La Señora de Amajac: la gobernante que desafía la historia escrita por los hombres

*Estudios arqueológicos revelan a una mujer gobernante en el antiguo Veracruz

Durante décadas, la historia prehispánica de México estuvo dominada por la idea de que el poder político recaía casi exclusivamente en hombres. Sin embargo, uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de los últimos años en Veracruz ha comenzado a modificar esa percepción.

La llamada Señora de Amajac, una escultura monumental hallada en la Huasteca veracruzana, abrió una nueva discusión entre especialistas al plantear la posibilidad de que represente a una gobernante que ejerció autoridad política hace más de 800 años.

El hallazgo no solo enriqueció el patrimonio arqueológico nacional, sino que también colocó a Veracruz en el centro de una investigación que busca comprender el papel que desempeñaron las mujeres en las estructuras de poder de las sociedades prehispánicas.

La historia comenzó el 1 de enero de 2021, cuando habitantes de la comunidad de Hidalgo Amajac, en el municipio de Álamo Temapache, localizaron una escultura de piedra caliza mientras realizaban labores agrícolas en un terreno de cultivo de cítricos. El descubrimiento fue reportado al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), cuyos especialistas confirmaron que se trataba de una pieza arqueológica excepcional. ([Arqueología Mexicana][1])

La figura mide aproximadamente dos metros de altura y corresponde al periodo Posclásico Temprano, entre los años 1100 y 1200 después de Cristo, cuando la región formaba parte de la antigua Huasteca. La escultura representa a una mujer de pie, elegantemente ataviada con una larga falda, un elaborado collar y un complejo tocado que sobresale por encima de la cabeza.

Desde el primer análisis surgió una pregunta fundamental: ¿era una deidad o una persona real?

Durante muchos años, la mayoría de las esculturas femeninas encontradas en Mesoamérica fueron interpretadas como representaciones de diosas relacionadas con la fertilidad, la tierra o la maternidad. Sin embargo, en este caso, los arqueólogos encontraron elementos que no coincidían con esa interpretación tradicional.

La arqueóloga María Eugenia Maldonado Vite, investigadora del Centro INAH Veracruz y responsable del estudio de la pieza, propuso una hipótesis distinta: la escultura podría representar a una mujer gobernante de la región huasteca. La investigadora explicó que la postura corporal, los símbolos de autoridad y, especialmente, el tocado permiten pensar que se trata del retrato de un personaje histórico y no de una divinidad.

El tocado ha sido uno de los principales argumentos para sustentar esa hipótesis. En las culturas mesoamericanas era frecuente que los gobernantes fueran representados con un elemento distintivo que funcionaba como un emblema personal, algo semejante a un escudo o insignia de poder.

                               

Los especialistas comparan este caso con el gobernante conocido como “13 Conejo” de El Tajín, quien aparece en diversos monumentos portando siempre el mismo tipo de tocado. Bajo esa lógica, la figura de Amajac podría corresponder a una mujer cuya identidad era reconocida precisamente por ese atributo ceremonial.

La hipótesis cobró aún mayor fuerza en mayo de 2023, cuando trabajadores localizaron una segunda escultura en la misma comunidad de Hidalgo Amajac.

Aunque la nueva pieza es de menor tamaño, presenta prácticamente el mismo tocado, rasgos faciales semejantes y elementos decorativos casi idénticos a los de la escultura descubierta en 2021.

Después de estudiar ambos monumentos, los investigadores descartaron que se tratara de la hija, la hermana o algún familiar del personaje original. La explicación más aceptada es que ambas esculturas representan a la misma mujer, reproducida en distintos espacios de la región como símbolo de autoridad política.

Este segundo hallazgo modificó significativamente la interpretación arqueológica.

Si un mismo personaje fue inmortalizado en más de una escultura monumental, ello sugiere que su influencia trascendía una sola comunidad y que probablemente gobernó un territorio amplio dentro del sur de la Huasteca.

Los investigadores consideran que las localidades donde aparecieron ambas esculturas correspondían a asentamientos diferentes, lo que fortalecería la idea de que aquella mujer ejercía liderazgo sobre una región completa y no únicamente sobre una población aislada.

Aunque aún no existe evidencia documental que permita conocer su nombre, los especialistas coinciden en que la Señora de Amajac debió pertenecer a la élite gobernante de la época.

La posibilidad de que una mujer encabezara un señorío rompe con antiguos estereotipos sobre las sociedades mesoamericanas y abre nuevas líneas de investigación sobre la participación femenina en el ejercicio del poder antes de la llegada de los españoles.

Los estudios arqueológicos también muestran que la escultura conserva un extraordinario nivel de detalle.

El collar de oyohualli, la indumentaria ceremonial, los adornos y el tratamiento anatómico reflejan un alto grado de especialización artística. Esto indica que la figura fue elaborada por escultores de gran experiencia y destinada a ocupar un espacio ceremonial de gran importancia.

El descubrimiento tuvo además un impacto cultural y social que rebasó el ámbito académico.

La imagen de la Señora de Amajac se convirtió rápidamente en un símbolo de orgullo para la comunidad de Hidalgo Amajac y para la Huasteca veracruzana. Su figura comenzó a aparecer en murales, actividades escolares, proyectos turísticos y publicaciones del INAH orientadas a divulgar el patrimonio arqueológico de la región.

La notoriedad nacional llegó en 2022, cuando el Gobierno de la Ciudad de México decidió instalar una réplica monumental de la escultura sobre Paseo de la Reforma, en sustitución del proyecto para reinstalar la estatua de Cristóbal Colón.

La decisión generó un amplio debate sobre memoria histórica, representación de las mujeres indígenas y reconocimiento de las culturas originarias, convirtiendo a la Señora de Amajac en uno de los símbolos arqueológicos más conocidos del México contemporáneo.

Sin embargo, para los investigadores el verdadero valor del hallazgo va mucho más allá de la polémica pública.

La escultura representa una oportunidad para comprender mejor la organización política de la Huasteca durante el Posclásico y para replantear el papel que desempeñaron las mujeres dentro de las estructuras de gobierno de las sociedades prehispánicas.

Los especialistas subrayan que la hipótesis de que la Señora de Amajac fue una gobernante continúa siendo objeto de investigación, pero cada nuevo hallazgo fortalece esa posibilidad. La aparición de una segunda representación del mismo personaje, los atributos de poder que porta y la tradición escultórica de la región constituyen evidencias que apuntan hacia la existencia de una líder política cuya influencia alcanzó buena parte del norte de Veracruz hace más de ocho siglos.

“La señora de Amajac | Arqueología Mexicana”
“Nueva imagen en piedra de la Joven gobernante de Amajac surge del subsuelo veracruzano”
INAH “Un retablo para la Joven gobernante de Amajac”