*Lleva su misión evangelizadora al entorno digital.
*La misión digital invita a los católicos a evangelizar en redes sociales, responder a la polarización con respeto y defender la fe sin recurrir al odio.
25.10.2026 Ciudad de México.- La Arquidiócesis Primada de México llamó a combatir los insultos, las agresiones y la descalificación en las redes sociales mediante el diálogo y el respeto a la dignidad humana, al advertir que los espacios digitales se han convertido también en escenarios de confrontación, polarización y ataques contra personas por sus creencias religiosas.
En su editorial “El odio no se combate con más odio”, la Iglesia católica planteó que la defensa de la fe no debe recurrir a la violencia verbal ni a la descalificación de quienes piensan diferente. El pronunciamiento forma parte de la reflexión sobre la Megamisión 2026, iniciativa que busca extender las actividades evangelizadoras a distintos ámbitos de la vida social, incluido internet.
El texto señala que las redes sociales han ampliado las posibilidades de comunicación y encuentro, pero también han facilitado la difusión de burlas, ataques personales y mensajes que convierten las diferencias religiosas en motivos de enfrentamiento. La Arquidiócesis advierte que algunos usuarios aprovechan la limitada regulación de estos espacios para promover la confrontación y obtener beneficios económicos mediante contenidos que generan indignación y atraen atención.
Ante ese escenario, la Iglesia propone que la presencia religiosa en internet no se limite a responder provocaciones ni a disputar seguidores, sino que contribuya a recuperar el diálogo entre personas con distintas convicciones. La editorial sostiene que anunciar el Evangelio también implica participar en espacios donde la fe es cuestionada, sin intentar imponer creencias y mediante una conducta congruente con los principios que se predican.
El planteamiento retoma el llamado del papa León XIV a “reparar las redes”, una expresión con la que el pontífice ha invitado a reconstruir las relaciones humanas en los entornos digitales y superar las dinámicas de división. La referencia se inspira en los primeros apóstoles, a quienes Jesús llamó mientras realizaban sus labores de pesca.
Desde esa perspectiva, reparar las redes significa reconocer que detrás de cada perfil existe una persona cuya dignidad debe respetarse, independientemente de sus ideas, convicciones religiosas o diferencias con otros usuarios. Para la Arquidiócesis, el objetivo de la evangelización digital no debe ser ganar discusiones, sino abrir espacios de encuentro y reconstruir vínculos deteriorados por la confrontación.
La editorial también vincula la convivencia en internet con la construcción de la paz fuera de las pantallas. Su argumento es que las relaciones sociales no pueden separarse de las formas en que las personas se comunican en el espacio digital, donde los insultos y la deshumanización pueden reproducir divisiones presentes en la vida cotidiana.
En ese sentido, el mensaje de la Iglesia sostiene que ninguna diferencia justifica convertir a una persona o a una comunidad religiosa en objeto de desprecio. La defensa de las convicciones, plantea, puede realizarse con firmeza sin recurrir a la agresión, y el respeto no exige renunciar a las propias creencias.
La Megamisión 2026 y la incorporación de la misión digital
La reflexión se enmarca en la Megamisión 2026 de la Arquidiócesis Primada de México, programada del 18 de octubre al 22 de noviembre, bajo el lema “Uno en Cristo, unidos en la misión”. La iniciativa contempla actividades parroquiales y arquidiocesanas orientadas a llevar el mensaje cristiano a distintos espacios de la sociedad.
El programa se organiza en cuatro ambientes: construcción de la paz, defensa de la vida, ecología y misión digital. Esta última área se incorpora por primera vez como uno de los ejes de la jornada, con el propósito de extender el trabajo evangelizador a las plataformas donde millones de personas intercambian información, expresan sus opiniones y construyen relaciones.
La incorporación del ámbito digital responde al reconocimiento de que internet se ha convertido en un espacio relevante para la comunicación, la formación de opiniones y la convivencia. Para la Iglesia, ese entorno representa tanto un desafío por la circulación de mensajes agresivos como una oportunidad para promover contenidos religiosos y prácticas de diálogo.
