*UNICEF calcula más de 1.6 millones de niños víctimas en México. Foto UNICEF/UN0582690/Willocq
20.08.2025 La identificación de niñas, niños y adolescentes víctimas de explotación y abuso sexual registra un incremento en las investigaciones internacionales, una tendencia que la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL) atribuye tanto al fortalecimiento de las capacidades policiales como a la expansión de modalidades de explotación que utilizan herramientas digitales.
De acuerdo con los datos difundidos por INTERPOL, durante los primeros siete meses de 2026 fueron identificadas casi 5 mil 800 nuevas víctimas mediante la Base de Datos Internacional sobre Explotación Sexual de Niños, conocida como ICSE. La organización señala además que 2025 registró el mayor crecimiento anual en el número de víctimas identificadas desde que esta plataforma comenzó a funcionar en 2011.
La cifra no representa por sí misma un aumento equivalente en el número total de menores que sufren explotación sexual en el mundo. Se trata de víctimas que pudieron ser identificadas por las autoridades a partir de investigaciones y del análisis de material relacionado con abusos. INTERPOL advierte que el incremento refleja, en buena medida, una mayor capacidad para localizar a menores que antes permanecían sin identificar.
La ICSE constituye una de las principales herramientas de cooperación policial internacional para este propósito. Su funcionamiento permite a investigadores especializados comparar fotografías y videos, detectar coincidencias y establecer vínculos entre víctimas, posibles agresores y lugares relacionados con las investigaciones.
Actualmente, la base permite el intercambio de información entre especialistas de más de 72 países. INTERPOL señala que contiene alrededor de 6.2 millones de imágenes y videos y que, hasta ahora, ha contribuido a identificar a 59 mil 400 víctimas en todo el mundo.
El procedimiento parte de una premisa distinta a la de muchas investigaciones criminales convencionales. En lugar de comenzar necesariamente con la identidad de una víctima o con un lugar específico, los investigadores pueden comenzar con una imagen o un video y, a partir de los elementos visibles en el material, reconstruir pistas que conduzcan hasta el menor y el responsable.
La unidad especializada de INTERPOL analiza características digitales, visuales y de audio para encontrar coincidencias. Una fotografía aparentemente aislada puede relacionarse con otra investigación realizada en un país diferente, lo que permite establecer que se trata de la misma víctima, del mismo agresor o de un mismo lugar.
La organización explica que las imágenes y videos pueden ser obtenidos durante investigaciones sobre explotación infantil, mediante la supervisión de plataformas en línea o a partir del análisis forense de teléfonos, computadoras, discos y otros dispositivos incautados. Una vez que el material es localizado, los especialistas buscan identificar al menor para facilitar su localización y protección y avanzar contra quien produjo, distribuyó o utilizó el contenido.
Uno de los cambios que preocupa a las autoridades está relacionado con los casos en los que los propios menores son manipulados o presionados para generar material sexual que posteriormente es utilizado para continuar la explotación. Las víctimas pueden ser sometidas mediante engaños, amenazas, coerción o extorsión sexual.
En estas situaciones, una sola víctima puede aparecer en grandes cantidades de fotografías, videos u otros archivos digitales. La multiplicación del material genera más elementos que pueden ser detectados por investigadores, plataformas o unidades policiales y, al mismo tiempo, puede aportar nuevas pistas para establecer la identidad del menor.
La tecnología también ha modificado la forma en que los agresores establecen contacto con sus víctimas. Las investigaciones internacionales han documentado mecanismos de engaño y manipulación a través de internet, incluidos casos en los que los responsables se hacen pasar por otras personas para ganarse la confianza de los menores antes de ejercer presión o amenazas.
Uno de los casos investigados durante la Operación Eclipse, coordinada por INTERPOL en América, mostró precisamente el uso de tácticas de engaño, sextorsión y amenazas contra familiares para mantener el control sobre una víctima. La operación, desarrollada entre febrero de 2025 y enero de 2026, permitió identificar y rescatar a 65 menores y detener a 60 personas en nueve países de América Central, América del Norte y el Caribe.
Entre los países participantes estuvieron México, Belice, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. La investigación permitió también reabrir expedientes antiguos y establecer conexiones entre casos que habían permanecido sin resolución durante años.
En Panamá, por ejemplo, una víctima permaneció sin identificar durante más de una década dentro de la base de datos de INTERPOL. El avance se produjo después de que especialistas de América Latina y el Caribe analizaran el material y encontraran elementos que permitieron establecer su identidad. La investigación condujo además a la localización de otra víctima.
