La autoestima, importante antes de someterse a una cirugía plástica

*Tania Medina, cirujana plástica, opina que la belleza no radica en cómo nos vemos, sino en nuestro espíritu.

Foto/ Tania Medina

Miami, 20 May (Notistarz).- La autoestima es el factor más importante para lograr una belleza integral (interna y externa), al momento que una persona busque someterse a una cirugía plástica, advierte la experta dominicana, Tania Medina.

“Creo en la belleza integral, una combinación entre la belleza interior y la exterior. Todo es necesario para ser feliz, son complementarias”, explicó la cirujana plástica.

Indicó que más de 18 millones de personas se someten a cirugías estéticas en Estados Unidos cada año, según la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos. “Y muchas acuden a estos expertos simplemente para aumentar su autoestima”.

En cuanto al dilema que plantea relacionar automáticamente belleza exterior con autoestima, la experta sostiene que “la autoestima tiene cuatro pilares: “autoeficacia (lo que confío en mí), autoconcepto (lo que pienso de mí), autoimagen (la belleza física) y autogratificación (lo que hago para aplaudirme todo lo que hago bien)”.

“Vinimos a este mundo a ser felices. ¿Y cómo? Encontrando el equilibrio en nuestro interior. Eso, definitivamente, termina externalizándose”. La belleza no radica en cómo nos vemos, sino en nuestro espíritu, en nuestra alma y en los valores con los que nos manejamos”.

La doctora Medina sostuvo que a las pacientes hay que hacerles dos preguntas esenciales: ¿para qué y para quién quieren hacerse la cirugía?

“Si responden que es por sus novios, entonces les digo que no están preparadas. Incluso, enviamos chicas a tratamiento psicológico, para que primero se amen y luego puedan hacerse la cirugía plástica. La cirugía es una herramienta más, no la única”, explicó.

Insistió que hay muchas personas “inconformes con su físico actual, y por tanto ven frustradas sus oportunidades, caen en el desánimo y se alejan del éxito personal y profesional”.

Recomendó “poner en orden todas nuestras prioridades de vida. Qué es lo más importante, cuáles son los objetivos y metas para nuestra felicidad. Entender que las “experiencias” son más relevantes que las “pertenencias”.