La Megamisión contempla decenas de actividades organizadas en parroquias y espacios de la Arquidiócesis. Su inicio coincide con la conmemoración del centenario del Domingo Mundial de las Misiones, celebración católica dedicada a impulsar la labor misionera y la cooperación entre comunidades religiosas.
La propuesta de este año amplía el alcance de esa tarea al considerar que la misión no se desarrolla únicamente en templos, comunidades o actividades presenciales. También puede realizarse mediante mensajes, conversaciones y acciones de acompañamiento en los espacios digitales, donde las personas buscan información, expresan inquietudes y mantienen vínculos sociales.
La Iglesia plantea que esa presencia debe traducirse en acciones concretas, como evitar la difusión de mensajes que humillen a otros, responder a las diferencias sin agresiones y favorecer conversaciones que permitan comprender distintas perspectivas. El objetivo no es eliminar el desacuerdo, sino evitar que las diferencias se conviertan en una justificación para atacar a otras personas.
Redes sociales, polarización y convivencia
El pronunciamiento de la Arquidiócesis se suma a un debate más amplio sobre los efectos de las plataformas digitales en la convivencia pública. Las redes permiten compartir información con rapidez y conectar comunidades distantes, pero también pueden facilitar la propagación de discursos hostiles, rumores y contenidos diseñados para provocar reacciones emocionales.
La atención que reciben las publicaciones polémicas puede generar incentivos para privilegiar los enfrentamientos sobre las conversaciones constructivas. Sin embargo, no todos los conflictos digitales responden al mismo origen ni toda crítica a una institución religiosa constituye un acto de odio. La distinción entre crítica, sátira, desacuerdo y agresión resulta importante para proteger tanto la dignidad de las personas como la libertad de expresión.
En su editorial, la Iglesia no plantea que las diferencias religiosas deban quedar fuera de la discusión pública. Su llamado se concentra en la manera de abordar esas diferencias y en la necesidad de evitar que la defensa de una convicción se convierta en una justificación para insultar o deshumanizar a quienes sostienen otra postura.
El planteamiento también interpela a las comunidades religiosas, cuyos integrantes participan en conversaciones digitales y pueden verse involucrados en discusiones sobre creencias, valores y asuntos públicos. La misión digital propuesta por la Arquidiócesis supone que el comportamiento de quienes comunican su fe debe guardar coherencia con el mensaje que buscan transmitir.
El llamado a reparar las redes tampoco se limita a la publicación de mensajes religiosos. Incluye, según la reflexión presentada, la capacidad de escuchar, reconocer la dignidad de quienes piensan distinto y contribuir a que las conversaciones no se conviertan en espacios de hostigamiento.
La Iglesia considera que la construcción de la paz comienza en las relaciones cotidianas y que las formas de comunicación en internet también forman parte de ese proceso. Desde esa perspectiva, la evangelización digital busca trasladar al entorno virtual principios de convivencia que la institución promueve en sus actividades presenciales.
La fe frente a la agresión
La conclusión de la editorial es que la fe no necesita del odio para defenderse. La Arquidiócesis plantea que los creyentes pueden expresar sus convicciones y responder a las críticas sin recurrir a insultos, amenazas o ataques personales, y que el testimonio religioso debe manifestarse tanto en los espacios comunitarios como detrás de una pantalla.
Con la Megamisión 2026, la institución busca vincular la evangelización con asuntos que afectan la vida social, entre ellos la violencia, la defensa de la vida, el cuidado del entorno y las formas de interacción digital. La incorporación de este último eje reconoce que una parte importante de las relaciones humanas se desarrolla hoy en plataformas que también requieren criterios de responsabilidad y respeto.
El mensaje no propone evitar toda discusión ni renunciar a las diferencias, sino impedir que la confrontación sustituya al diálogo. Bajo esa premisa, la Arquidiócesis llama a sus comunidades a participar en internet con una presencia que promueva el encuentro y respete la dignidad de los demás.
La Megamisión concluirá el 22 de noviembre, después de poco más de un mes de actividades parroquiales y arquidiocesanas. Su eje digital plantea uno de los principales retos para la labor evangelizadora contemporánea: cómo mantener una presencia activa en las redes sin reproducir las dinámicas de agresión que la propia Iglesia cuestiona.

