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28.07.2026.- Keiko Fujimori juró este 28 de julio como Presidenta Constitucional de Perú para el periodo 2026-2031, convirtiéndose en la primera mujer elegida por voto popular para encabezar el Poder Ejecutivo del país sudamericano. Su investidura representa el regreso del fujimorismo al gobierno, 26 años después del fin del mandato de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, y ocurre en un contexto de polarización política, crisis institucional y crecientes desafíos en materia de seguridad y economía.
La ceremonia de toma de protesta se realizó en la sede del Congreso de la República, en Lima, en el marco del 205 aniversario de la Independencia del Perú. Ante legisladores, autoridades nacionales y representantes de gobiernos extranjeros, la nueva mandataria prestó juramento y recibió la banda presidencial, con lo que inició oficialmente su administración.
Durante su mensaje a la nación, Fujimori aseguró que su gobierno buscará recuperar la estabilidad política, fortalecer las instituciones democráticas y atender las principales demandas de la ciudadanía, especialmente en materia de seguridad pública, crecimiento económico y generación de empleo.
“Juro por Dios y por la patria desempeñar fielmente el cargo de presidenta de la República del Perú”, expresó al asumir formalmente la jefatura del Estado.
En su primer discurso como presidenta, reconoció que recibe un país marcado por años de confrontación política y llamó a construir una nueva etapa de reconciliación nacional.
“Es momento de dejar atrás la confrontación permanente y trabajar unidos por el bienestar de todos los peruanos”, afirmó durante la sesión solemne del Congreso.
La nueva mandataria anunció que entre las prioridades de su administración estarán el combate al crimen organizado, el fortalecimiento de la Policía Nacional, el impulso a la inversión privada, la recuperación del crecimiento económico y el desarrollo de programas sociales dirigidos a los sectores más vulnerables.
Asimismo, prometió actuar con respeto al Estado de derecho y garantizar la independencia de los poderes públicos, al tiempo que ofreció un gobierno que escuche a todas las regiones del país.
La llegada de Keiko Fujimori a la Presidencia representa un hecho histórico desde la perspectiva de género, al convertirse en la primera mujer en alcanzar la Presidencia de Perú mediante una elección popular. Aunque Dina Boluarte también ejerció la Presidencia entre 2022 y 2026, lo hizo tras la destitución de Pedro Castillo en su calidad de vicepresidenta constitucional y no como resultado directo de una elección presidencial encabezada por ella.
Sin embargo, especialistas consideran que el significado de este momento trasciende el hecho de que una mujer llegue al máximo cargo del Estado. Diversas organizaciones de mujeres han señalado que el acceso femenino a los espacios de poder debe traducirse en políticas públicas orientadas a reducir las brechas de desigualdad, combatir la violencia de género y garantizar los derechos de las mujeres, especialmente de aquellas que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad.
Keiko Fujimori, de 51 años, llega al poder después de una larga trayectoria política. Es hija del expresidente Alberto Fujimori y asumió notoriedad pública en 1994, cuando, con apenas 19 años, ocupó el papel de primera dama tras el divorcio de sus padres. Posteriormente fue congresista y lideró el partido Fuerza Popular, con el que compitió en las elecciones presidenciales de 2011, 2016 y 2021, comicios en los que fue derrotada antes de obtener finalmente la victoria en 2026.
Su carrera política también ha estado marcada por investigaciones judiciales relacionadas con el caso Odebrecht y presunto lavado de activos. Aunque permaneció varios meses en prisión preventiva durante el desarrollo de esas investigaciones, siempre negó haber cometido delitos y sostuvo que los procesos tuvieron motivaciones políticas.
El nuevo gobierno inicia funciones en un momento complejo para Perú. En menos de una década, el país tuvo una sucesión de presidentes, procesos de vacancia, renuncias, protestas sociales y enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso que deterioraron la confianza ciudadana en las instituciones.
En el ámbito económico, Perú mantiene una de las economías más importantes de América del Sur gracias a su producción minera, especialmente de cobre, plata y zinc. No obstante, enfrenta desafíos relacionados con la desaceleración del crecimiento, la informalidad laboral y el incremento de la delincuencia organizada, temas que dominaron la campaña electoral.
La seguridad ciudadana será uno de los principales retos de la nueva administración. En los últimos años, el país ha registrado un aumento en delitos como extorsión, homicidios y crimen organizado, situación que llevó a varios gobiernos a decretar estados de emergencia en distintas regiones.
La comunidad internacional siguió de cerca la investidura de Fujimori, pues su triunfo consolida una tendencia de gobiernos de centroderecha y derecha en diversos países de América Latina. Analistas consideran que la relación con el Congreso, donde ninguna fuerza política cuenta con una mayoría suficiente, será determinante para la gobernabilidad durante los próximos cinco años.
Con la toma de protesta de Keiko Fujimori concluye un prolongado proceso electoral y comienza una nueva etapa para Perú. Su administración enfrentará el desafío de responder a las expectativas de millones de ciudadanos que demandan estabilidad política, crecimiento económico, seguridad y fortalecimiento de las instituciones democráticas, en un país que busca dejar atrás años de incertidumbre y confrontación.


