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28.10.2026.- La posible sucesión en Corea del Norte tiene un nombre que durante años ha aparecido en los análisis sobre el futuro del régimen: Kim Yo-jong, hermana del dirigente Kim Jong-un. Integrante de la familia que gobierna el país desde su fundación, ha ocupado cargos relevantes dentro del Partido del Trabajo de Corea, ha intervenido en asuntos diplomáticos y se ha convertido en una de las mujeres con mayor visibilidad política del sistema norcoreano.
Su posición, sin embargo, no significa que esté confirmada como sucesora. Los análisis sobre el futuro del poder también consideran a Kim Ju-ae, hija de Kim Jong-un, cuya presencia en actos militares y oficiales ha aumentado desde 2022. En septiembre de 2026, la agencia Associated Press informó que los servicios de inteligencia de Corea del Sur consideraban a la hija una posible heredera, aunque continuaban investigando aspectos de la familia del mandatario.
La diferencia entre ambas mujeres es importante: Kim Yo-jong es una dirigente adulta con experiencia política y cargos institucionales, mientras que Kim Ju-ae pertenece a una generación más joven y su futuro papel sigue sujeto a especulación. Si Kim Jong-un muriera o quedara incapacitado, la hermana podría ser considerada una figura de continuidad inmediata por algunos especialistas, pero no existe una designación oficial que garantice que heredaría el poder.
La trayectoria de Kim Yo-jong permite examinar una paradoja política: en un país donde la autoridad se ha transmitido entre hombres de una misma familia, una mujer ha conseguido una presencia sostenida en los círculos más altos del poder. Su ascenso no implica necesariamente una transformación de los derechos de las mujeres norcoreanas, pero sí plantea interrogantes sobre el género, la legitimidad dinástica y las reglas informales que determinan quién puede gobernar.
Una infancia dentro de la dinastía Kim
Kim Yo-jong nació el 26 de septiembre de 1987, según estimaciones ampliamente difundidas, aunque los datos biográficos de la familia gobernante norcoreana no siempre pueden verificarse de manera independiente. Es hija de Kim Jong-il, segundo dirigente del país, y de Ko Yong-hui. Su hermano Kim Jong-un asumió el poder en diciembre de 2011, tras la muerte de su padre.
Durante su adolescencia, Kim Yo-jong vivió en Suiza, donde estudió bajo una identidad que no revelaba públicamente su parentesco con la familia gobernante. También habría estudiado en la Universidad Kim Il-sung, en Pionyang. Los detalles sobre su formación y sus primeros años son limitados, debido al control de la información que ejerce el Estado norcoreano.
Su incorporación a la política se produjo dentro de una estructura en la que el parentesco con la familia Kim constituye una fuente central de legitimidad. A diferencia de otras figuras del partido, su cercanía familiar con el dirigente le ha permitido acceder a espacios de decisión reservados a una reducida élite.
No se trata, por tanto, de una carrera política desarrollada mediante elecciones competitivas o una disputa pública por el voto ciudadano. Su trayectoria se ha construido dentro del partido gobernante, mediante nombramientos y responsabilidades vinculados a la estructura política de la dinastía.
De encargada de propaganda a dirigente del partido
Kim Yo-jong adquirió mayor visibilidad pública a partir de 2014, cuando comenzó a desempeñar funciones relacionadas con la propaganda y la organización política del régimen. Su trabajo estuvo asociado a la imagen pública de su hermano y a la comunicación oficial del gobierno.
Uno de los momentos que la proyectó internacionalmente ocurrió en febrero de 2018, cuando encabezó la delegación norcoreana que asistió a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang, en Corea del Sur. Su presencia fue relevante porque se convirtió en la primera integrante de la familia gobernante norcoreana en visitar el sur de la península desde el final de la guerra de Corea.
Durante ese encuentro mantuvo contactos con autoridades surcoreanas y participó en los acercamientos diplomáticos que precedieron a las cumbres entre Kim Jong-un y el entonces presidente surcoreano Moon Jae-in. Posteriormente, también adquirió notoriedad por sus declaraciones sobre Corea del Sur y Estados Unidos, en las que defendió las posiciones de Pionyang y advirtió sobre posibles consecuencias ante acciones que el gobierno considera hostiles.
Su influencia no se limita a la comunicación pública. El 24 de febrero de 2026, medios estatales norcoreanos informaron que fue promovida a directora de un departamento del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea. Cuatro días después, la agencia estatal confirmó que encabezaría el Departamento de Asuntos Generales del partido. También volvió a figurar entre los integrantes suplentes del Politburó, de acuerdo con los reportes publicados tras el congreso partidista.
