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09.07.2026 / Amnistía Internacional/ Un año después de que Amnistía Internacional documentara los abusos generalizados que sufren las trabajadoras domésticas kenianas en Arabia Saudí, un nuevo documento de la organización revela que las mujeres filipinas sufren la mayoría de estos mismos abusos, como sobrecarga de trabajo, explotación, trato degradante y, en algunos casos, agresión sexual.
El informe, titulado “Once we step in their homes, we are no longer human”: Testimonies of Filipino women domestic workers in Saudi Arabia (“Una vez que entramos en sus casas, ya no somos seres humanos”: Testimonios de mujeres filipinas empleadas en el servicio doméstico en Arabia Saudí), documenta las experiencias de 19 mujeres filipinas que regresaron de Arabia Saudí, la mayoría de ellas entre 2023 y 2026. En las entrevistas, las mujeres contaban que, una vez en los domicilios de sus empleadores, quedaban a merced de su autoridad absoluta, sin importar cuáles fueran las condiciones de su contrato. Sus historias coincidían en muchos aspectos con las de las mujeres kenianas entrevistadas para un informe de Amnistía Internacional publicado en 2025, engañadas habitualmente por sus captadores acerca del trabajo que iban a realizar y sometidas a condiciones agotadoras y abusivas, así como a discriminación racial.
“Estas historias no son casos aislados. Los estremecedores testimonios dibujan un preocupante panorama de explotación permitida por el Estado, que sigue existiendo en un país donde hay más de cuatro millones de personas que trabajan en el servicio doméstico. Está claro que aceptar un trabajo en Arabia Saudí supone para demasiadas personas sufrir intimidación y abusos graves”, ha declarado Marta Schaaf, directora del Programa sobre Justicia Climática, Económica y Social y Rendición de Cuentas de las Empresas de Amnistía Internacional, que ha añadido:
“En muchos de los casos más graves, estos abusos constituyen trabajo forzoso y también podrían ser constitutivos de trata de seres humanos con fines de explotación laboral.”
Los empleadores dominan las vidas del personal de servicio doméstico
En Arabia Saudí, los trabajadores y trabajadoras migrantes siguen estando excluidos de la legislación laboral nacional, y se rigen por la Normativa para Personal Doméstico de 2023, que aunque supuso una mejora en comparación con normas anteriores, sigue sin ofrecerles la misma protección y dista mucho de cumplir el derecho y las normas internacionales de derechos humanos y laborales.
Según el testimonio de las mujeres entrevistadas, su bienestar dependía mucho más de la voluntad de sus empleadores que del contrato que habían firmado o de las leyes y normas que se suponía que debían protegerlas. La jornada laboral se prolongaba mucho más allá de los límites legales, oscilando entre 14 y 21 horas al día. Los descansos diarios eran impredecibles, las pausas para comer brillaban por su ausencia y la mayoría de los empleadores impedían que se tomaran ni siquiera un día libre.
Trabajé dos años seguidos sin un solo día libre.
Adelina*
“Trabajé dos años seguidos sin un solo día libre”, contó Adelina*.
Joy* aseguró que era normal “trabajar 20 horas al día”, mientras que, en el caso de Gemma*, el volumen de trabajo era tal que “sólo tenía 10 minutos para descansar y comer”. La persona para la que trabajaba le decía una y otra vez: “Te traje de tu país, así que puedo hacer lo que quiera contigo”.
Otras mujeres afirmaron que sus empleadores las hacían trabajar en varias casas, incumpliendo lo establecido en sus contratos de trabajo.
Hana* tenía que trabajar en cinco casas: “la de la persona que me había contratado, la de su madre, la de sus sobrinos y las de otros familiares. Trabajaba en las cinco. Cada día me desplazaba de una a otra, y así los siete días de la semana.”
No podíamos escapar de los abusos
Su falta de libertad de circulación, agravada por la práctica habitual de confiscarles el pasaporte, las restricciones legales existentes para su salida sin permiso del país y su escaso conocimiento del idioma y de los sistemas locales, implicaba que, en la práctica, muchas de las trabajadoras domésticas entrevistadas dependieran de quienes las empleaban no sólo para trabajar, sino también para poder volver a su lugar de origen, incluso cuando huían de abusos.
Cleo* llegó a Arabia Saudí a finales de 2023. Tras meses impidiéndole salir de la casa, la persona que la empleaba empezó a restringirle la comida cerrando la nevera, y a acusarla de robos. Cleo le pidió que la devolviera a la agencia de contratación para poder regresar a su país, un proceso que no resultó nada sencillo y supuso más tratos inhumanos y degradantes, incluido un invasivo registro para comprobar que no se había llevado nada de la casa.
