Lecciones desde el creciente conservadurismo exterior

Banner

*

/ Por: Zaira Rosas /

Una ideología más conservadora comienza a apoderarse de América, quedando México y Brasil como los pocos países donde aún se ven tintes progresistas sin una fuerte inclinación hacia lo que solíamos identificar como la derecha, Colombia, nación hermana para nosotros, nombró a Abelardo de la Espriella como presidente desde el pasado 7 de agosto y su llegada al poder tiene mucho que enseñarnos.

¿Qué tienen en común otros líderes en América? No es la juventud, pues Donald Trump entra en la lista y es de los más avanzados en edad si le comparamos con el recién nombrado presidente y Nayib Bukele, sin embargo, lo que les ha puesto en el centro de la discusión es su control de narrativas y la manera de presentar su control de naciones.

Hablar del cambio y evolución de ideologías en otras naciones se vuelve necesario, pues deja para México claves concretas de cómo se está moviendo la ideología social, hay factores en común como la elección de gobiernos progresistas con inclinación de izquierda que terminan perdiéndose por una esperanza fallida, el antecedente a estos gobiernos destaca la presentación de una transformación inalcanzable que termina dejándose absorber por la corrupción, la inseguridad y la inestabilidad económica.

No es casualidad que a la par se popularicen narrativas tradicionales que parecieran ignorar los propios derechos humanos, disfrazando la narrativa bajo una estética del autocuidado en la que puede resultar fácil envolverse cuando se vive con la esperanza de una mayor estabilidad. La clave de estos líderes estriba en saber analizar los miedos sociales, en Argentina la economía, el Chile y Estados Unidos la migración, en el Salvador y Colombia la búsqueda de seguridad, mientras tanto México no está distante del desencanto, poco a poco los líderes que prometían ver primero por los pobres son quienes se están valiendo de ellos para vivir en opulencia.

El desencanto con las figuras políticas principalmente en espacios locales y estatales es creciente, donde el nepotismo se hace valer constantemente y las promesas de transformación han salpicado solo a quienes se han valido del poder, de ahí que tomemos en cuenta movimientos históricos como un aviso para detectar ¿cuáles son nuestros miedos colectivos? Pues cualquiera podría valerse de ellos para dar un giro a nuestra propia narrativa.

La lección no necesariamente consiste en asumir que una ideología es buena y otra mala. El verdadero aprendizaje está en observar qué sucede después de años de hartazgo, cómo poco a poco van cambiando las perspectivas sociales en búsqueda de soluciones a sus propias problemáticas. ¿Qué pasa cuando el miedo se vuelve un argumento político y en lugar de cuestionar sobre propuestas elegimos a quien creemos que podrá defendernos?

México tendrá pronto nuevos momentos para hacerse estas preguntas. El proceso electoral concurrente de 2026-2027 contempla la renovación de la Cámara de Diputadas y Diputados, gubernaturas, congresos locales, ayuntamientos y, en su caso, órganos judiciales federales y locales. No será solamente una elección de nombres o partidos: será también una oportunidad para identificar qué discursos están ganando terreno y por qué.

Por eso, mirar hacia Colombia, Estados Unidos, Argentina, Chile o El Salvador no debería llevarnos a copiar modelos, sino a reconocer patrones. Las tendencias políticas cruzan fronteras con mayor velocidad que antes; llegan mediante redes sociales, videos, influencers, discursos de campaña y narrativas que pueden repetirse hasta parecer verdades incuestionables.

Analicemos nuestras posturas y busquemos aquellas de oposición como una herramienta de libertad, de lo contrario cualquier tendencia puede malinterpretarse como la única verdad, no dejemos que el exceso de datos y canales termine por servir como un instrumento más de manipulación.

[email protected]