Estos nombramientos consolidan su presencia en la estructura institucional, pero no equivalen a una designación como heredera del poder. El sistema norcoreano no ha anunciado públicamente un mecanismo de sucesión que establezca que ella ocuparía automáticamente el lugar de su hermano.
El género y las barreras para gobernar Corea del Norte
La posible llegada de una mujer a la máxima jefatura norcoreana tendría un significado particular. Desde la fundación del país en 1948, sus tres dirigentes han sido hombres: Kim Il-sung, Kim Jong-il y Kim Jong-un. La continuidad del poder ha seguido una línea familiar, pero hasta ahora no ha habido una mujer al frente del Estado.
La presencia de Kim Yo-jong cuestiona parcialmente esa tradición, aunque no significa que el sistema político haya dejado de ser patriarcal. Su posición procede, en buena medida, de su pertenencia a la familia gobernante y de la confianza que mantiene con su hermano, no de un proceso más amplio de incorporación de las mujeres a los puestos de decisión.
Un análisis publicado en septiembre de 2026 por el programa especializado 38 North examinó la importancia de Kim Yo-jong y de Kim Ju-ae para la continuidad de la dinastía. La investigación planteó que la prolongada visibilidad de la hermana podría contribuir a normalizar la presencia de mujeres de la familia Kim en posiciones de autoridad, en un sistema históricamente encabezado por hombres. Sin embargo, advirtió que no es posible determinar si esa exposición responde a una estrategia de sucesión o a otras necesidades del gobierno.
La contradicción es relevante: una mujer puede alcanzar un nivel elevado de poder sin que eso se traduzca en una ampliación de los derechos políticos de las demás mujeres. En Corea del Norte, la población no dispone de elecciones multipartidistas competitivas para decidir quién encabeza el gobierno, y la vida política está sometida al control del partido gobernante.
Por ello, la eventual llegada de Kim Yo-jong al poder no debería interpretarse automáticamente como un avance general para las mujeres norcoreanas. Una cosa es que una integrante de la élite familiar pueda ejercer autoridad y otra, muy distinta, que las mujeres del país tengan mayores libertades para participar en la política, cuestionar al gobierno o acceder a puestos de decisión en condiciones de igualdad.
¿Podría suceder a su hermano?
Kim Yo-jong es considerada por algunos especialistas como una posible figura de continuidad en caso de que Kim Jong-un muera repentinamente o quede incapacitado. Su experiencia, sus relaciones dentro del partido y su acceso al círculo más cercano del dirigente son factores que explican por qué aparece en los escenarios de sucesión.
No obstante, el futuro político también está relacionado con Kim Ju-ae, la hija de Kim Jong-un, quien ha acompañado a su padre en lanzamientos de misiles, ceremonias militares y otros actos oficiales. En septiembre de 2026, Associated Press reportó que los servicios de inteligencia surcoreanos mantenían la evaluación de que la hija podría ser la sucesora de su padre, aunque seguían investigando la composición de la familia y otros detalles.
La diferencia es que Kim Yo-jong cuenta con experiencia política y responsabilidades institucionales, mientras que Kim Ju-ae es todavía adolescente y no se ha anunciado formalmente su nombramiento como heredera. Algunos análisis consideran que la hermana podría tener un papel más inmediato en una transición inesperada, pero esto continúa siendo una hipótesis y no un hecho confirmado.
La sucesión norcoreana tampoco está sujeta a una regla pública que obligue a transferir el poder a un familiar determinado. La lealtad de los mandos militares, las decisiones de la cúpula partidista y las relaciones dentro de la propia familia podrían influir en cualquier transición.
Una figura clave en un régimen hermético
Kim Yo-jong representa una de las figuras más relevantes para comprender el futuro político de Corea del Norte. Su trayectoria muestra cómo la pertenencia a la familia gobernante puede abrir las puertas de las instituciones de mayor poder, incluso para una mujer en un sistema marcado por una larga tradición de liderazgo masculino.
Su ascenso, sin embargo, no permite asegurar que será la próxima dirigente del país. La promoción de febrero de 2026 confirmó su peso dentro del partido, mientras que la creciente exposición pública de Kim Ju-ae introdujo otra posibilidad en el debate sobre la continuidad de la dinastía.
Por ahora, la principal certeza es que Kim Yo-jong ocupa una posición política relevante y cuenta con experiencia dentro del aparato gobernante. Si llegara a encabezar Corea del Norte, sería la primera mujer en dirigir el país desde su fundación. Pero esa posibilidad sigue abierta y dependerá de decisiones políticas que el régimen mantiene fuera del escrutinio público.
La pregunta de fondo no es solamente si una mujer puede heredar el poder de la familia Kim, sino qué significaría ese cambio para un país donde la autoridad se ha concentrado durante décadas en una sola dinastía y donde la población carece de mecanismos democráticos para elegir libremente a sus gobernantes.

