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03.11.2026., Ciudad de México. A 20 años de una de las elecciones presidenciales más controvertidas de la historia reciente de México, el expresidente Vicente Fox Quesada reavivó la polémica al reconocer públicamente que intervino para conseguir el triunfo de Felipe Calderón Hinojosa en los comicios de 2006, con el propósito de evitar que la Presidencia de la República saliera de las manos del Partido Acción Nacional (PAN).
“Gana Calderón, o lo puedo decir aquí, hice que ganara Calderón, aunque no es muy democrático decir eso”, declaró el exmandatario durante una entrevista con el periodista español Juan Luis Cebrián, difundida por el medio The Objective, en la que recordó las circunstancias de la sucesión presidencial al concluir su gobierno.
Fox explicó que su intención era garantizar que otro panista ocupara la Presidencia después de su administración, iniciada en diciembre de 2000. Incluso reconoció que había asumido como una decisión personal que el poder debía permanecer en manos de su partido, sin considerar la posibilidad de una alternancia política.
“Yo me dije a mí mismo que la sucesión en el país debiera de quedar en las mismas manos de mi partido político. Llegué a decir públicamente que yo no entregaría el poder, salvo a un presidente electo del PAN”, relató.
El expresidente fue más allá al recordar que, si el resultado electoral hubiera favorecido a Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Por el Bien de Todos, no le habría entregado la banda presidencial.
“Si me hubiera tocado uno de otro partido, Andrés Manuel López Obrador, no le hubiera entregado la banda presidencial”, sostuvo.
Uno de los aspectos que más controversia generó fue la manera en que Fox justificó su intervención. Durante la conversación comparó la sucesión presidencial con la continuidad de una empresa y explicó que, desde su perspectiva empresarial, quien dirige un negocio debe decidir en manos de quién dejará su administración.
“¿A quién le voy a dejar las riendas, el manejo, la gerencia del negocio?”, recordó que se preguntó antes de concluir su mandato.
A partir de esa lógica, relató que se convenció de que debía trabajar para asegurar la permanencia del PAN en el gobierno. Su declaración abrió nuevamente el debate sobre la utilización del poder presidencial para favorecer a un candidato y las obligaciones de imparcialidad que corresponden al titular del Ejecutivo durante una contienda electoral.
Una elección marcada por la confrontación
Las declaraciones adquieren especial relevancia porque la elección presidencial del 2 de julio de 2006 terminó con una diferencia mínima entre Felipe Calderón y López Obrador, en medio de acusaciones de intervención gubernamental, cuestionamientos sobre la equidad de la contienda y denuncias de irregularidades.
El cómputo oficial otorgó a Calderón 15 millones 284 mil 858 votos, frente a los 14 millones 756 mil 350 sufragios obtenidos por López Obrador. La diferencia fue de aproximadamente 0.56 por ciento de la votación.
El entonces candidato de la coalición Por el Bien de Todos desconoció el resultado, denunció irregularidades y exigió un recuento amplio de los sufragios bajo la consigna de «voto por voto, casilla por casilla».
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación realizó un recuento parcial, resolvió las impugnaciones y el 5 de septiembre de 2006 declaró válida la elección y presidente electo a Calderón para el periodo 2006-2012.
La intervención de Fox durante aquella campaña también fue motivo de controversia. Antes de la jornada electoral, el entonces presidente había realizado declaraciones públicas contra López Obrador y defendido la continuidad del proyecto político panista.
Sheinbaum califica de grave la declaración
La presidenta Claudia Sheinbaum reaccionó este martes a las palabras de Fox durante su conferencia matutina, donde se reprodujo el fragmento de la entrevista.
La mandataria consideró que el reconocimiento del expresidente confirma los señalamientos históricos de López Obrador sobre la intervención del gobierno federal en la contienda de 2006.
«Es muy grave. Hoy Fox afirma dos cosas terribles: uno, que participó en la elección de 2006 y dos, que gobernar a México es como gobernar una empresa y que es un negocio», expresó.
Sheinbaum recordó los antecedentes de aquella confrontación política, incluido el proceso de desafuero contra López Obrador cuando era jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal y la campaña electoral que enfrentó posteriormente.
La declaración del expresidente también volvió a colocar bajo discusión el papel que desempeñó el Ejecutivo federal en una elección cuya legitimidad fue cuestionada por millones de ciudadanos, aunque el resultado fue validado formalmente por la autoridad jurisdiccional electoral.
A dos décadas de aquellos acontecimientos, las palabras de Fox reabren una discusión fundamental sobre los límites del poder presidencial, la neutralidad de las instituciones y el derecho de los ciudadanos a decidir mediante el voto quién debe gobernar.
La controversia no se limita a la afirmación de que ayudó a ganar a Calderón: también alcanza la concepción de la Presidencia como una posición que, según sus propias palabras, debía heredarse a un integrante del mismo partido y no necesariamente entregarse a quien resultara favorecido por la voluntad electoral.
Fuentes: entrevista de Vicente Fox con Juan Luis Cebrián para The Objective;

