*La tragedia ocurrió en el monte Dukono, en la isla de Halmahera, Indonesia,
*Las autoridades investigan una posible negligencia de guías al omitir el riesgo pese a señales .
19.10.2026.- Indonesia.- La muerte de tres excursionistas durante la erupción del volcán Dukono, en Indonesia, abrió una investigación por presunta negligencia contra quienes organizaron la expedición. Las autoridades indonesias indagan por qué el grupo llegó hasta una zona peligrosa pese a las advertencias sobre el incremento de la actividad volcánica y las restricciones para ascender a la montaña.
La tragedia ocurrió la mañana del 8 de mayo de 2026, cuando el Dukono, situado en la isla de Halmahera, provincia de Maluku Septentrional, entró en erupción y lanzó una columna de ceniza de aproximadamente 10 kilómetros de altura. La explosión sorprendió a un grupo de alrededor de 20 excursionistas que se encontraba en las inmediaciones del cráter.
Entre las víctimas estaban los singapurenses Timothy Heng y Shahin Muhrez Abdul Hamid, así como la indonesia Angel Krishela Pradita. Otras personas fueron evacuadas y algunas recibieron atención médica por lesiones.
La emergencia se complicó debido a que el volcán continuó expulsando material y las condiciones de seguridad impidieron que los equipos de rescate accedieran de inmediato a todos los puntos donde se encontraban los excursionistas. Las labores de búsqueda y recuperación de los cuerpos requirieron la intervención de equipos de emergencia, policías y militares.
La investigación se concentró en la actuación de los guías y los responsables de organizar el recorrido. El 11 de mayo, la Policía informó que había interrogado a seis personas, entre guías y porteadores, para esclarecer por qué permitieron que el grupo ingresara en una zona de riesgo.
El 20 de mayo, las autoridades dieron un paso más al identificar como sospechoso al guía Reza Selang, después de revisar los elementos reunidos durante la investigación. Los agentes señalaron que existían indicios suficientes para continuar el procedimiento por una posible conducta negligente que habría puesto en peligro la vida de los excursionistas.
La legislación indonesia contempla sanciones por negligencia que provoque lesiones o muertes. Sin embargo, la determinación de responsabilidades depende de las pruebas y del desarrollo del proceso judicial.
Uno de los puntos centrales de la investigación es la información que recibieron los responsables de la expedición antes de iniciar el ascenso. Las autoridades de vulcanología habían recomendado evitar cualquier actividad dentro de un radio de cuatro kilómetros del cráter, ante el peligro de expulsión de rocas, ceniza y otros materiales volcánicos.
Además, la montaña estaba sujeta a restricciones para los ascensos desde abril, después de que los especialistas detectaran un aumento de la actividad. La prohibición temporal fue anunciada el 17 de abril de 2026, semanas antes de la tragedia.
El propio guía investigado sostuvo que no había recibido información sobre la prohibición de escalar el volcán. En declaraciones recogidas por medios de Singapur, afirmó que había consultado a un guía de la localidad antes de la expedición y que le dijeron que no se habían registrado manifestaciones recientes de actividad.
También relató que, cuando se aproximaban a la cumbre, advirtió a los excursionistas que no permanecieran demasiado tiempo y que descendieran después de tomar fotografías. No obstante, estas explicaciones deberán contrastarse con las comunicaciones oficiales, los avisos difundidos y los testimonios de los sobrevivientes.
Otros excursionistas que se encontraban en la montaña describieron movimientos sísmicos y temblores profundos antes de la erupción. Uno de los guías que acompañaba a otro grupo decidió retirarse con sus clientes al percibir esas señales, mientras otras personas permanecieron cerca de la cumbre.
Estos testimonios son relevantes para determinar qué indicios estaban disponibles antes del estallido y si quienes dirigían la expedición actuaron oportunamente para proteger a sus acompañantes. La investigación también debe establecer si los guías conocían las restricciones y si existieron fallas en la comunicación de las alertas a los operadores turísticos.
El Dukono es uno de los volcanes más activos de Indonesia y registra episodios eruptivos frecuentes. Su actividad constituye un atractivo para visitantes que buscan observar de cerca las emisiones volcánicas, pero también representa un riesgo grave cuando se realizan recorridos dentro de las zonas de exclusión.
La tragedia reabrió el debate sobre la responsabilidad de las empresas turísticas, los guías locales y las autoridades encargadas de hacer cumplir las restricciones de acceso. La difusión de imágenes espectaculares en redes sociales y la popularidad de las expediciones a volcanes activos pueden incentivar recorridos que exponen a los visitantes a peligros difíciles de controlar.
El caso de Dukono plantea una pregunta decisiva: si las advertencias estaban disponibles, ¿por qué la expedición continuó hacia una zona de alto riesgo? La respuesta dependerá de esclarecer qué información recibió cada responsable, cuáles fueron las decisiones tomadas antes de la erupción y si existieron omisiones que pudieron contribuir a la muerte de los tres excursionistas.
Por ahora, las autoridades investigan las posibles responsabilidades penales.

