*
11.09.2026 Nueva York, EUA.- La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó por consenso una resolución promovida por Siria para establecer el 19 de diciembre de cada año como el Día Internacional de Reconocimiento a las Mujeres que Buscan a Personas Desaparecidas, una decisión que coloca en la agenda internacional la labor que realizan familiares para localizar a sus seres queridos y los riesgos que enfrentan durante esa tarea.
La nueva conmemoración tendrá particular relevancia para México, donde la búsqueda de personas desaparecidas se ha convertido en una actividad sostenida principalmente por mujeres que recorren hospitales, fiscalías, centros penitenciarios, servicios forenses, terrenos, zonas rurales y posibles lugares de inhumación clandestina para tratar de encontrar a sus familiares.
La resolución fue aprobada el 31 de agosto de 2026 sin votación en contra. La iniciativa fue presentada por Siria a partir de la experiencia de familiares de personas desaparecidas en ese país y posteriormente llevada a la Asamblea General como una propuesta de alcance internacional. Naciones Unidas señala que el nuevo día se conmemorará cada 19 de diciembre.
El reconocimiento internacional llega en un momento en que México mantiene una crisis de desapariciones que continúa aumentando. De acuerdo con datos analizados por Red Lupa, al 16 de junio de 2026 se contabilizaban 135 mil 48 personas desaparecidas en el país, 791 más que un mes antes. Al inicio de 2026, el registro contabilizaba 133 mil 485 casos.
El Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU también ha documentado el crecimiento de la problemática mexicana. En un documento presentado en 2025 señaló que el número de personas desaparecidas registradas oficialmente había pasado de 95 mil 121 en marzo de 2022 a 129 mil 341 al 17 de junio de 2025, además de advertir sobre los niveles de impunidad existentes en casos de desaparición y desaparición forzada.
Detrás de esas cifras se encuentran familias que, ante la ausencia de respuestas, han asumido directamente tareas de búsqueda. En México, la participación de las mujeres ha sido especialmente visible. Madres, esposas, hijas y hermanas han formado colectivos, aprendido técnicas de búsqueda y localización, participado en jornadas de campo y exigido a las autoridades investigaciones y mecanismos de identificación.
El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas señaló en sus observaciones sobre México que la mayoría de quienes buscan a personas desaparecidas son mujeres, principalmente madres, hijas y esposas. El organismo también expresó preocupación por la violencia y discriminación que enfrentan y señaló que su trabajo con frecuencia no es reconocido como una forma de defensa de los derechos humanos.
Para el organismo internacional, esta situación tiene una dimensión de género. Las mujeres no solamente enfrentan la desaparición de un familiar, sino que en numerosos casos asumen responsabilidades económicas, familiares y legales que antes compartían con la persona ausente. A ello se suma el riesgo derivado de participar en investigaciones y búsquedas en lugares donde pueden operar grupos criminales.
La ONU ha advertido también sobre agresiones directas contra mujeres buscadoras en distintas entidades mexicanas. En una comunicación publicada en 2026, expertos de Naciones Unidas señalaron que las personas buscadoras, particularmente las mujeres, han enfrentado estigmatización, vigilancia, intimidación, difamación y agresiones físicas relacionadas con su labor. Ese documento citó información de organizaciones de la sociedad civil según la cual 19 personas buscadoras habían sido asesinadas en México desde 2020 y otras 20 habían sobrevivido a intentos de asesinato.
Los antecedentes incluyen casos que llegaron a la atención de los mecanismos internacionales de derechos humanos. Naciones Unidas ha documentado, por ejemplo, los asesinatos de Esmeralda Gallardo Sánchez y María del Carmen Vázquez, dos mujeres buscadoras asesinadas en 2022, en un contexto que el organismo vinculó con un incremento de agresiones contra familiares y colectivos dedicados a la búsqueda.
Otro de los casos que ha generado atención internacional es el de Virginia Garay Cázares, defensora de derechos humanos y buscadora de personas desaparecidas, quien fue objeto de una comunicación de los procedimientos especiales de la ONU en 2025 debido a amenazas relacionadas con su actividad.
La situación también ha sido señalada en Chiapas. En marzo de 2026, los procedimientos especiales de Naciones Unidas recibieron información sobre la crisis de desapariciones en esa entidad y sobre los riesgos que enfrentan las personas buscadoras como defensoras de derechos humanos.