“Salir de Filipinas había sido muy fácil, pero regresar fue muy difícil”, afirmó. “Antes de irme de la casa en la que trabajaba, me desnudaron y me inspeccionaron de arriba abajo cada centímetro del cuerpo.”
Varias mujeres contaron que habían sufrido acoso sexual, algo que solía suceder cuando se quedaban solas en la casa con su empleador o con algún varón de la familia.
Isabel*, que tenía que trabajar en la casa del hombre que la había empleado y en la de su madre, contó: “Un día, al retirar el edredón de la cama, me lo encontré debajo, masturbándose y pidiéndome que me acostara a su lado. Salí corriendo de la habitación y subí hasta el tejado, donde siempre me escondía de él […] A veces pensaba que era preferible estar en la casa de su madre. Allí había mucho trabajo y muy difícil, pero al menos me sentía más segura.”
Todas las denuncias de abuso deben investigarse
Los testimonios de las trabajadoras domésticas kenianas y filipinas tenían un denominador común: muchas mujeres experimentaban el abuso como un componente normal de su trabajo de empleada doméstica en Arabia Saudí.
El sistema de patrocinio, denominado kafala también continúa atando a las personas trabajadoras migrantes a su empleador, que actúa como su “patrocinador” oficial (kafeel) desde el mismo momento en que entran al país y durante todo el tiempo en que están empleadas allí. Aunque este sistema ha sido reformado, las trabajadoras domésticas no se han beneficiado de muchas de estas reformas, y para todas las personas trabajadoras migrantes siguen vigentes elementos clave de explotación.
Pedimos al gobierno saudí que investigue inmediatamente todas las denuncias de abuso, incluidas las de abuso sexual, y ponga a sus responsables a disposición de la justicia.
Marta Schaaf, directora del Programa de Justicia Climática, Económica y Social y Rendición de Cuentas de las Empresas, de Amnistía Internacional
“Los derechos de las mujeres de Kenia, Filipinas y otros muchos lugares que viajan hasta Arabia Saudí para trabajar son vulnerados una y otra vez, un fenómeno que es facilitado por la persistente inacción del gobierno y por un sistema laboral que fomenta la explotación y perpetúa el racismo sistémico. Aceptar un puesto de trabajadora doméstica en este país no debería significar entrar en una lotería en la que sus derechos, su seguridad y su libertad dependen de la suerte que tengan”, ha afirmado Marta Schaaf.
“Pedimos al gobierno saudí que investigue inmediatamente todas las denuncias de abuso, incluidas las de abuso sexual, y ponga a sus responsables a disposición de la justicia, lleve a cabo inspecciones eficaces, y desmantele completamente el sistema de patrocinio (kafala), eliminando cualquier requisito de que las trabajadoras y trabajadores obtengan el consentimiento de sus empleadores para cambiar de puesto de trabajo o irse del país. Deben poder salir del país cuando lo deseen. Filipinas y otros Estados que envían trabajadores y trabajadoras al extranjero también tienen la obligación de proteger a sus nacionales de abusos contra los derechos humanos.”
Amnistía Internacional también pide que a las personas trabajadoras domésticas se les aplique la legislación laboral para garantizar la igualdad de derechos, y que se hagan cumplir eficazmente las medidas de protección existentes, entre otras cosas sancionando a los empleadores que cometen abusos.
Respuesta a las conclusiones de Amnistía Internacional
En respuesta a las conclusiones de Amnistía Internacional, el gobierno de Arabia Saudí afirmó que las trabajadoras domésticas están protegidas por la normativa vigente y que cualquier denuncia de abusos se toma en serio y se investiga. Destacó diversas medidas destinadas a reforzar la protección y la aplicación de la normativa, entre ellas contratos estandarizados, el sistema de protección salarial y los programas de seguros, mecanismos de presentación de quejas y vías para que las trabajadoras puedan cambiar de empleador en casos de abuso o de incumplimiento de la normativa.
Sin embargo, no respondió a la solicitud de datos ni proporcionó respuestas a las preguntas detalladas sobre la aplicación y el cumplimiento de sus reformas y de otras medidas destinadas a proteger a las trabajadoras domésticas. Además, las conclusiones de Amnistía Internacional expuestas en este documento informativo, en consonancia con investigaciones anteriores de la organización, sugieren que las salvaguardias existentes han sido en gran medida insuficientes para proteger a las trabajadoras domésticas frente a los abusos.
*Se han modificado los nombres para proteger la identidad de las personas citadas.


