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02.11.2026.- A horas de las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos, Donald Trump endureció su discurso frente a la posibilidad de que los republicanos pierdan el control del Congreso y advirtió que, si los demócratas consiguen la mayoría en alguna de las dos cámaras, utilizará su facultad presidencial para bloquear las iniciativas legislativas de sus adversarios.
En una entrevista con Miranda Devine para el podcast Pod Force One, del diario The New York Post, el mandatario estadounidense anticipó que adoptaría una estrategia de confrontación legislativa y se autodenominó “Mr. Veto” (señor veto), al asegurar que rechazaría los proyectos de ley enviados por un Congreso controlado por la oposición.
“Si no ganamos, vetaría todo. Estaré vetando, vetando”, expresó Trump, quien manifestó confianza en que su partido conservará las mayorías, pero dejó claro que tiene preparada una estrategia para enfrentar un eventual triunfo demócrata en los comicios del martes 3 de noviembre.
El presidente explicó que su intención sería rechazar reiteradamente las propuestas legislativas de los demócratas hasta obligarlos a buscar acuerdos con la Casa Blanca. Según su planteamiento, después de uno o dos meses de recibir negativas, sus adversarios terminarían acercándose para negociar.
“Les estarán enviando cosas, las vetas. Y eventualmente, después de uno o dos meses de que todo sea vetado, se acercarán y llegarán a un acuerdo”, sostuvo durante la conversación.
La declaración anticipa un posible periodo de enfrentamiento entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo estadounidense, en caso de que los resultados electorales modifiquen el equilibrio de fuerzas en Washington.
La advertencia se produjo mientras Trump intensificaba sus últimos esfuerzos para movilizar el voto republicano. Durante el fin de semana participó en actos de campaña en estados donde se disputan escaños importantes y mantuvo una intensa actividad política para evitar que los demócratas recuperen el control del Congreso.
Su último mensaje público programado antes de la apertura de las urnas lo pronunció este lunes en Washington, en un acto relacionado con las obras de remodelación de la Reflecting Pool, junto al Monumento a Lincoln. Sin embargo, en lugar de concentrar su intervención en las elecciones, dedicó buena parte de su discurso a hablar de los proyectos de construcción en la capital estadounidense y defendió su gestión económica, pese a que el encarecimiento del costo de vida figura entre las principales preocupaciones de los votantes.
También volvió a presentar a los demócratas como una amenaza para el país y reconoció que las elecciones intermedias suelen representar dificultades para el partido del presidente en funciones.
La disputa electoral tiene especial importancia porque están en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 lugares del Senado. Una modificación de las mayorías podría alterar sustancialmente la capacidad de Trump para impulsar su agenda durante los dos años restantes de su mandato.
Los demócratas han centrado buena parte de su campaña en el costo de los alimentos, la situación económica y las consecuencias de la guerra con Irán, mientras los republicanos han defendido las políticas de Trump en materia fiscal, migratoria y de seguridad fronteriza.
De acuerdo con información de The Associated Press, más de 57 millones de personas ya habían votado anticipadamente en 47 estados y Washington D. C., una cifra superior a los sufragios anticipados registrados en 2022.
El funcionamiento del veto presidencial
La amenaza de Trump tiene un fundamento constitucional, pero también implica un mecanismo de confrontación que puede dificultar la aprobación de nuevas leyes.
En Estados Unidos, el presidente tiene la facultad de vetar los proyectos legislativos aprobados por el Congreso antes de que entren en vigor. Cuando ejerce ese poder, devuelve la iniciativa a la cámara donde se originó y expone sus objeciones.
Sin embargo, el veto no necesariamente representa el final del proceso legislativo. La Constitución estadounidense establece que la Cámara de Representantes y el Senado pueden anularlo si reúnen una mayoría de dos tercios de los votos en cada una de ellas.
Esto significa que, aunque los republicanos pierdan el control legislativo, Trump conservaría la posibilidad de frenar iniciativas demócratas, mientras que la oposición necesitaría construir mayorías extraordinarias para superar sus negativas.
El mandatario ya ha utilizado esa facultad en dos ocasiones durante su segundo periodo presidencial. En su primer mandato, entre 2017 y 2021, vetó diez proyectos de ley y el Congreso consiguió anular uno.
El antecedente político tampoco es menor. Durante los dos últimos años de su primera administración, Trump tuvo que gobernar con una Cámara de Representantes controlada por los demócratas, situación que limitó su margen de maniobra legislativa y abrió una etapa de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Congreso.
Ahora, el presidente plantea recurrir nuevamente a esa herramienta, pero con una advertencia más explícita: no permitir que las propuestas de sus adversarios prosperen y utilizar los rechazos como instrumento de presión para forzar negociaciones.
La elección del 3 de noviembre definirá si Trump conserva el respaldo legislativo que ha acompañado buena parte de su segundo mandato o si deberá enfrentar a una oposición con capacidad para controlar una o ambas cámaras.
En ese escenario, su promesa de convertirse en “Mr. Veto” anticipa que una eventual victoria demócrata no significaría necesariamente una relación de cooperación con la Casa Blanca, sino la posibilidad de un nuevo periodo de bloqueo político en Estados Unidos.