El reconocimiento adquiere mayor dimensión a partir de casos recientes. En Sinaloa, por ejemplo, Alma Rosa Rojo Medina, fundadora del colectivo Voces Unidas por la Vida, fue atacada a balazos el 29 de agosto de 2026 junto con una de sus hijas. Rojo comenzó a buscar a su hermano Miguel Ángel Rojo Medina, desaparecido en 2009, y desde entonces se convirtió en una de las principales buscadoras de esa entidad. El colectivo agrupa a más de 200 familias.
El ataque contra Rojo ocurrió apenas unos días antes de la aprobación de la resolución de Naciones Unidas y se sumó a otros casos de amenazas, asesinatos y desapariciones de mujeres vinculadas con colectivos de búsqueda en Sinaloa.
Entre los antecedentes documentados se encuentra el asesinato de Sandra Luz Hernández, quien buscaba a su hijo Édgar García Hernández y fue asesinada en Culiacán en 2014. También están los casos de Mirna Nereyda Medina, fundadora de Rastreadoras de El Fuerte, quien ha recibido amenazas; María Isabel Cruz Bernal, fundadora de Sabuesos Guerreras, quien denunció amenazas y seguimiento; y María de los Ángeles Valenzuela, integrante del colectivo Corazones Unidos por una misma Causa, quien desapareció en 2025 mientras buscaba a su padre.
La resolución aprobada por la Asamblea General plantea que la conmemoración del 19 de diciembre no se limite a una fecha simbólica. El texto invita a los Estados miembros, organismos de Naciones Unidas, organizaciones internacionales y regionales, sociedad civil, instituciones académicas, medios de comunicación y otros actores a realizar actividades para reconocer la labor de las mujeres que buscan a personas desaparecidas.
También contempla la importancia de que estas mujeres participen en las discusiones y procesos de toma de decisiones relacionados con la búsqueda de personas desaparecidas.
Este punto tiene especial importancia para México, debido a que los colectivos de familiares han cuestionado durante años la capacidad institucional para localizar a las personas desaparecidas, identificar restos y garantizar investigaciones eficaces. La participación de las familias ha permitido además aportar información, fotografías, documentos, datos sobre las últimas actividades de las víctimas y posibles lugares de búsqueda.
El reconocimiento de Naciones Unidas también coincide con las recomendaciones formuladas específicamente para México por organismos internacionales. El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer recomendó reconocer formalmente a las buscadoras como una categoría especial de defensoras de derechos humanos y establecer estándares nacionales mínimos para su protección.
La ONU ha señalado que la protección debe considerar las condiciones particulares en las que desarrollan su trabajo. Las amenazas pueden producirse durante las búsquedas en campo, en las investigaciones que realizan por cuenta propia, mediante redes sociales o por su exposición pública al denunciar la falta de resultados de las autoridades.
En México, además, las mujeres buscadoras han desarrollado mecanismos propios de organización. Los colectivos intercambian información, coordinan búsquedas, documentan hallazgos y acompañan a nuevas familias que enfrentan una desaparición.
La aprobación del nuevo Día Internacional no modifica por sí misma las leyes mexicanas ni crea automáticamente nuevos mecanismos de protección. Su principal efecto es político y simbólico: incorpora de manera permanente en el calendario internacional el reconocimiento a las mujeres que realizan esta labor y llama a los Estados a prestar atención a los obstáculos, riesgos y actos de violencia que enfrentan.
Para las familias mexicanas, sin embargo, la fecha tendrá un significado que va más allá de una conmemoración. La búsqueda continúa mientras una persona permanece desaparecida.
En ese contexto, el 19 de diciembre será una fecha para reconocer a quienes han convertido la búsqueda de un familiar en una tarea cotidiana y, en muchos casos, colectiva. También pondrá nuevamente en el ámbito internacional las exigencias de verdad, justicia, identificación y localización que mantienen las familias de las más de 135 mil personas desaparecidas registradas en México.
La resolución aprobada por la Asamblea General convierte así una experiencia que surgió de las familias de personas desaparecidas en Siria en una fecha internacional que alcanzará también a las mujeres buscadoras mexicanas, quienes durante años han sostenido la exigencia de conocer el paradero de sus familiares y han asumido directamente una parte de las labores de búsqueda.
**Dato importante para la cabeza y el enfoque:** la denominación oficial que utiliza Naciones Unidas es **“Día Internacional de Reconocimiento a las Mujeres que Buscan a Personas Desaparecidas”**, y se celebrará cada **19 de diciembre**.

