch

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* La Fiscalía de Jalisco reportó el hallazgo en Tecalitlán, el rescate de ocho hombres privados de la libertad y la detención de seis personas.

*Refiere que las víctimas rescatadas habrían sido reclutadas por la fuerza.

11.09.2026 Chiapas.- Lo que inicialmente fue presentado como el hallazgo de un “hospital clandestino” del crimen organizado en Jalisco, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, precisó que el inmueble localizado en Tecalitlán no era propiamente un hospital, sino un sitio utilizado para que integrantes de una organización criminal se recuperaran de lesiones y recibieran atención mientras permanecían fuera de la vista de las autoridades.

“Más que un hospital clandestino el hallado ayer en Jalisco, era un lugar donde llevaban a los delincuentes a reponerse y curarse”, explicó Harfuch al referirse al operativo realizado el jueves.

La precisión del funcionario evidencia que no se trataba únicamente de una instalación médica improvisada, sino de una pieza dentro de la estructura logística de una organización criminal, capaz de mantener convalecientes a sus integrantes y, al mismo tiempo, retener pie la fuerza a personas que presuntamente habían sido reclutadas contra su voluntad.

La finca fue localizada en el municipio de Tecalitlán, al sur de Jalisco, a partir de las investigaciones iniciadas por la desaparición de un joven de 20 años ocurrida el 21 de julio en San Pedro Tlaquepaque. De acuerdo con la Fiscalía de Jalisco, el joven habría sido atraído mediante una falsa oferta de trabajo y posteriormente perdió contacto con su familia.

La búsqueda condujo a las autoridades hasta el inmueble. Cuando las fuerzas de seguridad ingresaron, localizaron al joven que era buscado y a otros siete hombres que permanecían privados de la libertad. Todos fueron considerados presuntas víctimas de reclutamiento forzado y quedaron bajo resguardo de las autoridades.

Los ocho hombres tenían entre 16 y 43 años. La información difundida por la Fiscalía señala que procedían de distintos estados del país, entre ellos Ciudad de México, Guerrero, Michoacán, Sinaloa y Jalisco.

El hallazgo resulta relevante porque muestra que el mecanismo de captación no necesariamente se limita al entorno inmediato de las organizaciones criminales: las víctimas pueden ser trasladadas desde otras entidades después de ser engañadas o sometidas.

El caso adquiere especial gravedad por la presencia de un adolescente entre los rescatados. La Fiscalía informó que los hombres permanecían en el inmueble contra su voluntad y que algunos presentaban lesiones o dificultades para caminar.

Reportes sobre el operativo señalaron la presencia de muletas, botas ortopédicas, medicamentos y otros elementos relacionados con atención y recuperación física.

El inmueble, por tanto, habría cumplido una doble función dentro de la estructura criminal. Por una parte, servía como espacio de recuperación para integrantes que resultaban heridos durante actividades delictivas. Por otra, era utilizado para mantener bajo control a personas que, de acuerdo con las primeras investigaciones, habían sido reclutadas de manera forzada.

La Fiscalía estatal informó que durante la intervención fueron detenidas seis personas, cinco hombres y una mujer. Los detenidos fueron puestos a disposición del Ministerio Público y son investigados por su probable participación en delitos relacionados con trata de personas y desaparición cometida por particulares.

Las autoridades también localizaron en la finca medicamentos, aparatos de asistencia motriz, botas ortopédicas y muletas, además de marihuana, vestimenta táctica y alrededor de un centenar de cartuchos de alto calibre, según los reportes derivados de la investigación. Estos indicios son parte de la carpeta y deberán ser analizados por las autoridades para determinar exactamente cómo funcionaba el inmueble y quiénes participaban en su operación.

La investigación comenzó por una desaparición, no por una denuncia sobre la existencia de una clínica. Esa circunstancia coloca nuevamente en el centro uno de los mecanismos más difíciles de detectar del crimen organizado: el reclutamiento mediante falsas ofertas de empleo, seguido de traslado, aislamiento y sometimiento.

El caso del joven de 20 años resulta particularmente significativo. Según la información de la Fiscalía, fue atraído con una oferta laboral que resultó ser falsa. Después de acudir al supuesto empleo, dejó de tener comunicación con su familia. La investigación para encontrarlo terminó revelando la existencia de otras personas privadas de la libertad en la misma finca.

El hallazgo ocurre además en un contexto en el que Jalisco ya ha sido escenario de investigaciones sobre mecanismos de reclutamiento utilizados por organizaciones criminales. En marzo de 2025, el Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, se convirtió en uno de los casos más emblemáticos por los indicios encontrados y las investigaciones posteriores sobre reclutamiento y adiestramiento criminal.

La Fiscalía General de la República concluyó que ese sitio había sido utilizado por una organización criminal como centro de reclutamiento y entrenamiento, aunque descartó que existieran pruebas para sostener que funcionara como un crematorio clandestino pese a las evidencias mostradas por madres buscadoras y colectivos.

El caso de Tecalitlán es distinto y no debe confundirse con el de Teuchitlán. Aquí, lo que las autoridades reportaron fue una finca donde se encontró a ocho hombres privados de la libertad y donde existían indicios de atención y recuperación física para integrantes de una organización criminal.

La Fiscalía deberá determinar también si existieron otras víctimas vinculadas con el inmueble y si la finca forma parte de una red más amplia de lugares utilizados para captar, trasladar, entrenar, vigilar o recuperar a personas incorporadas a la organización criminal.

El rescate de los ocho hombres no cierra la historia. Por el contrario, abre una investigación sobre una estructura en la que la desaparición de una persona condujo hasta otras siete víctimas y hasta un inmueble acondicionado para atender físicamente a integrantes de un grupo criminal.