Irán advierte que una nueva guerra con Estados Unidos podría extenderse a Europa y pone en la mira bases militares

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02.11.2026.Iran. La posibilidad de una nueva escalada militar entre Irán y Estados Unidos comienza a proyectar sus consecuencias más allá de Medio Oriente. El diputado iraní y exministro de Relaciones Exteriores, Manouchehr Mottaki, advirtió que, si el presidente estadounidense Donald Trump ordena nuevos ataques contra territorio iraní, la respuesta de Teherán podría alcanzar instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Europa.

En declaraciones difundidas por medios iraníes y retomadas este 2 de noviembre por el diario británico The Times, Mottaki señaló directamente al Reino Unido, Alemania, Italia y Portugal por permitir que Estados Unidos utilice instalaciones militares en sus territorios para operaciones relacionadas con el conflicto contra Irán.

“Inglaterra, Italia, Portugal, Alemania y otros países ayudaron a EE.UU. en sus ataques contra Irán”

“Nuestros misiles pueden alcanzar Europa”

“Tenemos la legitimidad para lanzar ataques preventivos”.

El legislador sostuvo que esos países no pueden considerarse ajenos a una eventual confrontación si sus instalaciones sirven de apoyo a las acciones militares estadounidenses. Desde su perspectiva, permitir el uso de esas bases los convierte en participantes y socios de Washington en la guerra.

Mottaki advirtió que el siguiente enfrentamiento no necesariamente quedaría limitado al territorio iraní o a los países de Medio Oriente. “Si comienza otra guerra contra Irán, se extenderá a Europa”, fue el mensaje atribuido al exjefe de la diplomacia iraní por medios internacionales.

La advertencia se produce después de que el líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, ordenara a las fuerzas armadas prepararse para responder de manera inmediata a cualquier nueva agresión, sin restricciones geográficas. Esta instrucción ha alimentado las especulaciones sobre una posible ampliación de los objetivos militares de Teherán.

La amenaza también coloca en una situación delicada a los gobiernos europeos, particularmente porque la presencia de instalaciones estadounidenses en sus territorios responde a acuerdos de cooperación militar que no necesariamente autorizan cualquier operación ofensiva.

En Portugal, por ejemplo, el gobierno de Luís Montenegro defendió en octubre la autorización de vuelos militares estadounidenses a través de la base aérea de Lajes, en las Azores, bajo el argumento de que se trataba de operaciones sujetas a condiciones legales y de carácter defensivo. La autorización generó cuestionamientos políticos y una investigación judicial.

Italia también ha establecido diferencias entre el apoyo logístico y técnico a las fuerzas estadounidenses y la participación directa en operaciones de combate contra Irán. Su gobierno ha rechazado que las autorizaciones concedidas equivalgan a permitir ataques desde territorio italiano.

El señalamiento iraní, por tanto, no significa que los cuatro gobiernos hayan reconocido participar directamente en bombardeos contra Irán, sino que Teherán considera que el apoyo militar y logístico a Washington puede convertir sus instalaciones en objetivos de represalia.

El alcance real de una eventual respuesta constituye otro elemento de preocupación. Especialistas occidentales en defensa advierten que las capacidades actuales de los misiles iraníes presentan limitaciones para alcanzar buena parte de Europa occidental.

Durante años, Irán mantuvo públicamente una restricción de aproximadamente dos mil kilómetros para el alcance de sus misiles. Sin embargo, especialistas citados por Radio Free Europe/Radio Liberty señalan que algunas plataformas podrían alcanzar distancias superiores mediante modificaciones en el peso de sus ojivas.

El analista militar Jeremy Binnie ha señalado que el alcance de determinados proyectiles puede ampliarse reduciendo el peso de la carga transportada. No obstante, llegar a objetivos en Europa occidental supondría dificultades técnicas y operativas adicionales.

Ante esas limitaciones, los riesgos no se reducen necesariamente a un ataque convencional con misiles. Las evaluaciones de seguridad occidentales contemplan otros escenarios, entre ellos operaciones cibernéticas, sabotajes, acciones mediante grupos intermediarios y ataques contra infraestructura estratégica.

The Times también reportó preocupaciones sobre posibles agresiones contra instalaciones energéticas y cables submarinos de comunicaciones, cuya interrupción podría afectar servicios esenciales y conexiones internacionales.

Este escenario adquiere mayor relevancia por los antecedentes de tensiones entre Irán y países occidentales. Las agencias de inteligencia europeas han advertido recientemente sobre actividades atribuidas a redes vinculadas con Teherán, incluidos presuntos actos de espionaje, sabotaje y operaciones cibernéticas. Irán ha rechazado acusaciones de este tipo.

La advertencia de Mottaki ocurre mientras Washington mantiene abierta la posibilidad de reanudar sus operaciones militares y Donald Trump ha endurecido sus declaraciones contra el gobierno iraní. Al mismo tiempo, continúan los esfuerzos diplomáticos de países como Qatar, Turquía y Pakistán para reactivar las negociaciones y evitar una nueva fase de enfrentamientos.

La preocupación central es que una decisión militar de Washington pueda desencadenar una respuesta que involucre a países que hasta ahora han intentado mantener una distancia política respecto de la guerra.

Aunque la capacidad iraní para atacar directamente objetivos en buena parte de Europa sigue siendo objeto de debate entre especialistas, la advertencia introduce un elemento adicional de tensión: las instalaciones estadounidenses en territorio europeo podrían dejar de ser consideradas únicamente como puntos de apoyo logístico y convertirse, desde la perspectiva de Teherán, en objetivos militares.