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03.08.2026., México.- La comunidad académica mexicana está de luto por la muerte de Julieta Haidar Esperidiao, antropóloga, lingüista, especialista en análisis del discurso y semiótica de la cultura, cuya trayectoria estuvo estrechamente ligada durante más de cuatro décadas a la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).
Haidar, nacida en São Paulo, Brasil, el 10 de noviembre de 1944, falleció en 2026, a los 81 años. Su partida deja un vacío entre quienes compartieron con ella las aulas, los seminarios, las risas, las tardes en su jardín, las investigaciones, la grilla y las discusiones profundas sobre lenguaje, cultura, poder, emociones y pensamiento complejo.
La noticia de su fallecimiento ha provocado muestras de pesar entre integrantes de la comunidad académica, particularmente entre quienes fueron sus estudiantes y colegas. Su muerte ocurre apenas unos meses después de que la Universidad Veracruzana le otorgara la Medalla al Mérito 2026, reconocimiento a una trayectoria que la institución describió como una aportación al pensamiento crítico, la cultura y las humanidades.
Una vida dedicada a comprender el lenguaje y la cultura
Julieta Haidar llegó a México procedente de Brasil y convirtió a este país en el centro de una larga trayectoria académica. De acuerdo con su expediente curricular, estudió la licenciatura en Letras en la Universidad de São José do Rio Preto, en Brasil, y posteriormente obtuvo una maestría en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de São Paulo.
En México cursó una maestría en Ciencias Sociales y posteriormente obtuvo el doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional Autónoma de México en 2002. Su formación fue siempre de carácter interdisciplinario y terminó por convertirse en una de las características fundamentales de su trabajo intelectual.
Desde 1981 estuvo vinculada con la Escuela Nacional de Antropología e Historia, donde se desempeñó como profesora-investigadora de tiempo completo, titular C, dentro de la División de Posgrado en Antropología Social. Durante décadas construyó ahí una escuela de pensamiento alrededor del análisis del discurso y la semiótica de la cultura.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia recordó en 2023 que Haidar había alcanzado entonces 42 años de labor docente en la ENAH. En aquella ocasión, colegas y alumnos le rindieron un homenaje por más de medio siglo de actividad académica y destacaron precisamente la enorme influencia que había ejercido sobre generaciones de estudiantes e investigadores.

Una académica que nunca dejó de cuestionar
Una de las particularidades de Haidar fue su resistencia a permanecer dentro de una sola disciplina. Su trabajo atravesó la antropología, la lingüística, la literatura, la semiótica, las ciencias políticas y la filosofía.
Fue una de las primeras investigadoras en introducir en México los estudios de Iuri Lotman y la semiótica de la cultura desde la década de 1980. Con el paso de los años desarrolló un modelo transdisciplinario para estudiar el discurso y los procesos culturales desde la epistemología de la complejidad.
Su producción académica abordó asuntos como el poder, la ideología, la argumentación, las emociones, la cultura, la guerra, la memoria y las formas mediante las cuales el lenguaje participa en la construcción de la realidad.
En uno de sus trabajos publicados por la revista Dimensión Antropológica, del INAH, analizó precisamente la relación entre discurso, poder e ideología, planteando que estos elementos podían estudiarse de manera articulada desde una perspectiva interdisciplinaria.
También dedicó parte de su investigación a uno de los episodios más importantes de la vida universitaria mexicana: el conflicto entre el Consejo Estudiantil Universitario y la Rectoría de la UNAM en 1987. Su estudio se concentró en la argumentación, la refutación y la dimensión emocional que acompañó aquel debate.
Entre sus libros destacan Discurso sindical y procesos de fetichización, El Estructuralismo. Lévi-Strauss y la fascinación de la razón, El Debate CEU-Rectoría. Torbellino Pasional de los Argumentos y Fronteras Semióticas de la Emoción. Los procesos del sentido en las culturas.
La maestra de generaciones
Pero quizá uno de los mayores legados de Haidar no se encuentre únicamente en sus libros y artículos, sino en las generaciones de estudiantes que pasaron por sus clases.
El homenaje que recibió en la ENAH en 2023 permitió conocer la dimensión humana de esa relación. El INAH consignó entonces que alumnos y colegas la describieron como una persona “desubicada”, no como una crítica negativa, sino para destacar que su pensamiento nunca permanecía inmóvil y que constantemente buscaba nuevos caminos.
Esa imagen ayuda a explicar por qué su influencia rebasó los límites de una especialidad. Haidar no sólo enseñaba teorías; impulsaba a sus estudiantes a cuestionar los límites de las disciplinas y a mirar los fenómenos sociales desde distintos ángulos.
Su trabajo académico también tuvo una dimensión internacional. Participó en congresos, seminarios y encuentros en distintos países y formó parte de asociaciones vinculadas con el análisis del discurso y la semiótica. Su producción fue publicada y estudiada en América Latina, Europa y otros espacios académicos.

