*Y reabrir el Estrecho de Ormuz.
03.05.2026.- Irán entregó a Estados Unidos, a través de mediadores paquistaníes, una propuesta formal de paz de 14 puntos destinada a poner fin a la guerra iniciada tras los ataques estadounidenses e israelíes del 28 de febrero, en un intento por estabilizar la región y reducir el impacto global sobre los mercados energéticos.
El plan iraní plantea resolver el conflicto en un plazo de 30 días, en lugar del alto el fuego de dos meses impulsado previamente por Washington. El viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, advirtió que “la pelota está en la cancha de Estados Unidos” tras presentar un plan de paz, señalando que Irán está listo para negociar o seguir en conflicto.
Entre sus principales exigencias se encuentran garantías contra futuros ataques militares por parte de Estados Unidos o Israel, el retiro de fuerzas estadounidenses de áreas cercanas a Irán, el levantamiento del bloqueo naval, la liberación de activos iraníes congelados, el pago de reparaciones de guerra y el levantamiento de sanciones económicas.
La propuesta también incluye la reapertura del Estrecho de Ormuz, corredor por el que transita aproximadamente una quinta parte del suministro energético mundial, aunque bajo un nuevo mecanismo de administración regional impulsado por Teherán.
Además, Irán propone separar inicialmente la reapertura marítima de futuras negociaciones nucleares, que abordarían límites al enriquecimiento de uranio a cambio de alivio sancionatorio y reconocimiento de su derecho a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos.
Estados Unidos había presentado previamente su propio esquema de 15 puntos, que exigía el desmantelamiento del programa nuclear iraní, restricciones misilísticas y libre navegación total en Ormuz.
Sin embargo, el presidente Donald Trump expresó escepticismo frente a la nueva propuesta iraní, al considerar que sus términos actuales no cumplen con las condiciones de seguridad exigidas por Washington.
La iniciativa iraní refleja un intento por combinar desescalada militar inmediata con negociaciones políticas de mayor alcance, mientras persisten profundas diferencias sobre seguridad regional, sanciones y el futuro del programa nuclear de Teherán. Su aceptación o rechazo podría definir el rumbo de la estabilidad en Medio Oriente en las próximas semanas. (












