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15.07.2026 B.C.- La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, acusó este miércoles al exgobernador Jaime Bonilla Valdez de haberle tendido una “trampa” al organizar una reunión privada con supuestos intermediarios de Estados Unidos que, según su versión, terminó siendo grabada de manera clandestina para posteriormente difundir fragmentos del encuentro y afectar su imagen pública.
Las declaraciones de la mandataria se producen después de varios días de controversia por la filtración de audios en los que se escucha a Marina del Pilar conversar con personas que presuntamente ofrecían gestionar acercamientos con autoridades estadounidenses tras la revocación de su visa de turista y la de su esposo, Carlos Torres Torres. La difusión de las grabaciones generó un intenso debate político y provocó nuevos cuestionamientos de la oposición sobre la transparencia del caso.
Durante un mensaje a medios, la gobernadora aseguró que acudió a esa reunión convencida de que se trataba de un encuentro para explorar alternativas legales y diplomáticas relacionadas con su situación migratoria en Estados Unidos, pero sostuvo que todo había sido preparado para perjudicarla.
“Confié de buena fe en mi antecesor; fue una trampa”, declaró.
Según explicó, Jaime Bonilla fue quien le propuso reunirse con personas que supuestamente tenían contactos en Estados Unidos y que podrían orientarla sobre el proceso relacionado con la cancelación de su visa. Sin embargo, afirmó que nunca imaginó que la conversación sería registrada y posteriormente difundida de forma parcial.
“Me dijeron que había personas que podían orientarnos, que podían explicar cómo funcionaban algunos procedimientos. Yo acudí de buena fe. Lo único que buscaban era grabar una conversación privada para después difundirla y afectarme políticamente”, sostuvo.
Marina del Pilar afirmó que las grabaciones fueron editadas y sacadas de contexto con el propósito de construir una narrativa en su contra, en momentos en que su administración enfrenta un fuerte escrutinio por parte de la opinión pública.
“Solo quisieron grabar una conversación privada para después difundirla y afectarme políticamente”, reiteró.
Las declaraciones representan un giro en la polémica que se ha desarrollado desde que comenzaron a circular los audios. En una de las grabaciones difundidas en redes sociales y diversos espacios digitales, la mandataria expresa interés en conocer información relacionada con autoridades estadounidenses y plantea la posibilidad de colaborar proporcionando datos obtenidos en las mesas de seguridad de Baja California, una conversación cuya autenticidad no ha sido desmentida por el Gobierno estatal, aunque sí ha sido contextualizada por la propia gobernadora.
Marina del Pilar insistió en que nunca realizó actos ilegales ni compartió información confidencial del Estado mexicano y sostuvo que la conversación fue manipulada para hacer creer algo distinto a lo que realmente ocurrió.
La controversia se desarrolla en medio de una relación política marcada por el distanciamiento entre Marina del Pilar y Jaime Bonilla. Ambos pertenecieron originalmente al mismo movimiento político, pero desde hace varios años mantienen diferencias públicas que se intensificaron tras el término del gobierno de Bonilla y el inicio de la administración de Ávila Olmeda.
Jaime Bonilla gobernó Baja California entre 2019 y 2021, convirtiéndose en el primer mandatario estatal emanado de Morena en la entidad. No obstante, tras dejar el cargo comenzaron desacuerdos con la dirigencia nacional del partido y con el gobierno estatal encabezado por Marina del Pilar, particularmente por auditorías, revisiones administrativas y señalamientos mutuos sobre el manejo de recursos públicos y decisiones de gobierno.
En las últimas semanas, la tensión aumentó tras la revocación de la visa estadounidense de Marina del Pilar y de su esposo, Carlos Torres Torres. Aunque el gobierno de Estados Unidos no ha informado oficialmente las razones de esa decisión, el caso abrió un amplio debate político debido a la relevancia de Baja California como estado fronterizo y a la estrecha relación institucional que mantiene con autoridades estadounidenses.
La gobernadora ha sostenido desde el inicio de la controversia que no enfrenta ninguna investigación penal ni en México ni en Estados Unidos y que la cancelación de su visa corresponde a un procedimiento administrativo sobre el cual no ha recibido una explicación formal por parte del gobierno estadounidense.
Desde que comenzaron las filtraciones, la mandataria ha denunciado la existencia de una campaña de desprestigio en su contra, impulsada —según ha señalado— por actores políticos interesados en debilitar a su administración rumbo a los próximos procesos electorales.
Las nuevas acusaciones contra Jaime Bonilla colocan nuevamente en el centro del debate la confrontación entre ambos exaliados políticos. Hasta el momento, el exgobernador no ha presentado pruebas públicas sobre la reunión señalada por Marina del Pilar ni ha respondido ampliamente a los nuevos señalamientos de haber organizado deliberadamente el encuentro para grabarla.
El episodio también ha reavivado la discusión sobre la legalidad de la obtención y difusión de conversaciones privadas con fines políticos. Especialistas en derecho han señalado en casos similares que la grabación de conversaciones sin consentimiento puede tener implicaciones legales dependiendo de quién la realice, el contexto en que se obtuvo y el uso posterior del material.
Mientras continúa la polémica, la gobernadora reiteró que seguirá colaborando con las autoridades mexicanas y defendiendo su actuación pública.
“No tengo nada que esconder. Mi conciencia está tranquila. Lo que ocurrió fue una trampa política para intentar desacreditarme y seguiré dando la cara como lo he hecho desde el primer momento”, concluyó la mandataria.


