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29.06.2026 Ciudad de México.- Lo que comenzó como una exigencia de derecho de réplica terminó convirtiéndose en uno de los momentos de mayor agresión a un periodista registrados en un noticiario de radio en los últimos años, cuando alguien pide la palabra frente a señalamiento de un comunicador que en Radio Formula usualmente se les concede .
Israel Vallarta Cisneros se presentó este lunes en el estudio de Ciro Gómez Leyva, en Radio Fórmula, con una actitud agresiva para confrontar en vivo al periodista, advertir que emprenderá acciones legales en su contra, llamarlo asno al leer una fábula y reclamar que durante dos décadas fue presentado como secuestrador sin haber recibido una sentencia condenatoria en su noticiario.
Vallarta expresó su postura en medio de un intercambio -con respeto- hasta que dijo que había sido forzado a acudir al espacio radiofónico. Ciro Gomez Leyva le confrontó que él mismo había pedido estar en el programa, lo que negó Israel Vallarta.
La confrontación subió de tono cuando personas que acompañaban a Vallarta lanzaron billetes sobre la mesa del estudio al dar por terminada la entrevista Israel Vallarta, una acción que fue interpretada por el conductor y por numerosos usuarios en redes sociales como un acto de provocación y estigmatización hacia el periodista, quien sobrevivió a un atentado armado en diciembre de 2022 y permanece bajo un esquema de protección.
Vallarta llegó a las instalaciones de Grupo Fórmula bajo la exigencia del derecho de réplica luego de que Ciro Gómez Leyva reiterara en días recientes que, aunque respeta la resolución judicial que absolvió al excusado, mantiene la convicción de que éste formó parte de la organización criminal conocida como Los Zodiaco, señalada por diversos secuestros ocurridos durante la primera década de este siglo y en donde sus víctimas identificaron plenamente a Vallarta y sus socio criminales como los presuntos secuestradores del lo cual fue exonerado.
Durante la transmisión, el ex acusado de secuestro insistió: “Siempre fui inocente” y sostuvo que su permanencia durante casi veinte años en prisión fue consecuencia de un proceso plagado de irregularidades.
Vallarta acusó además al periodista de haber contribuido a construir una imagen pública de culpabilidad antes de que existiera una sentencia firme y dejó entrever que analiza demandarlo por daño moral.
Advirtió que las acusaciones tienen implicaciones jurídica durante el intercambio de argumentos, al tiempo que exigió que, si existen pruebas en su contra, sean presentadas ante las autoridades ministeriales y no únicamente en los medios de comunicación. Una mujer que se presentó como activista y esposa de Vallarta reiteró en los micrófonos que las pruebas deberán presentarlas ante las autoridades ministeriales.
Lejos de modificar su postura, Gómez Leyva respondió que respetaba plenamente la resolución judicial, pero dejó claro que ello no cambiaba su valoración periodística del caso y presentó los argumentos que tenía para responder a lo expuesto por Vallarta.
“Respeto la decisión de los jueces, pero sigo pensando lo mismo”, sostuvo el comunicador, quien recordó que diversas víctimas de secuestro identificaron a Vallarta como integrante de la banda de Los Zodiaco y que esa convicción permanece intacta pese a la absolución de una jueza vinculada con el oficialismo.
El periodista incluso señaló que, si Vallarta considera que existe un agravio, está en su derecho de acudir ante los tribunales, donde ambos podrán defender sus respectivas posiciones.
Uno de los momentos que mayor polémica generó ocurrió cuando personas que acompañaba a Vallarta arrojaron billetes durante la transmisión en vivo. La escena sorprendió al propio conductor y a su equipo de producción, provocando críticas en redes sociales por considerar que la visita, lejos de limitarse a un derecho de réplica, derivó en un acto de presión contra un periodista en el ejercicio de su labor informativa intentando intimidarle con una demanda y con la incursion de la señora que insistió en que el comunicador no tiene la verdad y que hace lo posible para que no se conozca la verdad, lo que hace daño al señor Vallarta y su familia.
La confrontación reavivó uno de los expedientes más controvertidos de la historia judicial reciente de México. Israel Vallarta fue detenido en diciembre de 2005 junto con Florence Cassez en un operativo cuya recreación televisiva fue posteriormente reconocida como un montaje organizado por autoridades federales de la entonces Agencia Federal de Investigación encabezada por Genaro García Luna para dar a conocer el hecho cono si lo hubieran capturado en tiempo real.
Ese montaje terminó por convertirse en uno de los mayores escándalos del sistema de justicia mexicano y llevó años después a la liberación de Florence Cassez por violaciones graves al debido proceso, sin definirse la situación de las víctimas quienes también la habían identificado.
Vallarta, sin embargo, permaneció encarcelado cerca de dos décadas sin recibir sentencia condenatoria hasta que una jueza federal en este sexenio dictó su absolución, resolución posteriormente confirmada por un tribunal colegiado.
La liberación del hombre acusado de secuestrado por su victimas y autoridades ministeriales, Israel Vallarta, ha dividido opiniones.
Mientras sus defensores sostienen que fue víctima de un proceso plagado de irregularidades y de una prisión preventiva excesiva, diversas víctimas de secuestro, antiguos investigadores y periodistas, entre ellos Ciro Gómez Leyva, sostienen que la absolución no modifica los señalamientos que durante años lo ubicaron como integrante de Los Zodiaco.
Incluso algunos críticos han cuestionado la resolución judicial al considerar que fue emitida por una jueza a la que identifican como cercana al proyecto político de la llamada Cuarta Transformación, una caracterización que forma parte del debate público y no de una determinación judicial.
El episodio también abrió una nueva discusión sobre los límites entre el derecho de réplica, la libertad de expresión y la libertad de prensa.
Organizaciones de periodistas recordaron que cualquier confrontación contra comunicadores debe desarrollarse sin actos que puedan interpretarse como presión o intimidación, especialmente tratándose de un periodista que fue blanco de un atentado con armas de fuego y cuya protección continúa siendo responsabilidad del Estado mexicano.
Lejos de cerrar un expediente que ha marcado durante veinte años la historia judicial del país, el encuentro entre Israel Vallarta y Ciro Gómez Leyva volvió a exhibir las profundas diferencias entre la verdad judicial, que concluyó con una absolución, y las convicciones que aún sostienen víctimas, investigadores y periodistas respecto de uno de los casos más polémicos del México contemporáneo.