En Costa Rica, una unidad especializada revisó material que había permanecido durante años en la base de datos. Los investigadores determinaron la identidad de una víctima menor de edad y establecieron que el presunto agresor había utilizado inicialmente una identidad falsa en internet. Posteriormente recurrió a técnicas de manipulación, sextorsión y amenazas para mantener el control sobre la víctima.
La investigación también puso de manifiesto que los responsables de estos delitos no responden a un único perfil. En la Operación Eclipse aparecieron personas con diferentes vínculos con las víctimas, incluidos familiares, amigos, vecinos, educadores, agresores contactados en línea y personas que viajaban entre países.
La dimensión internacional del problema obliga a las policías a mantener mecanismos permanentes de intercambio de información. Un archivo localizado en un teléfono en un país puede estar relacionado con una víctima que vive en otro territorio y con un agresor ubicado a miles de kilómetros. Sin cooperación entre autoridades, esas conexiones pueden permanecer ocultas.
El crecimiento de las identificaciones también está relacionado con la creación de unidades nacionales especializadas y con el establecimiento de grupos de trabajo dedicados específicamente a localizar víctimas. INTERPOL ha señalado que su unidad de delitos contra menores asesora a los países miembros en la creación de equipos especializados y proporciona capacitación para mejorar sus capacidades de investigación.
Los resultados de estas investigaciones muestran que la identificación no constituye el punto final. Cuando una víctima es localizada, las autoridades deben establecer medidas de protección, atención y seguimiento, mientras la información obtenida puede servir para determinar quién produjo el material, quién lo almacenó, quién lo distribuyó y si existen otras víctimas relacionadas.
La experiencia de la Operación Eclipse también mostró la utilidad de revisar investigaciones antiguas. Durante ese operativo se volvieron a evaluar 57 notificaciones relacionadas con personas que se creía que podían encontrarse en alguno de los países participantes. Hasta marzo de 2026, 12 de esas personas habían sido localizadas y detenidas, mientras continuaban las acciones para encontrar al resto y gestionar posibles procesos de extradición.
INTERPOL considera que la identificación de víctimas requiere combinar tecnología, experiencia policial y cooperación internacional. La ICSE permite comparar grandes cantidades de información y evitar que diferentes cuerpos policiales trabajen por separado sobre el mismo material.
La base también contribuye a impedir la duplicación de esfuerzos. Cuando los especialistas determinan que una imagen o una serie de archivos ya fue examinada en otra investigación, pueden concentrarse en las pistas que todavía no han sido resueltas. De esta manera, una evidencia digital puede adquirir valor para investigaciones desarrolladas en varios países.
Los antecedentes de la base permiten dimensionar la evolución del trabajo de identificación. En un estudio elaborado por INTERPOL y ECPAT International se analizaron millones de archivos y se identificaron patrones relacionados con la edad y las características de las víctimas. Entre los hallazgos publicados se estableció que más de 60 por ciento de las víctimas no identificadas analizadas eran menores que aún no habían llegado a la pubertad, incluidos bebés y niños pequeños.
La misma investigación encontró que 65 por ciento de las víctimas no identificadas analizadas eran niñas y que 92 por ciento de los agresores visibles en las imágenes eran hombres. INTERPOL ha advertido, sin embargo, que la explotación sexual infantil afecta tanto a niñas como a niños y que las estrategias de prevención e investigación deben contemplar a ambos grupos.
La alerta actual se produce mientras las autoridades enfrentan una transformación en la forma de producción y circulación del material de abuso sexual infantil. El volumen de archivos digitales puede crecer rápidamente cuando los menores son obligados o manipulados para generar contenido, mientras las plataformas y los dispositivos electrónicos se convierten en fuentes relevantes para las investigaciones.
Para INTERPOL, la respuesta se concentra en tres objetivos vinculados entre sí: localizar y proteger a las víctimas, impedir que el material de abuso continúe circulando y establecer la identidad de los responsables.
El aumento de casi 5 mil 800 víctimas identificadas durante los primeros siete meses de 2026 representa, en este contexto, tanto la dimensión del desafío como el resultado de una mayor capacidad de las autoridades para encontrar a menores que anteriormente permanecían sin identificar. La organización mantiene la cooperación entre policías nacionales como uno de los principales mecanismos para seguir rastreando las evidencias digitales y convertirlas en investigaciones que permitan proteger a las víctimas y llevar a los responsables ante la justicia.