Un reconocimiento que llegó poco antes de su partida
El 25 de mayo de 2026, la Universidad Veracruzana le entregó la Medalla al Mérito Universidad Veracruzana, junto con Sara Poot Herrera y Baldomero Escribano Nieves.
La institución destacó las aportaciones de Haidar al pensamiento crítico, la cultura y las humanidades, mientras que el rector Martín Aguilar Sánchez subrayó que las trayectorias reconocidas habían contribuido a fortalecer el pensamiento crítico, la memoria cultural y formas más humanas de convivencia.
Durante aquella ceremonia, Haidar habló de la importancia de la educación y de la necesidad de fortalecer la ética y la solidaridad frente a las crisis contemporáneas. La Universidad Veracruzana registró también una de sus últimas actividades públicas de gran relevancia, apenas unas semanas antes de conocerse su fallecimiento.
El contraste resulta especialmente conmovedor: mientras la comunidad académica reconocía su trayectoria y celebraba su contribución a varias generaciones, pocos meses después sus alumnos, colegas y amigos enfrentan su ausencia.
Una despedida que deja huella
En las horas posteriores a su muerte comenzaron a multiplicarse las expresiones de cariño y reconocimiento entre integrantes de las comunidades académicas que tuvieron contacto con ella.
Sin embargo, es importante hacer una precisión periodística: hasta el momento, las búsquedas en fuentes abiertas y medios indexados no permiten verificar de manera independiente una recopilación suficientemente amplia de mensajes individuales publicados en redes sociales por alumnos y amistades tras su fallecimiento. Por ello, no sería responsable atribuir frases concretas a personas identificables sin contar con las publicaciones originales o con una fuente verificable.
Lo que sí está documentado es el reconocimiento colectivo que sus estudiantes y colegas le expresaron públicamente durante el homenaje de 2023. Aquella ceremonia constituye hoy uno de los testimonios más claros sobre la relación que Haidar construyó con quienes aprendieron de ella: una profesora que durante décadas hizo de la enseñanza una forma de investigación y de la investigación una forma de diálogo.
También está documentado que, hasta este mismo año, continuaba siendo una figura activa y reconocida en el ámbito académico. La Organización Iberoamericana de Retórica difundió en junio de 2026 el reconocimiento que recibió de la Universidad Veracruzana y destacó su contribución al pensamiento crítico.

Su legado permanece
Julieta Haidar deja una obra extensa, pero sobre todo una manera de mirar el mundo.
Su propuesta intelectual partía de una idea poderosa: los fenómenos humanos no pueden comprenderse desde una sola ventana. El lenguaje, la cultura, las emociones, la política, la memoria y las relaciones de poder se cruzan constantemente, y esa complejidad exige nuevas herramientas para interpretar la realidad.
En 2024 publicó un trabajo dedicado precisamente al campo del análisis del discurso desde la complejidad y la transdisciplinariedad, donde continuó desarrollando las categorías y perspectivas que había construido durante décadas.
Por eso, su muerte no significa el final de su presencia en las aulas. Su pensamiento permanece en sus libros, artículos, investigaciones, seminarios y, especialmente, en quienes aprendieron con ella a preguntar antes de aceptar respuestas fáciles.
Julieta Haidar llegó a México desde Brasil y aquí construyó una vida académica que terminó por convertirse en parte de la historia intelectual de la ENAH. Durante más de cuatro décadas enseñó, investigó, discutió y formó estudiantes.
Hoy, la comunidad antropológica, humanística y universitaria despide a una mujer que hizo del conocimiento una búsqueda permanente.
Se va la maestra, pero permanece la pregunta.
Y quizá ésa sea la forma más profunda de honrar a una académica que dedicó su vida a enseñar que pensar también significa atreverse a mirar más allá de las fronteras.
Hasta las estrellas, Julieta.

